Iniesta se emociona al recordar su carrera en el Barcelona - REUTERS
FC Barcelona

El momento que cambió la carrera de Iniesta

El manchego desvela el punto de inlexión que le catapultó al éxito

BarceloActualizado:

Bondad, calidad, aglutinador, personalidad, humildad, esfuerzo, clase... Son adjetivos que encajan a la perfección en la persona de Andrés Iniesta, como demuestra el acto de despedida de ayer y que dejó pequeña la sala de prensa de la Ciudad Deportiva del Barcelona. Arropado por su familia, la directiva del club, el cuerpo técnico y la plantilla, el manchego oficializó lo que era un secreto a voces, que el 30 de junio vaciará su taquilla para siempre. El fútbol chino es su penúltima parada en el inexorable camino hacia su retirada, aunque eludió anunciar el nombre de su nuevo equipo, con el que aún está puliendo flecos.

« Me gustaría ser recordado como un gran futbolista y como una gran persona. Al final, el fútbol pasa y lo que nos queda a todos son las personas. Lo he intentado y espero haberlo conseguido», aseguró ayer en una emotiva rueda de prensa en la que contagió sus lágrimas a muchos de los presentes. De momento, lo ha conseguido. Tal vez, la definición por antonomasia la reflejara José Manuel Pinto, portero con el que compartió vestuario durante seis años: «Es un señor dentro y fuera del terreno de juego, un señor con todas las letras en mayúsculas. Ya tiene el reconocimiento del pueblo, le sobran los Balones de Oro».

Pero hasta llegar a la cima no lo tuvo nada fácil. Muchos le definen como el máximo representante del modelo Barça, pero no se puede obviar el esfuerzo invertido para lograrlo. Con 12 años inauguró una Masía que Johan Cruyff vislumbró como el máximo exponente de la filosofía azulgrana de club. Echar la vista atrás es una lección para canteranos poco pacientes.

La decisión más dura

El propio Iniesta recuerda el sacrificio de alejarse de su familia, de su Fuentealbilla natal, y la infinidad de noches repletas de lágrimas provocadas por la soledad y la añoranza. «Fue emotivo, pero también terrible cuando me quedé solo aquí. Fue duro, como ya he dicho. Con 12 años no es fácil separarte de tu familia, pero ha merecido la pena, evidentemente. Cuando uno quiere algo, no puede estar exento de sacrificio. Eso es lo más gratificante», recuerda. Su mensaje a los canteranos que oyen cantos de sirena de otros clubes es rotundo: « Vine con 12 años, di un paso muy importante dejando a mi familia y tenía entre ceja y ceja triunfar aquí. Al principio costó un poco, pero no me importó porque era mi deseo. El club debe ser consciente de que su cantera es un valor muy importante para cuidar. Yo quería triunfar aquí y lo conseguí».

La intervención de Gaspart

Su amistad con Víctor Valdés le ayudó a superar el trance, y su hambre de triunfo, a convencer a Joan Gaspart para que no le dejara marchar. El expresidente le premió con una prima de 600.000 euros para que se trajera a su familia, con la que se instaló muy cerca de donde ahora está la Ciudad Deportiva. Pero el punto de inflexión se produjo el 29 de octubre de 2002, cuando Van Gaal le dio la oportunidad de debutar con el primer equipo ante el Brujas. «Hasta ese día, todo era un sueño. Luego se convirtió en una realidad. Ese es el día más significativo», rememora.

Van Gaal, Serra Ferrer, Frank Rijkaard... Todos vieron su potencial. Incluso Pep Guardiola tuvo claro lo que sería Iniesta cuando le confesó a Xavi: «He visto a un tipo que nos va a retirar a ti y a mí...». Ayer, el técnico del City también tuvo palabras para el manchego sobre el que, junto a Messi, cimentó las dos Champions que ganó como técnico azulgrana: «Puedo estar tres minutos para hablar de lo que significa Iniesta en el mundo del fútbol, no sólo en el Barcelona. Los últimos años no podrían haber sido posibles sin él. Me ayudó a entender mejor el fútbol viéndolo jugar. Viendo lo que hace sobre el campo. Más allá de todo lo que ganó, lo importante es cómo jugaba y lo profesional que fue siempre».

Iniesta se marcha como llegó, con lágrimas en los ojos. Las de hace 22 años fueron de miedo, soledad e incertidumbre. Las de ayer, de añoranza, emoción y gratitud. Como la que le dispensa la totalidad de la masa social azulgrana, que le ha implorado que retrase su decisión de poner punto y final a su carrera en el Camp Nou.