Desfile de Ion Fiz
Desfile de Ion Fiz - ABC
SEMANA DE LA MODA DE MADRID

Cinco versiones de una lady

Durante la segunda jornada de la pasarela madrileña se vieron colecciones desiguales, en las que destacó Ion Fiz con ropa elegante y sofisticados complementos inspirados en los años 60

MadridActualizado:

Hay días en los que no está la cosa para muchos trotes. Ayer, en la pasarela de Madrid, Moisés Nieto, tan sofisticado y racial en pasadas ediciones, se limitó a replicar el nuevo estilo de Gucci obra de Alessandro Michele, con faldas plisadas en tonos metálicos. En vez de oro, escogió el color plata combinado con jerséis de colores cálidos, una mezcla chocante: está claro que este año las musas no le han inspirado.

ManéMané, nuevo en la pasarela de «los mayores», atronó con una música de guerrilla y modelos peinadas con efecto «grasiento». Además de abusar de «logo» , algo impensable para un desconocido, la agresiva puesta en escena sepultó la colección bajo cenizas. Los hermanos Ailanto, por su parte, conjugaron lo bucólico con imágenes de árboles en los jerséis, cestas y algún conjunto moderno para la ciudad.

Complicado patronaje

No ha aportado grandes novedades Amaya Arzuaga, que ya hace una década mostraba prendas similares a las de ayer. Los curiosos volúmenes suspendidos a través de un complicado patronaje «al vacío» eran poco favorecedores. Algunos modelos parecían tocados por un salvavidas de avión y otros, por una ristra de cartucheras de yihadista a la cintura. Olvidada la máxima de Yves Saint Laurent y Christian Dior de embellecer a la mujer. Los vestidos de corte palabra de honor colgaban suspendidos de invisibles escotes hechos en tul. Las capas recordaban en exceso a las de Sybilla y las mangas «jamón», no hay que describirlas de otro modo.

Los «aniheroes» de Ana Locking no dejaron de ser una sucesión de «moteros sin moto» con cazadoras bomber de mangas en telas de «Hello Kitty». La creadora decidió colgar los abrigos y cazadoras de la espalda de las modelos, como si se tratase de paracaídas. En algunos atuendos, añadió un pato Donald, con una explicación filosóficamente complicada: «El pato Donald, como símbolo antropomorfizado de la ingenuidad y la complejidad del antihéroe, eterno secundario y contrapunto del personaje principal, es la imagen misma de un globo que espada hacia el cielo…». Ana Locking dixit.

El año pasado, el Premio Nacional de Diseño de Moda al nuevo valor de la industria se lo llevó el alicantino Juan Vidal. Sus recuerdos de juegos entre telas de seda y jacquard y su admiración por Balenciaga no se reflejaron en absoluto en el desfile de ayer. Este modisto, exigente y perfeccionista, presentó una colección de lencería sexy y atrevida más que un desfile de prêt-à-porter.

A Juana Martín le dio por los hábitos. Cruces. Vestidos largos, vestidos negros y volantes –eso sí– bien cortados. Lo mejor del show, el olor a incienso, la enorme imagen de la iglesia de Santa Marina de Córdoba –templo favorito de toreros– y la música gregoriana del grupo Enigma. Aunque la creadora apuesta por la Andalucía profunda, el luto se le ha ido de las manos y se ha convertido en hábito.

Un buen postre

Afortunadamente, Ion Fiz cerró la jornada como un buen postre, una colección elegante inspirada en la ropa y los accesorios de los años 60. Nadie hubiera dicho que sus conjuntos de top y falda de dibujos geométricos estaban hechos en neopreno. La colección «Severine» constaba de modelos para la lady más sofisticada, vestidos largos y múltiples accesorios: zapatos de salón bicolor, bolsos de mano, guantes largos, bisutería de Beatriz Milleiro y una línea de gafas fabricada por Yodel. Ion Fiz sabe rodearse de especialistas de cada campo, aunando sinergias y esfuerzos. Los sombreros y tocados estuvieron de nuevo a cargo de Biliana Borissova. Fiz ha recuperado su eterno chic, desfilando con una perrita yorkshire llamada Pepa Princess –que incluso tiene cuenta de Instagram– al volante de un deportivo rojo teledirigido. El colmo. Show y colección.