Esquí

Lindsey Vonn se rinde: «Mi cuerpo no lo soporta más»

La esquiadora estadounidense medita retirarse de manera inmediata tras tener que abandonar en su regreso a la Copa del Mundo tras su enésima lesión

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Lindsey Vonn no es solo una de las esquiadoras más laureadas de la última década. También es la más mediática. A sus innumerables éxitos deportivos ha unido una productiva carrera como modelo publicitaria. También forma parte del exclusivo mundo de las celebrities fruto de su relación, ya terminada, con el golfista Tiger Woods. Todo ello la convierten en el valor más tangible del esquí, un deporte conmocionado desde ayer ante la inminente retirada de su estrella. Porque la estadounidense dijo basta y se rindió ante la evidencia de las limitaciones de su maltrecho cuerpo.

Vonn, 34 años, regresaba este fin de semana a la Copa del Mundo con una sonrisa después de un largo periodo de inactividad. Una nueva lesión en las rodillas le obligó a pasar por el quirófano en abril. Era su enésima operación. Un parche más para resistir compitiendo. Un mes antes se había marchado de los Juegos de Pyeongchang con el gesto torcido. Una medalla de bronce en el descenso, su prueba estrella, le supo a demasiado poco. Ausente en Sochi por otra de sus muchas lesiones, confiaba en redimir su prolongada ausencia en unos Juegos aspirando a dos oros que pusieran el broche a su carrera. No pudo ser, y aquel fiasco convenció a Vonn de continuar un año más en la Copa del Mundo. En su fuero interno siempre ha tenido la aspiración de retirarse con el récord de victorias en la Copa del Mundo, propiedad de Ingemar Stenmark desde hace treinta años. El sueco dejó esa marca en 86 triunfos. Vonn lleva 82.

Su reto comenzaba en Cortina D’Ampezzo, estación dolomita y escenario de doce de sus triunfos mundialistas. Desde su llegada a Italia a mediados de la semana pasada Vonn volvía a ser el objetivo principal de los focos, incluso por delante de su compatriota Mikaela Shiffrin, actual dominadora de la Copa del Mundo. Sin embargo, ya en los entrenamientos notó que algo no iba bien en sus rodillas. Por fin, en el Súper Gigante, Vonn se saltó una de las puertas y acabó fuera de la pista. Era su vuelta a la competición después de diez meses y el intenso dolor no le dejó ni acabar. Al enfrentarse a los medios, nada más quitarse los esquís, soltó la bomba: «Es lo máximo que mi cuerpo puede soportar, tal vez haya sido mi última carrera».

Cansada de luchar

Muy pocos se atreven a aventurar qué hubiese sido de la carrera de Lindsey Vonn de no mediar lesiones. Solo con lo que dejó de ganar en 2014, año olímpico que ella pasó en rehabilitación, tendría para ser una leyenda. Sin embargo, nunca tuvo suerte en ese aspecto. Ella misma hacía el año pasado el historial de daños: «Dos veces rotura del ligamento cruzado anterior, dos del ligamento colateral interno; reparación en el menisco medial y externo; fracturas bilaterales de la meseta tibial de la rodilla, fractura del húmero con daños en los nervios...». Superar esa serie interminable de fatalidades sería muy complicado para cualquiera, pero ella consiguió salir adelante. Esta vez no tiene claro si está dispuesta a hacerlo: «He luchado contra muchas lesiones a lo largo de mi carrera, pero no sé si podré volver a dar lo mejor de mí en este regreso... Voy a tomarme un par de días para tomar decisiones».

Vonn, que mantiene ahora una relación con el jugador de hockey P. K. Subban, sueña con ser madre y enseñar a esquiar a sus hijos, pero teme no poder hacerlo: «Tendré artritis y dolor en las articulaciones, mucho dolor. He extendido mi carrera probablemente más de lo que debería».