Un vehículo policial en los alrededores del Santiago Bernabéu - Óscar del Pozo | Vídeo: ATLAS

Copa LibertadoresMadrid se blinda contrarreloj para el River-Boca

Preocupación policial por la premura de tiempo para establecer el dispositivo de seguridad de una final tan compleja como la de la Copa Libertadores

MadridActualizado:

Confirmado por la Comenbol que el Santiago Bernabéu será el escenario de la final de la Copa Libertadores, la Policía Nacional ya ha comenzado a trabajar, «aunque en una fase muy preliminar», en el dispositivo para el partido, uno de los más complicados a los que se han tenido que enfrentar hasta ahora. En primer lugar, porque la pasión que genera la rivalidad entre River Plate y Boca Juniors supera en algunos casos el límite de lo racional.

Fuentes policiales indicaron a ABC que los líderes de ambas hinchadas viajarán desde Argentina, pese a los elevados precios de los billetes de avión, porque ellos sí tienen un alto nivel adquisitivo; entre otras cosas, se dedican a la reventa de entradas en muchos partidos. No así la masa de las «barras bravas», que en general es de extracción más humilde y no se puede costear el viaje. Existe preocupación entre los agentes, sobre todo, por que buena parte de la colonia argentina asentada en España sí acudirá a Madrid el 9 de diciembre. El nuestro es el segundo país del mundo con personas de esa nacionalidad, tras el de origen. Además, muchos de ellos, aunque sin entrada, se desplazarán para vivir en los alrededores del estadio del Real Madrid un duelo histórico. La premura de tiempo para preparar el dispositivo de seguridad aumenta la complejidad de la cita. «Se va a hacer contra el reloj, pero esperamos que salga todo bien. Se trata de aficiones muy violentas, que suelen entrar con bengalas y palos a los partidos, tinen varias muertes a sus espaldas. Y, además, no están acostumbrados a la idiosincrasia de nuestros estadios, cuyos accesos y movimientos internos están muy parcelados. Ellos funcionan con otros parámetros», indican nuestras fuentes. Y, a diferencia de lo que ocurre con conjuntos de países europeos, no existe una relación policial tan asidua con los argentinos.

Madrid y las Fuerzas de Seguridad han demostrado a lo largo de los años su eficacia para organizar y garantizar el orden en todo tipo de eventos. En el Bernabéu se ha jugado la final de un Mundial (1982) y de una Liga de Campeones (2010), pero el River-Boca es una nueva prueba de fuego. El número de efectivos dependerá mucho del perfil y de los antecedentes de los aficionados que se desplacen desde Argentina, una información que facilitará la policía de ese país a la española. Muchos radicales están fichados y tienen prohibido viajar, pero se da por hecho que intentarán estar en las gradas. Los aficionados de River que compraron una entrada para asistir al partido que no pudo disputarse en el Monumental por el apedreamiento del autobús rival tendrán preferencia a la hora de adquirir una localidad en el Bernabéu. Los fieles de Boca tampoco faltarán a la cita porque ambas hinchadas tendrán el mismo número de entradas.

A principios de la próxima semana tendrá lugar una reunión en la Delegación del Gobierno para analizar la información recibida desde Argentina y establecer el dispositivo, que puede superar los 3.000 efectivos, entre policías («antidisturbios», Caballería, Guías Caninos, Información, Tedax, municipales...), seguridad privada y sanitarios. No se centrará solo en el partido, sino también en el antes y el después, lo que incluye también el aeropuerto. Desde Buenos Aires viajarán media docena de agentes para colaborar con las Fuerzas de Seguridad españolas.

Cordones de seguridad

Pero existe preocupación porque la diferencia de este partido respecto a otras grandes citas deportivas organizadas en Madrid y otras ciudades de España es la premura de tiempo. Un dato sirve para ilustar esta afirmación: para la final de la Liga de Campeones de 2019, que acogerá el estadio Metropolitano el 1 de junio del próximo año, ya se han celebrado dos reuniones de seguridad.

Como sucede en los partidos de alto riesgo, en los alrededores del Bernabéu habrá cordones de seguridad y los cacheos en las puertas, que se abrirán varias horas antes de la final, serán minuciosos para evitar la entrada de bengalas, habituales en el fútbol argentino.