Pablo Aguado tras su triunfo en Sevilla el 10 de mayo
Pablo Aguado tras su triunfo en Sevilla el 10 de mayo - RAÚL DOBLADO
LA FIESTA NACIONAL

El futuro del «sistema» taurino

El relevo generacional del escalafón viene de la mano de distintos conceptos como Pablo Aguado y Roca Rey

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La idea no es nueva pero cada vez se hace más evidente. El escalafón necesita renovarse. «Nunca ha habido tantos toreros que duraran tantos años juntos». La frase la pone en suerte Paco Aguado, periodista taurino, pero es el sentir de gran parte de los aficionados. Terminada la Feria de Abril y en pleno San Isidro -donde David de Miranda acaba de dar un golpde atención-, dos nombres son los que suenan con más fuerza. Pablo Aguado y Andrés Roca Rey. Dos toreros jóvenes. Dos conceptos distintos pero, sobre todo, dos posiciones diferentes en el escalafón, donde la renovación es necesaria y urgente.

«Creo que hay un escalafón muy gastado y muy visto. El público está ya al hilo de ver otra serie de nombres en los carteles. Otra cosa es que estas sensaciones les lleguen a las empresas que deberían invertir en esta renovación, poco a poco, para que no fuera traumático, aunque hay muchos intereses creados así que va a costar que se rompa la barrera en los carteles actuales», asegura Aguado el periodista.

El Aguado torero, Pablo, ha movido los cimientos del sistema con su grandioso triunfo en la Real Maestranza. La plaza rugió con la faena a «Cafetero», de Jandilla. Los olés sonaron distintos a los de otras tardes, diferentes a los que se les dedicaron a otros toreros. Sevilla estaba buscando a un torero desde hacía tiempo, a pesar de que Morante de la Puebla ha estado ahí siempre.

También a Roca Rey le pidieron el rabo en Sevilla, por la faena a «Encendido», el toro de Núñez del Cuvillo. En Madrid ambos han dejado huella. Pablo Aguado, caló en la afición madrileña, sin espada y después de confirmar en Valladolid –de nuevo junto a dos figuras– que lo suyo no fue fruto de la casualidad. Roca Rey, salió por la puerta grande a pesar de resultar cogido.

«Pablo trae una cosa que ya se ha visto con Diego Urdiales: también hay una renovación en los gustos del público. El toreo bueno, el toreo clásico, el toreo eterno estaba un poquito relegado aunque teníamos a Morante que estaba dentro de su burbuja. Estos toreros vienen a refrescar también los conceptos. Estábamos yendo por derroteros técnicos, más efectistas y espectaculares, que no es no sean válidos, sino que no te dejan poso por mucho que se triunfe o se corten orejas con regularidad. La gente necesita ver otra vez el toreo eterno y que se cree una afición con mejor gusto taurino», asegura Paco Aguado.

Detrás de estas reflexiones hay mucho más. Lo que de verdad está en juego es el futuro del sistema.

Paco Aguado: «Es un clamor popular pero va a costar mucho»

La opinión del periodista Paco Aguado –ahora en la Agencia EFE – tiene la validez de quien ve más de un centenar de corridas por temporada, no solo en España. Sobre el triunfo de Pablo Aguado destaca que «la gente lo sintió y le llegó de verdad. Es el alma de Sevilla por una forma de torear que yo no diría que es solo sevillana porque también hay cosas de toreros madrileños clásicos», asegura. «Sin parecerse en nada a Morante, porque él va por otra vía, es el mismo palo. Ese es el palo que trasciende. A Sevilla siempre le han gustado toreros de esa naturalidad, de esa sencillez, que es la esencia de la Sevilla de este lado del río, no la de Triana que siempre ha sido más barroca», argumenta.

Nombra a Diego Urdiales y también a otros toreros. «Me atrevo a nombrar a más aunque la gente no los conozca. Antes se conocía a los toreros porque había corridas televisadas. Dentro de esta generación de refresco tenemos a Emilio de Justo que ya ha demostrado y contrastado cosas. A Juan Ortega, que está en esa línea de mucho nivel como Pablo Aguado y a Tomás Campos. Y toreros menos conocidos que no han tenido muchas oportunidades. De los novilleros, Ángel Jiménez y Fernando Plaza». Caras nuevas y toreros olvidados. «Se debe a una cuestión taurina como es la cerrazón de los carteles y también a una cuestión sociológica. Ahora los toreros, como las personas, maduran más tarde. Por no perder la afición y porque les ha llegado la madurez personal y profesional lo están demostrando».

¿Cómo se debe traducir en los carteles? «Por fortuna no soy empresario. Es complicado, sobre todo con los intereses que existen en el taurinismo. Defienden a los toreros que apoderan y con todas las consecuencias aunque sean nombres gastados. Habría que entreverar en los carteles a este grupo de toreros. Es un clamor popular que la renovación es necesaria pero va a costar mucho. Pablo Aguado ha tenido la suerte de pegar un golpe fuerte en Sevilla y también en Madrid aunque no ha cortado orejas y quizá esto le vaya a favorecer para liderar esta nueva ola».