Marta (izquierda) y Eva Calvo posan para ABC durante la entrevista
Marta (izquierda) y Eva Calvo posan para ABC durante la entrevista - Ángel de Antonio

TaekwondoLos sueños olímpicos de la familia Calvo

Eva, plata en Río 2016, y su hermana Marta afrontan el Mundial con la mirada puesta en los Juegos de Tokio

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En el mismo tatami donde las hermanas Calvo se preparan para el asalto al Mundial (del 15 al 19 en Mánchester) crecen los sueños de decenas de niños. Marta, plata mundial, y Eva, subcampeona olímpica, esperan su turno para entrenarse mientras un puñado de chavales tratan de imitarlas. Muchos de ellos han llegado hasta allí siguiendo su ejemplo, atrapados por un deporte que engancha, pero que exige mucha dedicación.

Cuando el taekwondo entró en la vida de las hermanas Calvo ninguna esperaba que fuera a ser tan importante. Lo que comenzó como un entretenimiento más se ha convertido en el núcleo esencial de su día a día. Pasión compartida en familia con un objetivo común:los Juegos Olímpicos de Tokio 2020. «Hace tres años estuvimos juntas en Río –donde Eva logró una plata–, pero yo solo pude ir como suplente. Si pudiéramos estar las dos en Tokio el verano que viene sería la leche. Pero compitiendo. Y ya si ganamos...». Las palabras de Marta, la hermana pequeña, suenan a deseo, pero están cargadas de realidad. Ella se quedó sin plaza en los Juegos de 2016 por una decisión polémica de los árbitros y, quizá por eso, mira ahora con cierto temor hacia el futuro.

Nervios antes del Mundial

Su ranking le acerca ahora mismo a esa cita en Japón, aunque es el Mundial –donde competirán el sábado y el domingo– el que marca de manera notable el camino. «Ufff, es que son 120 puntos», señala como si llevara demasiado tiempo pensando en la cita de este fin de semana en Mánchester. Por eso, porque del resultado allí depende en buena parte su presencia en los Juegos, los nervios están más presentes que nunca.

«La clasificación olímpica es muy dura. Cualquier tropiezo se paga, así que solo queremos que llegue ya el Mundial y hacerlo lo mejor posible. La preparación ya está hecha, solo queda competir», explican a ABC poco antes de viajar al torneo en el que se esconden buena parte de sus sueños. De sus ilusiones olímpicas.

«Marta llega muy bien», interviene su hermana. «Estoy segura de que lo va a hacer estupendamente, pero yo...». Las dudas de Eva se explican por la lesión que sufrió hace dos años y que la obligó a pasar por el quirófano otra vez hace doce meses. «Siento que la rodilla no ha terminado de estar bien hasta febrero y que no estoy del todo asentada en el nuevo peso. Por eso me cuesta ser más optimista. Pero lo voy a dar todo, ¿eh?», avisa.

Xixo, el arquitecto

La incertidumbre que ambas exhiben antes de la cita queda despejada cuando se habla con José María Martín, «Xixo», su entrenador. El hombre que ha cincelado a las dos durante una década. Él sí está convencido de que las dos lo harán bien. Como siempre. «A Marta la veo muy centrada y Eva, aunque le ha costado, se transforma en la competición, así que lo hará bien», apunta el técnico, uno de esos gurús sencillos y modestos que pocas veces aparecen bajo los focos. Aun así, basta con mirar alrededor para darse cuenta de su valía. El pequeño gimnasio situado en un polígono industrial a las afueras de Leganés está lleno de aspirantes a seguir el camino de las hermanas. Incluso alguna de sus rivales ha pedido entrenarse allí. Reconocimiento que llega de otros países y que se resiste en España.

Aquí, la medalla olímpica de Eva se «apagó» enseguida. «A los cuatro o cinco meses todo se acaba. El reconocimiento sigue ahí, sí. Te llaman para algún acto, pero ayudas solo he tenido las de la beca ADO y poco más», afirma la subcampeona en la cita de Río, que no ha sido capaz de encontrar ningún patrocinador en todo este tiempo. «Lo intenté al principio, pero ya no me preocupa», señala la deportista, que en este ciclo olímpico ha tenido que poner dinero de su bolsillo para competir en algunas pruebas en el extranjero.

A vueltas con la medalla

En cualquier caso, prefiere ser optimista. «Poco a poco vamos teniendo más visibilidad. Ayudan las redes sociales y que hay más medios que no hablan solo de fútbol», señala Eva, que duda cuando se le pregunta sobre dónde guarda la plata de Río. «¿La medalla?¡Ostras!¿Dónde está? –dice mirando a su hermana–.Es que me he independizado y no lo sé. Supongo que en casa de mi madre... Me la tendré que llevar en algún momento... La verdad es que no soy mucho de trofeos, me vale con el recuerdo. Eso sí que lo guardo con mucho cariño», afirma divertida.

El taekwondo apenas les deja tiempo para nada más. «Tenemos las mismas aficiones que cualquier persona, solo que no podemos dedicarles tantas horas. Lo que más nos apetece cuando no nos entrenamos o estamos estudiando es no hacer nada», bromean ambas, inmersas en el universo de «Juego de Tronos», como medio planeta.

Además del deporte, su otra ocupación principal son los estudios. Eva estudia Ingeniería Informática, y Marta, Marketing. « La UCAM nos lo pone fácil. No porque nos aprueben, pero sí tienen en cuenta que somos deportistas de elite y nos cambian la fecha de exámenes o nos dan los apuntes». Pequeños impulsos que allanan el camino hacia esos sueños olímpicos de la familia Calvo.