La afición del Écija llenó ayer San Pablo ante el Ciudad de Lucena
La afición del Écija llenó ayer San Pablo ante el Ciudad de Lucena
Tercera división

La ejemplar lucha del Écija por su supervivencia

Plantilla, técnicos y empleados, que llevan seis meses sin cobrar, se resisten a arrojar la toalla y pelean por mantener con vida a una entidad con casi 80 años de historia

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No había ni un título ni un ascenso en juego, pero el Écija Balompié disputó este domingo el partido más importante de su historia: el de su supervivencia después de 80 años de vida. Tras ya casi seis meses sin cobrar y uno sin entrenar con normalidad, los jugadores que aún permanecen en la plantilla del club astigitano saltaron al césped para enfrentarse al Ciudad de Lucena e intentar atraer la atención del empresariado local con el objetivo de que se haga cargo de la deuda de 480.000 euros acumulada por el presidente coreano Yong Gon Park durante una nefasta gestión. Pese a las penalidades que lleva sufriendo toda la temporada, el conjunto sevillano tiró de orgullo y dio una alegría a una afición que llenó las gradas del Estadio San Pablo y que celebró la victoria de los suyos (2-0). (La agonía del Écija)

Jugadores y empleados
Jugadores y empleados

La afición se volcó con su equipo y desbordó San Pablo en un intento por demostrar que el fútbol en Écija está muy vivo a pesar de que la deuda acumulada por Yong Gon Park amenaza la continuidad de un equipo fundado en 1939. Ante los reiterados impagos, varios jugadores se vieron obligados a abandonar la entidad en las últimas semanas para buscarse el pan en otros equipos. Aunque en un principio la plantilla astigitana había decidido que este domingo ya no jugaría ante el Ciudad de Lucena, a mediados de semana cambió de plan y ayer se enfrentó al equipo cordobés, que se solidarizó con sus rivales pagando la entrada de toda su expedición. «La lección de la afición ha resultado ejemplar, en San Pablo caben 3.500 espectadores y han entrado 3.800», explica a este periódico Marc Domínguez, entrenador el pasado curso en Segunda B y actual coordinar de la cantera del club astigitano. «Ha sido la victoria del orgullo», añade.

El Ciudad de Lucena tuvo ese bonito gesto de solidaridad con su rival, pero el Écija necesita casi 480.000 euros, una barbaridad para un club que militó en Segunda división y ahora compite en el Grupo X de Tercera, para seguir sobreviviendo. Solo la compra de la entidad por parte de algún empresario puede evitar la defunción de este histórico conjunto cuyo escudo defendieron futbolistas como Gordillo, Nolito, Rubén Pérez o el guardameta Wilfred. «Vamos a seguir hasta que no podamos más, no nos marcamos ningún plazo», asegura Marc Domínguez, que, sin embargo, teme una posible desbandada en un vestuario en el que ya solo quedan 16 jugadores de la primera plantilla.

Solidaridad del fútbol español

Futbolistas de numerosos equipos de Primera y Segunda división, pero también de Segunda B y de conjuntos extranjeros, se solidarizaron con el Écija a lo largo de la última semana y regalaron sus camisetas firmadas para que fueran sorteadas este domingo entre los aficionados del conjunto astigitano en un intento por poder dar un respiro económico a una plantilla y unos empleados que se encuentran al límite, pero que se resisten a arrojar la toalla. «No podemos dejar morir a una entidad de casi 80 años como el Écija, nos negamos», aseguran a este periódico desde el vestuario andaluz.

Plantilla, cuerpo técnico y empleados del Écija, club que llegó a militar en Segunda división entre 1995 y 1997, acumulan ya casi meses sin cobrar y la agonía resulta insostenible. En noviembre del 2018, los integrantes del primer plantel del club sevillano, hartos de falsas promesas, denunciaron públicamente su situación y el presidente Yong Gon Park se comprometió a buscar una solución para afrontar los atrasos. Una intención que quedó solo en buenas palabras y que ha puesto a la entidad astigitana al borde de la desaparición.

Los goles de Ocaña, en el primer tiempo, y de Joselu, tras el descanso, permitieron que el Écija sumara este domingo ante el Lucena una nueva victoria, aunque el mayor triunfo de estos técnicos, jugadores y empleados es la lucha que mantienen por la supervivencia de un club modesto.