José Pedrosa posa con la camiseta del Valour FC
José Pedrosa posa con la camiseta del Valour FC - Foto cedida por el Valour FC

FútbolEl español que se ha recorrido el planeta jugando al fútbol

José Pedrosa Galán ha firmado por el Valour FC de Canadá, el décimo tercer país en el que juega a lo largo de carrera

España exporta cada vez más talento a todo el planeta fútbol

MadridActualizado:

La llegada de José Pedrosa Galán (León, 1986) a un nuevo club cumple siempre el mismo ritual. Y no es para menos. Este futbolista español de 33 años ha jugado en trece países distintos y su trayectoria despierta tanto interés como admiración. Por eso con cada aterrizaje le llueven multitud de preguntas de sus nuevos compañeros. Salió rumbo a Tailandia hace ocho años después de que una lesión malograra su carrera en España.

Fue el primer español en jugar el «país de las sonrisas». Con su macuto ha recorrido medio mundo, y ahora, por fin, juega en América, un continente que llevaba tiempo queriendo disfrutar: «Tenía muchas ganas. Tuve una oportunidad de jugar la Copa Libertadores en Bolivia cuando estaba en L’Hospitalet, pero no me dejaron. Nunca había llegado a jugar en América. La de Canadá es una liga nueva, pero tiene mucho futuro. Me recuerda a la MLS. Todos me han hablado maravillas del país». Comienza una nueva aventura.

Un amante del fútbol

No hay que llevarse a engaño. A Galán le encanta viajar y conocer otros lugares, pero ante todo, ama el fútbol. «Lo que quiero es seguir disfrutando. Tengo una mentalidad muy competitiva y sigo marcándome retos. He sufrido lesiones, impagos y ahora me toca disfrutar de lo que estoy viviendo», cuenta. El Valour FC le ha dado la oportunidad de aumentar su currículo, esta vez con una experiencia al otro lado del Atlántico. Las distancias, en cambio, no cambian las preguntas de siempre: «Se interesan mucho por mi experiencia. Parezco un abuelo contando historias. Muchos futbolistas que ni siquiera me conocen me contactan y me piden opinión. Ejerzo un poco de consejero y me hace gracia. He tenido la suerte de conocer muchas ligas y muchos países y me hace ilusión que me pregunten».

La lista de países donde Galán ha dado patadas a un balón es excepcional. De Tailandia se marchó a Indonesia, y luego vinieron Austria, Jordania, Chipre, Andorra, Indonesia, Finlandia, Rumanía, Hong Kong, Qatar, Arabia Saudí y, finalmente, Canadá. Sus comienzos, eso sí, empezaron más cerca. Fue en el filial del Atlético donde dio sus primeros pasos. Entonces no se imaginaba lo que la vida le depararía: «Ni de coña -dice riendo-. Es que me fui con 25 años, a mitad de carrera. Si me llegan a decir que en ocho años iba a jugar en tantas ligas, tantos equipos, e iba a conocer a tanta gente, no me lo creería. Eso no se paga con dinero». Veinte equipos; un expediente así solo se consigue siendo profesional: «La gente que no me conoce piensa muchas veces que hago esto por viajar. Pero siempres he jugado prácticamente todo, y eso no se consigue yendo de turista. Amo el fútbol y soy un profesional. No juego por el show. El el mundo hay más nivel del que se piensa», reflexiona.

«El sudeste asiático no es que parezca otro mundo, sino otro planeta. Recuerdo una anécdota en una playa de Yogyakarta donde está prohibido vestir de color verde porque, según la teoría, eso atrae a una reina del mar que ahoga. ¡Y la policía no te deja ir de verde! Es algo impensable, pero pasa».

Este oriundo de León es un tesoro de anécdotas. Miles de kilómetros a cuestas le han proporcionado tantas historias como para escribir un libro. Ha conocido lugares «que no es que parezcan de otro mundo, sino de otro planeta», colecciona amistades por todo el globo y conoce como pocos las distintas culturas que hay en él. Por todo ello, es una voz autorizada cuando se le pregunta por cómo ve a España desde la lejanía. La distancia le da una perspectiva privilegiada: «Siempre lo digo. Por muchos países en los que haya jugado, mi mentalidad siempre es la de volver. Como se vive en España, como se disfruta de la vida, no lo he visto en ningún sitio. Tenemos nuestros fallos, pero es un país increíble. No valoramos lo que tenemos, nos da como vergüenza. Deberíamos estar más orgullosos», afirma.

La pregunta final es obligada: «¿Hasta cuándo?». Galán ríe, piensa y se sincera: «Hasta que me deje el cuerpo... y mi mujer. Le prometí que lo dejaría en unos años, pero siempre le pido una prórroga. Es la profesión más bonita del mundo. He sacrificado muchos años de mi vida por el fútbol y quiero aprovecharlo». Su última parada en esta dilatada trayectoria que parece no tener fin es Canadá, un país cuyos aficionados van a poder disfrutar de unas botas que han marcado goles por todo el planeta. ¿Después? Quizá un nuevo país, uno de los pocos que le quedan.