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Champions | Real MadridLa guerra civil del Ajax

El legado de Johan Cruyff, caballo de batalla de dos décadas negras del club holandés, rival este miércoles del Real Madrid

MadridActualizado:

Veintidós de noviembre de 1995. Quinta jornada de la fase de grupos de la Champions. El Ajax, vigente campeón de Europa, visita el Santiago Bernabéu y pasa por encima del Madrid. El 0-2 es el único consuelo ante una de las mayores exhibiciones de un rival en el coliseo blanco. Van der Sar, Blind, los hermanos De Boer, Overmars, Kluivert, y, sobre todo, Litmanen lideran la que fue la última gran generación del Ajax, un referente del pasado siglo caído en el olvido, que este miércoles se mide al Madrid en la ida de los octavos de la Champions. Desde aquel 1995, el Ajax, cuatro veces campeón de Europa, una de la UEFA, otra de la Recopa y dos veces de la Intercontinental, no sabe lo que es levantar un título fuera de su país. Y en Holanda, tampoco es que haya ido sobrado. En este siglo, solo ha conquistado seis Ligas y cuatro Copas, y lleva cinco años sin ganar absolutamente nada.

«Desde aquel gran Ajax de Van Gaal, el fútbol holandés no ha levantado cabeza. La Liga no atrae y los ingresos por derechos televisivos son muy bajos. Los pocos jugadores decentes que salen huyen pronto y los que se fichan son de poca calidad. Ganar la Eredivisie no da plaza directa a la Champions, lo que genera más incertidumbre económica. Mire este dato, el presupuesto del Ajax es de 90 millones, que es lo que ha pagado el Barça por De Jong. Y el club vive en una eterna batalla interna entre lo pro Cruyff y lo anti Cruyff», explica a ABC Edwin Winkels, escritor y corresponsal en España de medios holandeses.

Su último argumento es la principal causa de la guerra civil que vive este club en los últimos veinte años, y que tanto daño le ha hecho. Johan Cruyff, antes de cambiar la historia del Barcelona, hizo lo propio con el Ajax, a quien le dio tres Copas de Europa consecutivas en la década de los setenta (1971, 72 y 73) con su famosa filosofía de fútbol total.

Después, a finales de los ochenta, y ya como entrenador, logró dos copas y una Recopa en el banquillo ajacied, poniendo la semilla de aquel último gran Ajax: «Nunca comprendí como el club se alejó tanto de los valores y la filosofía que le hizo grande», repetía Johan.

Desde el punto de vista de Cruyff, el Ajax se había alejado del fútbol que le hizo único. Ya no se trabajaba el dominio del terreno de juego a través de la posesión, las habilidades técnicas, el juego posicional ni el pressing tras pérdida. El Ajax se inspiraba es un estilo feo y obsoleto, idéntica situación que en la selección oranje, algo que le «dolía muchísimo», según confesaba a sus íntimos: «En el Ajax hay demasiada política e intereses individuales a costa del club y del fútbol». Y aquello explotó en 2010.

«El Ajax es un drama»

El 15 de septiembre de hace nueve años, en la primera jornada de la fase de grupos de la Champions, el repaso se lo llevó el Ajax del Bernabéu. Cruyff, en su columna semanal en De Telegraaf, titulada «Esto ya no es el Ajax», sacó toda la basura: «Acabó 2-0 pero pudo ser 12-0. La economía, la formación, el ojeo, la política de fichajes y el fútbol del Ajax es un drama. Este equipo no da tres pases seguidos. El club se ha convertido en un grupo de colegas que se cubren los unos a los otros y no de especialistas en cada área. El Ajax necesita una gran escoba. Todos deberían marcharse y empezar desde cero, como en 1965, cuando entraron Michels y Van der Veen, dos mitos del club que sabía lo que hacer para volver a convertir al Ajax en el Ajax».

En esa época, Cruyff salía y entraba del club holandés como asesor del mismo y encargado de reorganizar la cantera. Dependiendo de los dirigentes, sus ideas eran bienvenidas o no, pero nunca había unanimidad. Su famoso Plan Cruyff, para modernizar la Academia y el primer equipo, siempre quedaba guardado en un cajón: «El Ajax es incapaz de implementar los principios básicos del fútbol de élite», justificaba.

Solo uno de sus proyectos, llenar de exjugadores los distintos departamentos del club, encontró cierta apego. En 2011, Van der Sar fichó como director comercial y financiero. Hoy es director general. Y también Overmars, para integrarse a un núcleo técnico formado por Wim Jonk, Bergkamp y Frank de Boer, técnico del primer equipo. Marc sería el director de asuntos futbolísticos. Con ese organigrama, se ganaron cuatro Ligas consecutivas, pero el papel en Europa seguía siendo residual y el fútbol muy alejado del estilo Cruyff: «A finales de 2015, solo había un equipo que jugara con mi ideario. El Juvenil A, de Wim Jonk, y acabaron echándole». Y con él se fue Johan, para siempre: «El Ajax son dos clubes en uno, profesionales y amateurs, y los amateurs, que se supone que no deberían tener ningún poder, pueden despedir a los profesionales», argumento Cruyff. Cuatro años después, nada ha cambiado, y el negocio sigue ensombreciendo al proyecto deportivo.

«Incluso en su muerte, en marzo de 2016, el Ajax no estuvo fino. En Barcelona fueron mucho más rápidos en homenajes y cariño que en el propio Ajax», recuerda Tinkle. No le falta razón. Fue el pasado año, dos después de su fallecimiento, cuando se aprobó que el Amsterdam Arena pasara a llamarse Johan Cruyff Arena, y fue el pasado 18 de enero cuando por fin se inauguró un busto y un mural de él a las afueras del estadio de un club, que un día marcó el paso del tiempo en el fútbol y que hoy solo vive de su pasado.