La expansión de la Liga

Los jugadores no descartan ir a la huelga tras el anuncio de la Liga de jugar en EE.UU.

El acuerdo de la patronal para llevar partidos oficiales al extranjero indigna a la AFE, que prepara medidas de presión para que no se tomen estas decisiones sin escuchar su voz

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Cuesta encontrar la paz en el fútbol español, que parece cosido al conflicto permanente. El verano que comenzó con la destitución de Lopetegui y que continuó con los problemas para encajar las fechas del calendario abre ahora un nuevo capítulo que amenaza con enturbiar el inicio de la Liga. Porque la decisión pionera de la patronal de disputar partidos oficiales lejos de España ha sentado muy mal en el sindicato de futbolistas (AFE) que no lo entiende ni lo comparte y amenaza con medidas de presión para que se tenga en cuenta a los jugadores a la hora de tomar decisiones de tanto calado como la hecha pública ayer por la Liga.

«Estamos sorprendidos e indignados. Parece que es una sola persona la que mueve los hilos del fútbol español y eso no puede ser. Yo ya he hablado con muchos jugadores que no entienden lo que está pasando. Así que vamos a meditar todos para no tomar decisiones en caliente. Hablaremos en los próximos días, pondremos todas las medidas encima de la mesa y la que decida la mayoría es la que irá para adelante», afirma a ABC David Aganzo –presidente de la AFE– al ser cuestionado sobre una posible huelga de jugadores. «No descartamos nada. Incluida la huelga. Los futbolistas no somos mercancía. No podemos ser moneda de cambio para conseguir más y más dinero. No puede ser que decisiones tan importantes se tomen de manera unilateral sin tener en cuenta a protagonistas importantes del mundo del fútbol como los árbitros, los aficionados y los propios jugadores», explica Aganzo, «indignado y sorprendido» por la noticia que la Liga anunciaba ayer.

El comunicado hecho público a primera hora de la mañana desvelaba el acuerdo pionero entre los clubes españoles y «Relevent» –una multinacional dedicada a los medios, deportes y entretenimiento–, por el que la patronal se compromete a llevar al menos un partido oficial al año a Estados Unidos. La medida, novedosa en el fútbol mundial, pretende dar un impulso a la imagen de marca de la Liga en Norteamérica, donde el fútbol se abre paso cada vez con más fuerza. La asociación de la Liga y Relevent cristalizará en la creación de «LaLiga North America», una empresa que focalizará sus esfuerzos en promover la cultura del fútbol en Estados Unidos y Canadá. «Esta relación creará nuevas oportunidades para que los millones de aficionados al fútbol en América del Norte disfruten con este deporte», afirma Stephen Ross, presidente y propietario de «Relevent». Tebas, por su parte, trató de quitar hierro al asunto. «Si jugamos un partido (de 380 por temporada) en otro país, iremos de la mano de los clubes, de sus aficionados y de las instituciones. La Liga ilusiona a millones de aficionados en todo el mundo. Tendamos puentes y crezcamos transmitiendo los valores del fútbol y de nuestro país», afirmaba ayer el presidente de la Liga en sus redes sociales.

El acuerdo, que tendrá una duración de 15 años, incluye como punto más novedoso la disputa de al menos un partido oficial de liga en territorio norteamericano. Ese encuentro en el extranjero se jugaría ya esta misma temporada, algo para lo que se trabaja ya desde hace tiempo y que han confirmado a ABC tanto la Liga como Relevent, aunque tanto el escenario, como la fecha y los contendientes son todavía una incógnita. «Estamos intentando que este partido se celebre lo antes posible, pero aún no tenemos ningún detalle específico que exponer acerca de esta cuestión», señala a ABC Ben Sosenko, vicepresidente de Comunicación de la empresa americana.

Entre los equipos que se barajan para ese primer partido oficial lejos de España están el Real Madrid y el Barcelona, ya que ambos son los que mejor imagen tienen en Estados Unidos. Uno de ellos será el que «estrene»este año una fórmula novedosa en el fútbol, siempre y cuando el conflicto con la AFE no posponga el acuerdo. «Estamos llevando el fútbol a un punto en el que parece que solo importa el negocio. Se falta al respeto a los valores del deporte, a la salud de los deportistas y a los aficionados», señala Aganzo, que pide más tacto a la hora de tomar decisiones que afectan a muchas personas.

Compensación para los clubes

Uno de esos colectivos, el de los seguidores que llenan las gradas cada fin de semana, se verá también afectado por el anuncio hecho público por la Liga. «Como aficionado no me apetecería ver a mi equipo jugando un partido que le tocara jugar en casa lejos de Butarque. Creo que todos somos parte de este fenómeno llamado fútbol y que debería escucharse también nuestra opinión», apunta Javier Herrera, portavoz de las Peñas del Leganes. Él, como otros muchos aficionados, ven ahora en el horizonte la posibilidad de perderse uno de los partidos de su equipo en directo. «Al final, no es lo mismo viajar a ver a tu club a Barcelona o Valencia que hacerlo a Chicago o Miami. Si te toca, como mínimo, tendrán que compensarte por la pérdida que supone en el abono», señala, sin entrar a valorar con profundidad el daño deportivo que podría suponer para un club el jugar sin estar arropado por su afición. Por eso, la Liga no descarta –al igual que hizo en la reciente Supercopa de España– compensar de alguna manera a los clubes que tengan que jugar en Estados Unidos ese partido cada temporada. Una compensación que debería redundar en los seguidores perjudicados por la deslocalización del evento.

La internacionalización de su producto se ha convertido en una obsesión para la Liga en los últimos años. Dentro de esa idea, la patronal ha alcanzado acuerdos novedosos como el anunciado hace solo unos días por el que pasará a ofrecer sus partidos de manera gratuita en Facebook en ocho países asiáticos. Pinceladas con el único objetivo de expandir la marca, acaparar interés y hacer que la industria del fútbol nacional, que produce ya el 1 por ciento del PIB, continúe creciendo y generando puestos de trabajo. Una misión en la que Tebas deberá tener en cuenta a los jugadores si no quiere que la buena marcha del fútbol español se tuerza.