Fekir, la estrella del Lyon, disputa un balón con Stepanenko
Fekir, la estrella del Lyon, disputa un balón con Stepanenko - EFE

Sorteo ChampionsAsí juega el Olympique de Lyon, rival del Barcelona en octavos

El equipo de Bruno Génésio, tan inconsistente como peligroso, ha vuelto por sus fueros: talento joven, físico y vértigo arriba. Su centro del campo es un caramelo para los grandes de Europa

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Invicto, aunque sea con cinco empates en seis partidos, vuelve este remozado Olympique de Lyon a los octavos de final de la Champions League. No hace tanto, los aficionados del Parc Olympique Lyonnais, por aquel entonces aún afincados en el Stade Gerland, acostumbraban a paladear la música de la Copa de Europa cada mes de febrero, sustos incluidos a aquel Real Madrid de entreguerras que tenía en los octavos una quimera inabordable. Con una fórmula similar, un papel preponderante para jóvenes al alza y una mezcla sugerente de talento y físicos imponentes, este Olympique es un buen equipo con cesto para intrigar al más pintado. Ya lo hizo en el Ettihad, cuando sorprendió al Manchester City (1-2).

Los de Génésio necesitarán, eso sí, acumular dos noches magníficas para poder competir de tú a tú en este cruce. Especialmente por lo que respecta a su última línea, donde los Denayer, Marcelo, Marçal o Morel están lejos de ser una garantía para los intereses del meta Lopes. El mejor hombre en esa zaga que a veces es de dos y otras, como parece que será en lo que les quede de Champions, opta por formar con tres en el fondo, es el carrilero izquierdo, el francés Mendy, un portento que fogueó Bielsa en Marsella y al que muy mal se le tiene que dar para no acabar firmando por un gigante europeo el próximo verano.

Superado el susto en la defensa, al Lyon se le acumula el talento en la zona media. Es, por encima de la del PSG –que tiene ahí su gran lunar–, la mejor conjuntada de Francia. Lo normal es que los Ndombele y Aouar, los dueños del círculo central en el esquema de Génésio, no jueguen juntos de aquí a unos meses. Con 21 y 20 años, respectivamente, ambos materializan la conjunción de talento y piernas que caracteriza a su equipo, de mayor recorrido el primero, más organizador el segundo. Tienen, además, en su compañero de generación Tousart un complemento de lujo para el mediocentro. Los tres conforman la gran cantera de mediocampistas a la que conviene echar un ojo si se quiere apostar por valores seguros para el porvenir. Por delante, la estrella Nabil Fekir, otro al que la calidad se le cae de los bolsillos y que, de no ser por las lesiones y los tramos de irregularidad que empañan sus temporadas, estaría ya en un equipo que pelee por títulos. Especialmente preocupante está siendo el juego de sus últimas semanas, lo cual tampoco le impidió dar el pase a los suyos con un golazo tremendo en el duelo decisivo ante el Shakhtar.

El nivel decae cuando se llega a la delantera, aunque tampoco anda precisamente corto de pólvora este Olympique. El vértigo es la nota concordante de sus atacantes, siendo el costamarfileño Cornet, tres goles en tres ratos en la fase de grupos, el futbolista que probablemente tenga el techo más alto. Un joven que suena a viejo como Depay, de vuelta de su gatillazo en el Manchester United; el incisivo pero acelerado Traoré, y el fichaje más caro para esta temporada, Moussa Dembélé, completan una delantera que redobla su amenaza si el partido se rompe. Por más que en la otra orilla tiendan a compensarlo.