El luchador canario Jonay Risco posa con el cinturón de campéon junto a su entreandor Moisés Ruibal y Susi
El luchador canario Jonay Risco posa con el cinturón de campéon junto a su entreandor Moisés Ruibal y Susi - ABC

KickboxingJonay Risco, una conquista mundial

El luchador canario logró imponerse a Buakaw Banchamek, una leyenda del kickboxing y así poner el nombre de España en la cima de este deporte

Actualizado:

Que los deportes de contacto viven un auge en España es un hecho. Y que el mayor valor añadido de este crecimiento exponencial son los luchadores también lo es. Jonay Risco da buena cuenta de ello. El peleador de kickboxing tinerfeño logró este fin de semana un triunfo histórico al derrotar por decisión unánime al tailandés Buakaw Banchamek, que atesora 230 victorias y, a través del cual, tanto el muay thai como el kickboxing, han sumado millones de adeptos debido a su carismática forma de ser y de batallar. Con esta conquista al defender el cinturón de los 70 kilos de Enfusion, una de las mejores ligas mundiales, Risco ha logrado escribir el nombre de nuestro país en la universalidad de este deporte.

Cuando se enfundó unos guantes por primera vez con 14 años años, probablemente no imaginaba que iba a acabar derrumbando a una leyenda, ni que como homenaje a su aportación al deporte, iban a levantar un pabellón con su nombre en San Miguel de Abona, en Santa Cruz de Tenerife, la cuna donde se crió y donde avivó la llama de este incendio mediático que ha provocado su victoria. Porque Buakaw es y será en el muay thai y el kickboxing uno de los mayores exponentes. Digerir tantas sensaciones en un corto espacio de tiempo no es tarea fácil en alguien acostumbrado a la tranquilidad que le otorga el ser todavía un deporte minoritario. «Todavía no soy consciente de lo que ha pasado. Estoy asimilando la gran victoria y lo que he hecho en el kickboxing español», relata exultante Risco a ABC. Desde que entró en la línea de fuego, el tinerfeño creía en sus posibilidades. «Honestamente confiaba en mí y mi entrenador, Moisés Ruibal, y Susi, confiaban más que yo incluso. Sabía que era complicado, pero teníamos buenas vibraciones de que iba a salir bien la pelea. Merecí la victoria frente a un gran Buakaw». Pero la importancia de este hito reside en el impacto que ha tenido sobre su entorno personal y externo. «Es muy importante por lo que lo ha valorado la gente. Al ser una leyenda me ha dado mucho bombo y me he sentido muy querido y arropado. Estoy eternamente agradecido».

Aunque el combate ha tomado el estatus de campanada internacional, no ha de parecer extraño para un luchador en cuyo palmarés reposan cinco campeonatos de España y, con este, cuatro títulos mundiales. No obstante, el tinerfeño prefiere relativizar su hazaña y resaltar la valía de los deportes de contacto, el motivo por el que se desvive. «Aportan mucha disciplina, humildad, constancia, sacrificio, mejora... Como es la vida misma, tienes momentos buenos y malos, siempre te juzgarán y hay que salir adelante y ser fuerte y luchar. Me hace ser fuerte de cabeza, ser valiente, tener unos objetivos y luchar por ellos».

Premio a su carrera

Tras más de 15 años con el cuero sobre sus manos, Risco ha visto recompensados, en la treintena, todos sus esfuerzos. «Es un premio para mi carrera deportiva y es algo que marcará un antes y un después».

Después de la tormenta suele llegar la calma, aunque no ha sido así en su caso. El luchador español se ha visto desbordado por el interés que ha suscitado salir vencedor de tan ardua batalla. «Tengo cientos de mensajes que no me da margen a contestar. El apoyo ha sido impresionante. Solo puedo dar las gracias». Y es que el éxito no es palpable únicamente dentro del cuadrilátero, pues ha servido para darle un empujón a un deporte que goza de de escaso cariño mediático. En el horizonte, una nueva defensa del título Enfusion en su tierra. Y la seguridad de que seguirá entrenando para superar cada obstáculo que se le postre en el camino. ¿Su alimento? La admiración de cuantos le rodean y apoyan para continuar en su escalada hacia la cresta internacional del kickboxing. «Me siento muy orgulloso de ser canario y español».