AFP
Mundial Rugby 2019

Nueva Zelanda reivindica el poder del Sur

El Mundial comieza con polémica por el veto europeo a una Liga Internacional

Miguel Ángel Barbero
MadridActualizado:

Después de cuatro años de espera, que se han hecho eternos para los aficionados, por fin el rugby vuelve a tomar un protagonismo mundial. La Copa Webb Ellis que designa al mejor equipo del mundo se pone de nuevo en juego y todos los ojos miran a Nueva Zelanda, por triple motivo. Por un lado, porque son los más laureados de la historia con tres trofeos; por otro, porque defienden el título logrado en el última edición en Inglaterra. Pero con lo que nadie contaba era con que también recibiesen titulares por una polémica extradeportiva: la no celebración de la Liga Mundial que propugnaba la Federación Internacional.

Hay que indicar que se trataba de una idea por la que se crearía una competición global, con ascensos y descensos, en la que se daría cabida a nuevos equipos que actualmente están fuera de las grandes competiciones regulares (el Seis Naciones en el hemisferio norte y el Rugby Championship en el sur). Esto sería estupendo para potencias emergentes como Japón, Georgia o Fiji, pues podrían ir subiendo su nivel progresivamente. Sin embargo, los países fundadores (británicos e irlandeses) dieron al traste con el proyecto. Con el nivel de gastos que tienen actualmente necesitan hasta el último céntimo de los derechos del Seis Naciones y no querían arriesgarse a una posible mala racha que les bajase de su actual pedestal. De manera que echaron atrás esa Liga soterradamente.

El asunto parecía olvidado hasta que, en la previa del Mundial que hoy comienza en Japón, Steve Tew, el máximo dirigente del rugby neocelandés, sacó a relucir todo su arsenal. «El Seis Naciones no busca el beneficio del deporte, sino el suyo propio, lo que agranda aún mas la brecha entre los dos hemisferios», se lamentó. «Estamos ante una oportunidad única de promocionarnos a nivel global y debemos mirar por encima de nuestros intereses», añadió pensando sobre todo en las pequeñas naciones que han visto frenadas sus esperanzas de mejora deportiva y de ingentes ingresos televisivos.

Un torneo muy abierto

A los «pobres» al menos les queda el consuelo de poder saltar a la palestra cada cuatro cursos en la cita cumbre por excelencia, el Mundial, en el que nunca faltan las sorpresas. En la anterior edición, Japón dio la campanada al vencer a Sudáfrica, al igual que hicieron Argentina al llegar a semifinales o Inglaterra al no superar la primera fase. Y este año en el país nipón hay varios conjuntos que buscan su momento de gloria. Por eso duele recordar lo cerca que estuvo España de clasificarse y confiar en que no vuelvan a repetirse los errores de antaño, tanto con las alineaciones indebidas como con los incidentes de Bélgica.

En Japon la locura rugbística se ha desatado por doquier y los aficionados acuden en masa a los estadios para asistir a los entrenamientos, los niños practican «hakas» maoríes en el colegio y hay un convencimiento visceral de que van a superar la primera ronda. Eso implicaría dejar en la cuneta a Irlanda (actual número uno del ranking) o a Escocia, que aunque mejora por momentos, ya no es la que era.

Otro grupo con morbo es el que comparten Inglaterra, Francia y Argentina, en el que uno de ellos tendrá que decir adiós obligatoriamente. Los ingleses, con su escuadra renovada, no deberían tener problemas, pero entre galos y suramericanos se prevé una batalla a la baja. Ninguno de los dos está rindiendo a buen nivel y mandarán más la casta y el orgullo que el buen juego.

Más fácil lo tienen Australia y Gales en su grupo, y Nueva Zelanda y Sudáfrica en el suyo. Sus plantillas están más que consolidadas y no sorprendería una victoria final de ninguna de ellas. Por costumbre y calidad siempre se apuesta por los All Blacks, pero sus vecinos oceánicos les han superado recientemente en el último choque oficial que han disputado. Por su lado, los Springboks han ganado el Championship 2019 ante ambos. No cabe duda de que el favoritismo, aunque más repartido, recae una vez más en los equipos del hemisferio sur.