«Carmen» de Bizet, del ballet de Víctor Ullate, durante el ensayo general.
«Carmen» de Bizet, del ballet de Víctor Ullate, durante el ensayo general. - J. M. SERRANO
CRÍTICA DE DANZA

«Carmen», sin tapujos

Estreno de la obra sobre la mítica cigarrera del Víctor Ullate Ballet en el Teatro Maestranza

SevillaActualizado:

Víctor Ullate, que tan ligado se siente a Sevilla por muchas razones, ha sucumbido ante uno de sus mitos: «Carmen». El Maestranza ha sido el escenario elegido para que Ullate vuelva a triunfar en un coliseo que siempre se le rinde, como ocurrió anoche. Y no era fácil.

Porque en esta ocasión Ullate ha huído de los tópicos de «Carmen». No hay atisbo de la cigarrera, mantones de manila o charreteras de don José. Esta «Carmen» parece más inspirada entre el manga japonés y «Matrix», a tenor de su vestuario.

En esta versión, Carmen es una top model, con pasarela incluida, que por la noche se convierte en acompañante de lujo. Don José sigue siendo un guardia, pero Micaela es en la obra de Ullate, una abogada y Escamillo un playboy. Y la muerte, esa figura muy bien interpretada por Dorian Costa, aparece irremediablente para llevarse a una Carmen que va hacia el abismo con determinación.

Hay guiños a musicales históricos como «Chicago», en el momento coral de las presas, y otros como que las dos amigas de Carmen en realidad son dos travestis, muy bien interpretados por Gialuca Battaglia y Mariano Cardano.Un vídeo grabado en el palacio de Longoria nos introduce en el mundo de las top model, e interactúa hábilmente con la escenografía de la obra.

Uno de los aspectos positivos de este estreno ha sido contar con la música en directo de la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla, dirigida por Manuel Coves. La danza así, es distinta. Por cierto, atinada la inclusión de algunos fragmentos de Pedro Navarrete, sobre todo los de percusión, en la partitura de la obra.

La compañía está en un momento extraordinario de madurez y técnica, con una muy destacada interpretación y coordinación, tanto en los movimientos corales como en los individuales. Se nota la escuela. Pero sin duda hay dos personas a destacar en esta «Carmen», por un lado la extraordinaria Lucía Lacarra, futura directora del ballet. Una bailarina de enorme y pulida técnica y capacidad interpretativa, a la que es un placer verla en esta Carmen alejada de los tópicos. Sus brazos, extensión, equilibrio en puntas, son una maravilla balletística. Y por otro lado, don José interpretado por Josué Ullate, un joven bailarín forjado en la escuela de su padre y maestro, que adquiere aquí los niveles interpretativos necesarios, porque los técnicos y balletísticos, ya los tenía. Josué Ullate está en ese momento de joven madurez con un presente brillante y un futuro sin duda, prometedor.

Hemos visto la última coreografía de Víctor Ullate como director de su compañía. La próxima, que seguro que la habrá, será bajo la dirección de Lucía Lacarra. Pero para esta despedida, Ullate no se ha reprimido en buscar una nueva reinterpretación de «Carmen», y lo hace sin tapujos y con su lenguaje coreográfico que ya forma parte de la historia de la Danza española.