Carlos Coello, cadista de pro, sobre el césped del Ramón de Carranza.
Carlos Coello, cadista de pro, sobre el césped del Ramón de Carranza. - ANTONIO VÁZQUEZ.
MUAY THAI

Carlos Coello: «Lo que sucede en un ring, te ayuda en la vida»

Campeón del mundo de Muay Thai, el gaditano es un incansable que espera ser recordado «como una persona que lo dio todo por su sueño»

CÁDIZActualizado:

La venda que tapa una dolorosa herida en su pierna delata que Carlos Coello ha tenido que superar un nuevo obstáculo. El último, luchar en un combate que perdió hace semanas a los puntos en Ponferrada. Una pelea a la que el gaditano llegaba muy mermado por esa herida que le tuvo la noche anterior en el hospital y que finalmente no le ayudó a ganar el título homologado por la Casa Real de Tailandia, «uno de los más prestigiosos del mundo», tal y como reconoce Coello.

Sentado en el banquillo del Cádiz CF, pisando el terreno de juego de su amado Estadio Ramón de Carranza, el luchador gaditano hace un pequeño alto en su descanso gaditano para hacer un análisis de lo logrado hasta el momento. No serán muchos días en su tierra, pues Coello no puede «vivir sin entrenar porque el Muay Thai lo es todo para mí, me da mucho equilibrio y es una forma de vida».

A pesar de la última derrota, Coello sigue siendo campeón del mundo por la federación que compitió. Al igual que el boxeo, este deporte tailandés juega por federaciones y cada una de ellas tiene su título, aunque el gaditano se encuentra entre los mejores del mundo en un deporte nacido y criado en Tailandia.

«Me encuentro en la clasificación alta de varias federaciones. Los tailandeses compiten entre ellos y ya el hecho de estar codo con codo con ellos es mucho para mí. Lo más difícil es ganarte el respeto en su país. Gracias a la constancia, vivir allí y competir asiduamente me he ganado el respeto de la afición y de los luchadores que combaten contra mí», relata el gaditano.

De entre las muchas maneras que se podrían definir a Coello, una de ellas sería el incansable o como a él le gusta decir un 'jartible'. «Soy una persona que aún no he conseguido una cosa y ya está pensando en la siguiente. Eso tiene la parte mala que me impide disfrutar de lo que estoy consiguiendo, pero también la buena que es desconocer cuál es mi techo», aclara.

Vivir y entrenar en Tailandia ha sido uno de los mayores sacrificios en la vida de Carlos Coello, algo que le impide tener una vida como la de cualquier otra persona, pero que el deportista defiende con seguridad. «Cuando estás concentrado para un combate entrenas seis de los siete días de la semana. Es difícil allí llevar una vida que no esté centrada en el Muay Thai». ¿Hay tiempo para ligar? «Poco, la verdad (risas), y menos aún para mantener una relación normal porque es difícil que alguien esté contigo cuando le estás dedicando 24 horas al deporte. Yo entiendo que mi vida es como es, la he elegido yo y es lo que quiero», sentencia.

«Lucho por amor, no por dinero»

Entre los sueños del luchador gaditano está el de volver a competir, como ya ocurrió en una ocasión, en su tierra. «Me encantaría volver a luchar en Cádiz. Para que se hiciera habría que buscar empresas que patrocinaran el combate. La verdad es que me siento muy querido por los gaditanos, las instituciones y también los medios de comunicación».

A unas semanas de volver a Tailandia y comiéndose las uñas por volver a entrenar, Coello sabe qué no va a faltar en su maleta. «Mi sobre de jamón serrano, por supuesto. Echo mucho de menos la comida española. Por supuesto también a la familia y los amigos, muchas veces me siento solo pero con saber que ellos están conmigo ya me ayuda para seguir», comenta.

Con una rutina que comienza cada día a las seis de la mañana y formada por entrenamiento, entrenamiento y más entrenamiento, la motivación es clave. «Siempre la estoy buscando, lo que sucede en un ring es algo que te ayuda mucho en la vida porque se dan circunstancias y problemas que tienes que superar. Todo lo que sucede en un ring te puede ayudar en la vida», puntualiza.

Mirando al futuro y con años por delante, Carlos Coello respira, disfruta y no cede en su empeño. Quiere más y necesita más pero desea que cuando la vida le baje del ring y le quite los guantes, le recuerden como «una persona que entregó todo por su sueño y que por más obstáculos que tenga he seguido. Hago todo esto por amor y no por dinero o prestigio», concluye.