Jorge Martín celebra el Gran Premio de Aragón
Jorge Martín celebra el Gran Premio de Aragón - AFP

Moto3Jorge Martín, un campeón de oficio

El madrileño se convierte en el vigésimo campeón del motociclismo español tras concluir el Gran Premio de Malasia en la primera posición

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Jorge Martín (Madrid, 1998) celebra con orgullo el título de Moto3, conquistado después de ganar en el Gran Premio de Malasia, porque detrás de este campeonato hay una vida como piloto que estuvo mucho tiempo en el alambre. Razona que la presión de las carreras es solo parte del trabajo, pero no es nada comparada con la que ha tenido que sufrir hasta llegar a la élite. Es el brillante campeón de Moto3, por oficio y convicción.

Como al pentacampeón de MotoGP, Marc Márquez, también los Reyes Magos le trajeron la primera moto. Fue su padre su primer instructor. Un parking de Alcobendas, su primer circuito. Y las becas, su mayor sustento. En su crecimiento deportivo, ha tenido que lidiar no solo con los rivales, a los que dejaba atrás en cuanto tenía ocasión, lo que más le ha hecho fuerte fue tener que pelear por esas pequeñas oportunidades para continuar pilotando un fin de semana más, una carreras más, un campeonato más. «Es un mundo muy difícil, se necesita mucho dinero para llegar. A menos que tengas talento, como fue mi caso, porque yo vengo de una familia superhumilde, y conseguía las becas que daban por los resultados. He estado a punto de dejarlo muchas veces, pero a última hora llegaba alguna beca y continuaba. Llegaba otra y seguía un poco más. Yo siempre he ido por Cuna de Campeones o Rookies Cup que me pagaban todo. Siempre con becas. Siempre, o me cogen o lo dejo», afirmaba para ABC en Barcelona ya apuntando al título. De todos los con los que he corrido en categorías inferiores habremos llegado al Mundial tres o cuatro y competí contra miles«, continúa, con una mezcla de humildad y orgullo. Ganar era una obligación para sus sueños y el de su padre.

Con 20 años, habla con la convicción, la franqueza y la seguridad de quien ha tenido que sortear uno y mil obstáculos. «Mi familia me ha apoyado desde el minuto cero. Sin ellos hubiera sido imposible, lo han dado todo. Pero ahora todo tiene sentido: estar sin nada de dinero, sufrir esos momentos de casi dejarlo. No tener las oportunidades que tenían otros para entrenar. Eso me ha dado ser lo que soy hoy, tener algo más que el resto porque he sufrido tanto que ahora, a igualdad de condiciones, es un plus. Al final esto es un negocio, aunque tú intentes poner toda tu pasión, no solo afecta el ir rápido, también otras cosas. Yo nunca he tenido ayudas de España o de Madrid. A mí se me alinearon los planetas y conseguí llegar y estoy aprovechando lo que tengo. Entrar en el mundial es el paso más difícil».

También las trampas en su camino hacia el cielo ha tenido la forma de las lesiones, y graves en la mayoría de los casos. Martín acumula cicatrices en las clavículas, que lo mantuvieron alejado de los circuitos cuando más debía demostrar lo que valía, y sobre todo en los pies. Una fea caída el año pasado lo dejaron muy mermado durante buena parte de la temporada. Un tiempo que dedicó a reflexionar si todo merecía la pena. «Son momentos muy duros. Porque sabes que es muy difícil recuperarte y volver a estar delante. Me rompí tibia, talón, muchos ligamentos, peroné... una rotura muy dura. No podía ni andar, pero a mi vuelta terminé con dos podios seguidos. Estos son los momentos que te motivan, te animan a seguir adelante. La gente dice que recuperamos muy rápido, pero nos recuperamos igual pero nos subimos a la moto con dolores que no muchos soportarían. Se pasa mal, te lo aseguro».

Pero para ser campeón no vale solo el talento, ni solo el dinero, ni siquiera solo la pasión. Es el conjunto lo que ha hecho de Martín el mejor piloto de Moto3, y un poco más: «No hago otra cosa que no sea prepararme para las motos. Antes estudiaba. Cuando llegas al mundial te ocupa tanto tiempo que tienes que dejarlo todo. Ese fue el cambio: dejar todo por las motos. No soportaría estar todos los días en la moto, pero durante la temporada no te queda otra. Si no no podríamos pelear por victorias. Estamos a un nivel altísimo. Para poder ganar hay que igualar el nivel y superarlo. Antes de llegar a las carreras miro salidas, puntos de adelantamiento, estrategias, comparo con otros años. Hasta que no llegas al fin de semana y montas en la moto no lo sabes, pero es mejor llegar preparado, con ideas claras, saber las marchas, la línea donde hay que pasar que tener que improvisar cuando llegas. Una vez que llegas empiezas a poner todo en práctica y lo haces lo mejor posible».

Tiene 20 años, y observa MotoGP como un objetivo a medio plazo. No se fija en nadie, su trabajo es su mejor valor. No le da miedo que enseguida lo comparen con otros grandes pilotos como Jorge Lorenzo o Marc Márquez. «Márquez llegó muy joven al Mundial, yo llegué con 17 años, no llevo tanto en Moto3 y he perdido mucho tiempo con lesiones. Me centro en mí mismo, haciéndolo lo mejor posible, ganando carreras, estoy en mi mejor momento. Quiero seguir subiendo. Donde estoy no es para nada lo que quiero. Quiero subir y progresar». Aunque también se deja una parte de ocio que necesita para recargar energías. «Sobre todo, estar con la familia. Con tanto entrenamiento y estrés, me gusta la tranquilidad. Antes era lo contrario: estar todo el día de marcha. Pero ahora valoro mucho tranquilidad: playa y tomar el sol». Lo que hará para celebrar el título de campeón del Mundo de Moto3. Olvidadas para siempre las becas, Jorge Martín es hoy el piloto al que todos quieren.