Pinot celebra su victoria en la etapa de ayer
Pinot celebra su victoria en la etapa de ayer - EP

Tour de FranciaPinot, el candidato que no quería ganar

Antes del Tour, Pinot declaró su miedo a que una victoria en París le cambiara la vida, pero irá a por el triunfo

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La niebla se acercó a ver el festival de Alaphilippe tras reforzar su liderato en el Tourmalet. Su maillot amarillo parecía un foco que atraía todas las miradas. Y él, coqueto y feliz, repartía gestos triunfales. Está en su salsa. Nació para ser lo que es. «A mitad de puerto he notado que llegaba a mi límite. Pero tenía que dar más. Tenía que pelearme con los otros. Llevar este maillot es un honor y defenderlo, un orgullo», repetía ante la masa, que le adora. «Ya me queda un día menos hasta París», se atrevió. Cerca, Pinot, el ganador en el Tourmalet, se mantenía en calma. Se sitúa a tres minutos del líder, pero sabe que la montaña que resta está a su favor. «El Tour comienza ahora», avisó. En eso coincidía con Landa, convencido de que «la clasificación aún tiene que dar muchas vueltas». Los escaladores amenazan a Alaphilippe,que vive en su burbuja amarilla. En pleno show.

Pinot es otra cosa. Introvertido. «Mi único rival soy yo mismo». Se refiere a sus enfermedades. Más que palmarés tiene un historial médico. Caídas, pulmonías y hasta amagos de depresión. «Es esa fragilidad la que me fastidia la vida y me frustra», reconoce. Mientras Alaphilippe enarbola la bandera amarilla del Tour y afila el cuchillo para devolver la carrera a Francia, Pinot se hace a un lado. Antes de iniciar esta edición dejó en el diario ‘L’Equipe’ su visión de la Grande Boucle: «No es mi obsesión. Me gusta la vida tal y como la llevo ahora. Es la vida con la que soñaba y sé que si gano el Tour, ya no volveré a tenerla. El francés que vuelva a triunfar en el Tour será una estrella. ¿Quiero serlo? No».

Sorprendió su mensaje. Pinot vive en una granja, rodeado de animales, vacas y ovejas. «Ocuparme de ellos me relaja. Lo necesito». La vida lenta del campo. La pesca, la naturaleza. El silencio. Nada que ver con el bullicio que genera Alaphilippe. «Mi carácter -confiesa Pinot- no está hecho para el Tour. Esto es sólo un paréntesis en mi vida», añadió. Como a Landa, a Pinot le ha cogido ganas la mala suerte. Por eso, pese a todo, tiene una cuenta pendiente con el Tour. «Algún día se alinearán todos los planetas y...». Luchará por la victoria. En esta edición todo le rodaba bien hasta que quedó cortado en los abanicos de Albi. Concedió a sus rivales más de minuto y medio. «Me tiraba de los pelos».

El Tourmalet le ha devuelto parte de ese tiempo perdido y le ha dado una victoria de las que resucitan el ánimo. «Estoy a tres minutos de Alaphilippe y a uno de Thomas. Hay que tener la cabeza fría. Los Alpes están aún muy lejos». En la general tiene por delante a Alaphilippe, Thomas, Kruijswijk, Bernal y Buchmann. «Alaphilippe empieza a dar miedo», reconoce Pinot, pero, como Landa, cree que el paso de los días cambiará el orden de la clasificación.

El alavés, que no pudo coronar con el triunfo en el Tourmalet el trabajo de su equipo, estaba «más animado». «Sentir el apoyo de gente ha sido un subidón», agradeció. «Que no esté Froome en carrera ha hecho crecer las expectativas de todos. Y muchos corren para no perder su puesto. Pero queda mucho Tour. Ahora toca moverse tácticamente. La etapa que viene es propicia para eso», advirtió. Landa es decimoprimero en la general, a 6.14 de Alaphilippe y a cuatro minutos de Kruijswijk, el tercer ocupante ahora del podio. «Va a haber etapas con muchas diferencias. Mira lo que ha pasado hoy -por ayer- con Thomas y Fuglsang. Parecía que estaban fuertes y se han quedado», apuntó. «Yo voy a luchar por ganar etapas y por acercarme al podio». Al igual que Pinot, Landa está convencido de que otro Tour arranca hoy.