Un jabalí con sus crías
Un jabalí con sus crías
Especie cinegética

Jabalí, una especie oportunista

Basa su existencia en conseguir alimento y no le supone un problema adaptarse a diferentes hábitas mientras disponga de comida

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El jabalí es una especie oportunista y adaptable que basa su existencia en conseguir alimento. Un guarro no perdona una comida, su vida depende de este parámetro de una forma más determinante que en otras especies; y el resto de factores que la condicionan están supeditados a la disponibilidad de alimento.

Por ejemplo, la madurez sexual de una cochina depende más de su peso que de su edad; y puede ser fértil al alcanzar los treinta kilos, independientemente de que esto suceda a los siete o diez meses de nacer. Por su parte, los machos bien alimentados serán más fuertes para vencer a sus contrincantes y hacerse con las gorrinas más gordas.

Como otras especies que son presa de predadores, el hombre entre ellos, su estrategia evolutiva ha sido criar mucho y rápidamente para compensar así las bajas; y en esto la alimentación tiene también gran importancia, ya que una jabalina más gorda tendrá más camadas con mayor número de crías, que además serán más sanas.

Una dieta variada

En cuanto a su hábitat, mientras disponga de comida, el adaptarse a distintos tipos de entorno no le supone un problema y puede prosperar en calurosos secarrales semidesérticos en el sur o en los húmedos y fríos bosques norteños, en la montaña o a nivel del mar. Su dieta, además, es muy variada y hace ascos a pocas cosas. Puede comer cualquier tipo de vegetal silvestre, cultivo o raíz; incluso un diez por ciento de las proteínas que ingiere son de origen animal, y gazapos, huevos, insectos o carroña son parte de su menú.

Por todo esto, su ciclo vital es muy variable e impredecible. Dependiendo de las condiciones climáticas y del entorno, habrá más o menos recursos y nacerán más o menos jabatos, lo que puede suceder en cualquier mes del año. En los últimos tiempos las poblaciones de jabalí han aumentado en densidad y área de distribución, colonizando nuevos territorios y llegando incluso a establecerse en muchas zonas urbanas.

Las causas de esta expansión están de una u otra manera relacionadas con la acción del hombre: desde la modificación de los hábitats debido al cambio climático, el abandono rural y el consecuente aumento de la masa forestal a la agricultura intensiva, las repoblaciones y la menor presión predatoria y cinegética.

Para la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), el jabalí es una de las especies más dañinas del mundo y su sobrepoblación tiene graves consecuencias económicas, sociales y medioambientales. Si nuestra es la responsabilidad del aumento de sus poblaciones, también lo es el controlarlas.