Danilo Petrucci
Danilo Petrucci - EFE
GP Italia

Petrucci defiende a Ducati en Italia

El italiano suma la primera victoria de su carrera por delante de un bravo Márquez que defiende el liderato frente a Dovizioso, tercero

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Danilo Petrucci defendió los colores de Ducati en el Gran Premio de Italia, con un circuito de Mugello hecho para deslumbrara con la velocidad punta. Ahí donde fue inalcanzable incluso para Marc Márquez, bravo a pesar de que se lo vio sufrir como nunca para defender el liderato, y hasta para el propio Andrea Dovizioso, tercero porque el español le sacó los dientes cuando ya no se podía recuperar metros.

Petrucci, por delante de Márquez
Petrucci, por delante de Márquez - AFP

Era para Márquez una carrera para puntuar, consciente de que aun con una Honda potente, poco podía hacer con la superioridad y los 356,7 kilómetros por hora que alcanzaban las Ducati. Sin embargo, el objetivo está conseguido: defender el liderato y no perder puntos con los rivales más directos. Le costó, muchísimo. Acostumbrado como tiene al personal de ganar de calle en esta temporada en el que solo una caída propia lo dejó fuera del podio en Austin. En Italia sufrió. En esas curvas endemoniadas en las que la moto resbalaba más que las demás. En las rectas en las que ni siquiera a rebufo lograba mantener la posición. En los adelantamientos, afilados como cuchillos: a falta de 19 vueltas, y después de una buena salida, pasó del primero al quinto puesto y tan al límite eran sus intentos por pasar como los movimientos de sus rivales.

Pero en ese baile, el dúo Ducati salió en cabeza. Dovizioso como jefe, Petrucci como escudero respondón. Así, por mucho que se empeñara un fantástico Rins en pelear por el podio después de una soberbia remontada desde la posición trece en parrilla, el rojo rugió como nunca en Mugello. Petrucci, que confesó que sería un sueño lograr su primera victoria en MotoGP en su casa y la casa de sus jefes, no atendió a órdenes de equipo aunque las hubiera habido. Se quitó de en medio a Márquez y defendió con todo, hasta las lágrimas, ese triunfo mayúsculo.

Se aferró a él incluso en ese último esfuerzo del español por arañar unos puntos más: en la última vuelta, al final de la recta, a rebufo, encontró un hueco y del emparedado en el que quedó con las Ducati, se llevó un buen trozo. El que frenó, siempre más cauto, fue Dovizioso, tercero y algo decepcionado: «Toda la carrera ha sido muy difícil. Ha subido mucho la temperatura y todo el mundo ha tenido problemas con el agarre. Satisfechos porque hemos luchado por la victoria, pero defraudado por la tercera posición. Danilo se lo merece, ha hehco muchos esfuerzos y me siento feliz por él y por Ducati», admitía.

Márquez y su equipo sonreían de medio lado. No procedía alegrarse demasiado por este segundo puesto que, dadas las circunstancias, era una victoria. «Veníamos a defendernos, lo hemos hecho de la mejor fora posible, sin entrar en pánico. Danilo hoy ha sido el más rápido. Se merece la victoria. Mi objetivo era finalizar antes de Dovi y de Rins, así que satisfecho con estos puntos de Italia», confesó.

Porque a quien le tocaba celebrar, al máximo, era a un Petrucci que entró como segundo de a bordo y se ha ganado el derecho a subir de categoría. «Es increíble, ganar en el mejor lugar del mundo. He empezado a ir por el buen camino. Enfrente de mi afición, en la ciudad que me vio nacer. No sé ni qué decir. Me cuesta reconocer que he ganado, supongo que me daré cuenta ahora cuando suba al podio. Gracias a Ducati», dedicó. Antes, sus lágrimas por la victoria, en casa, con Ducati, por delante de Márquez.