Fernando Alonso en el Gran Premio de China de 2018 - EFE
Fórmula 1

Fernando Alonso, hasta siempre o hasta luego

El piloto, aunque comunica que no correrá en la Fórmula 1 en 2019, deja la puerta abierta al regreso a un McLaren más competitivo

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Dice adiós Fernando Alonso y no queda claro si es un hasta siempre o solo un hasta luego a la Fórmula 1. Se despide el piloto inigualable que descubrió este mundo a los ojos de los españoles hasta transportar un país sobre sus ruedas. Pero se ha cansado Alonso del viaje a ninguna parte al que le lleva su epílogo en la F1. Demasiadas carreras sin aliciente para el que lo consiguió todo, demasiadas vueltas al mundo sin esperar nada, demasiados aviones hacia lo insustancial. «Querida Fórmula 1 (...) Me diste mucho y yo creo que te lo di todo...». Así empieza el vídeo con el que anunció un 14 de agosto de 2018 que se marcha. De momento, no corre en 2019, pero su gente, la que ha estado siempre con él, recuerda que en ningún comunicado oficial transmitido ayer por McLaren y el propio Alonso se dice que el abandono es definitivo. Ambas partes dejan la puerta abierta a un futuro imprevisible. "Si McLaren construyese un coche competitivo y estuviesen interesados en que lo pilotase Fernando en 2020, podría volver...". De momento, su único contrato en 2019 es con Toyota, hasta junio, para el Mundial de Resistencia. En el horizonte queda su probable participación en las 500 Millas de Indianápolis con la estructura de McLaren.

«Tú no me esperabas y yo no estaba seguro de querer conocerte...", comenta en el vídeo de despedida el asturiano, mientras repasa con la cámara su vida en el Museo que lleva su nombre en La Morgal, a pocos kilómetros de su casa. El primer mono que le remendó su madre Ana, el kart parecido al McLaren de Senna que su padre, José Luis, construyó para su hermana, Lorena, y que finalmente condujo él... Los trofeos en todas las categorías, los Ferrari, McLaren, Renault que pilotó por el mundo.

La comunicación no es un calentón, sino una determinación que ha ido madurando durante esta temporada, sobre todo después de la precampaña en el circuito de Montmeló, cuando comprobó las prestaciones del McLaren en su nueva asociación con el motor francés Renault. Todo el calvario con el propulsor Honda de los últimos tres cursos, retiradas y desastres por doquier, mejoró con Renault, pero no lo suficiente para devolver al asturiano al lugar con el que soñaba, los podios, la opción de victoria, un futuro de progreso para luchar por el tercer título. (Los grandes datos de la carrera de Fernando Alonso)

Hace meses que tomó la resolución de retirarse y según su entorno familiar, «lo tenía que haber hecho hace un par de años», cuando se comprobó que la falta de velocidad del McLaren no se debía solo al motor japonés, sino al diseño aerodinámico del coche inglés, que en 2018 se ha ubicado en mitad de la tabla, ni frío ni calor.

Probablemente la principal razón de la retirada de Alonso es el enorme hueco en su casillero de éxitos. Desde el 12 de mayo de 2013, más de cinco años, no ha ganado una carrera de Fórmula 1. Lo hizo a bordo de un Ferrari en el Gran Premio de España, delante del público que antes abarrotaba el circuito de Montmeló y ahora deserta. Fue su victoria número 32, la última.

También su último podio (segundo el 27 de julio de 2014, en Hungría con Ferrari) comporta una carga de resignación. Cuatro años sin disfrutar de la púrpura de los mejores. Fue su podio número 97.

Números y estadísticas que han elevado a Alonso a la categoría de indiscutible en la historia de la Fórmula 1. Pero ese bagaje ha embarrado en los últimos cuatros años, en su regreso a McLaren teñido por el fracaso. Ningún podio, ninguna victoria, ninguna sensación de felicidad deportiva para alguien que vive y respira por el gen de los ganadores. Solo si vence, Alonso es feliz. Y no lo hace.

«Tiene 37 años y también tiene que vivir. Lleva más de 20 dedicado a la alta competición», cuentan en su reservado personal. El Alonso empresario (el Museo-Circuito, la marca Kimoa, las múltiples propiedades inmobiliarias) sueña con ser padre, formar una familia «normal», pasear por Oviedo.

Diecisiete años en la Fórmula 1, en un claro periplo de más a menos. Aquel rutilante inicio, con victoria en Hungría 2003 (el más joven de la historia), seguido de un título mundial con 24 años en 2005, de otro campeonato en 2006 que lo ensalzó como un pionero y uno de los mejores deportistas en la historia de España, el fichaje por McLaren y la crisis con Hamilton, el retorno a Renault, el deslumbrante fichaje por Ferrari, cinco años de idilio y el retroceso de cuatro años en McLaren.

La coyuntura de la F1 no le favorece. Solo hay tres equipos que pueden ganar. Mercedes ha renovado a Hamilton, que no quiere repetir la experiencia de 2007. Ferrari tiene a Vettel, y tampoco allí es bienvenido. Red Bull se surte de su propia cantera y Chris Horner, el patrón, dice que «Alonso provoca el caos». La única opción del español era seguir en McLaren y cruzar los dedos. Zak Brown ha cambiado toda la estructura deportiva, pero ni así garantiza un coche competitivo en 2019.

Mundial de Resistencia

Seguirá corriendo en la Resistencia (este fin de semana, lo hace en Silverstone) y en McLaren hasta final de año. Es casi seguro, aunque no lo ha firmado todavía, su concurso en las próximas 500 Millas de Indianápolis en la estructura de su jefe Zak Brown, tutelado por McLaren. Nada más.

“Cuando apenas sabía andar, ya corría hacia tu ruido, hacia tus circuitos, sin saber nada de tí…”, así se despidió Alonso, emocionado y cariñoso. ¿Hasta siempre o hasta luego?