Roglic, ciclisat del Lotto, celebra su victoria de etapa en Laruns
Roglic, ciclisat del Lotto, celebra su victoria de etapa en Laruns - REUTERS

Tour de FranciaEl esquiador que saca del podio a Froome

Antiguo saltador de trampolín, Roglic demuestra su ambición al ir en el Aubisque a por este Tour en el que es tercero

LarunsActualizado:

Para el esloveno Primoz Roglic, el Tour de Francia era el entretemiento televisivo de cada verano. Descansaba al sol antes de dedicarse a los suyo: el esquí. Los saltos de trampolín. En Maribor, ciudad fronteriza con Austria, la nieve te ordena el calendario. Roglic, con la selección de su país, fue campeón del mundo de saltos en 2007. Valía para planear. Hasta que en uno de esos vuelos, sobre la nieve de la estación de Planiça, se estrelló en 2011. Salió mal del trampolín, torcido, y cayó de cabeza. La imagen escalofrió. Su cuerpo, inanimado, resbaló indefenso sobre el hielo hasta pararse. Tenía varios huesos rotos y le recomendaron sesiones de bicicleta. Esa receta le cambió la vida.

Tras 15 años como esquiador, de repente, quiso ser ciclista. Volvió a fijarse en el Tour. «Es la carrera más dura. Tenía que estar allí», se prometió. Le fichó un equipo local, el Adria Mobil (tercera categoría), apenas dos años después del accidente. Eclosionó. En 2015 ganó el Tour de Eslovenia. Su historia sorprendió. Un esquiador que acababa de llegar al ciclismo y que valía para todo: los puertos y el cronómetro. El Lotto holandés, una escuadra del UCI World Tour, hizo hueco para aquella rareza que ya tenía 26 años. A tiempo.

Apenas unos meses después ganó una etapa contrarreloj en el Giro de Italia de 2016. El año pasado descubrió el Tour y se llevó la etapa del Galibier. Y esta primavera pudo con Mikel Landa en la Vuelta al País Vasco. Era su primer objetivo del año: lo preparó desde diciembre. Primer salto. El segundo, el mayor, lo acaba de dar en este Tour. Es tercero, a 2.24 de Thomas y a sólo 19 segundos de Dumoulin. Ayer sacó de las plazas del podio al último ganador de la ronda gala, Froome. Le aventaja en 13 segundos.

«Primoz es tranquilo, educado y agresivo en carrera», le define Jon Iriberri, biomecánico en el Lotto-Jumbo. Más que en defenderse de Froome en la quebrada contrarreloj de Ezpelete, piensa en adelantar a Dumoulin, campeón del mundo de la especialidad. En el Aubisque fue el más fuerte. Aceleró para desbancar a Thomas. No lo consiguió, pero acorraló al galés y desnudó la debilidad de Froome. «Roglic nunca se pone nervioso, ni se siente frustrado. Siempre emite energía positiva. Está empeñado en ser el mejor del mundo», dicen en su equipo. Tiene 28 años y es un recién llegado. «Es mi segundo Tour. Vengo a aprender», declaró hace tres semanas. Hoy es la sensación de la carrera.

Eslovenia da pocos ciclistas. Tadej Valjavec, Janez Brajkovic... Y ahora Roglic. «Primoz ya está en la primera línea del ciclismo mundial. A partir de ahora, su progresión es casi una cuestión mental. Una carrera de tres semanas, además de motor, requiere tener cabeza, saber estar concentrado tantos días», señaló sobre en él Iriberri en la pasada Vuelta al País Vasco. Desde entonces no ha dejado de volar. Y, con su peculiar historia, nadie se atreve a ponerle límite. Ayer dejó clara su meta: atacó para ganar el Tour. Primer salto.