Vacaciones sin móvil: cómo curarse del tecnoestrés

Para escapar de lo que ya se considera como una adicción es necesario tener algo más en lo que invertir el tiempo que nos proporcione placer

ABC Bienestar

Las vacaciones de verano siempre han sido sinónimo de relajación y una desconexión de todo (y de todos). Es el momento en el que cada uno de nosotros se dedica a recuperar y recargar pilas de cara a septiembre, para afrontar el nuevo comienzo con energía y positividad. Pero, ¿existe la relajación en la era de la hiperconexión , las redes sociales y el intercambio continuo ? ¿Qué pasa si las vacaciones se convierten en una excusa para estar aún más pegado a tu móvil?

Los expertos de Mundopsicologos.com dan las claves para combatir la nomofobia y el tecnoestrés durante las vacaciones y explican cómo poner en práctica una desintoxicación digital que pueda ser efectiva tanto durante el periodo de descanso como para la vuelta al trabajo.

La fobia a quedarse sin el móvil

La nomofobia es un término acuñado recientemente, que combina el inglés 'no-mobile' y fobia, para indicar la fobia a no estar conectado al dispositivo móvil, al quedarse, incluso por muy poco tiempo, sin posibilidad de recibir comunicaciones a través del móvil. Varias investigaciones han visto que esto puede dar lugar a un síndrome de adicción real, similar a todas las adicciones, hasta el punto de que alguien ha propuesto incluirlo entre los 'Trastornos de Adicciones del DSM V,' el Manual de trastornos mentales.

El sujeto que se desliza en la nomofobia siempre lleva consigo su teléfono móvil, día y noche , incluso cuando duerme, lo revisa incesantemente en busca de mensajes, respuestas, noticias, fotografías y posts compartidos u otros, se alarma si no recibe nada y se emociona por el contrario, si recibe una notificación, desarrolla ansiedad o incluso pánico si no lleva consigo su teléfono móvil, hasta una abstinencia real si se le priva de él, algo típico en todas las adicciones.

Los más afectados, aunque a día de hoy es algo que le puede pasar a cualquier tipo de persona, son sin duda los adolescentes y los niños , es decir, los nativos digitales, los nacidos en una época ya dotada de todas las tecnologías. Además, son quienes corren mayor riesgo. Esto sucede no solo porque los adolescentes son más expertos en el uso del medio, sino porque el móvil constituye para ellos un objeto que desempeña un papel central a nivel emocional y simbólico: es el medio a través del cual se conectan con su mundo y con el grupo social , con quienes intercambian opiniones, con quienes comparten la imagen de sí mismos en Facebook o Instagram, con quienes se controlan y contactan, en sus primeras relaciones emocionales.

Las vacaciones representan potencialmente un riesgo para quienes padecen nomofobia y tecnoestré

Dependiendo de las respuestas que reciban, es el medio por el que miden su autoestima o, por el contrario, que puede aislarlos del mundo si el mundo es demasiado frustrante. Todo esto puede aplicarse también al adulto, pero encuentra un terreno excepcional en la fragilidad narcisista del adolescente.

Cómo saber si padecemos tecnoestrés

El tecnoestrés generalmente se refiere al estrés intenso causado por la exposición excesiva a herramientas tecnológicas , generalmente por razones laborales. Es un término utilizado principalmente dentro de las empresas y las políticas laborales, que fue acuñado por primera vez en 1984 por Craig Brod. Desde entonces, se ha producido una cantidad considerable de literatura y el impacto del tecnoestrés en el trabajador ciertamente ha crecido; hoy, con la pandemia, tenemos razones para creer que inevitablemente seguirá creciendo. Se reconoce cuando el sujeto pasa un número excesivo de horas expuesto a medios tecnológicos , como el ordenador.

Brod reconoció dos formas de tecnoestrés: la del principiante, que lucha por aceptar esta carga de trabajo, y la de la persona más preparada que se ha identificado con el medio. Las personas pueden desarrollar síntomas físicos de sobrecarga como insomnio, alteraciones del apetito, dependencia del alcohol o comer en exceso, o síntomas psíquicos como ansiedad, depresión, astenia, una amplia gama de síntomas y un deterioro general de la calidad de vida.

Las vacaciones pueden representar un riesgo porque el sujeto tiene más tiempo disponible, o pierde sus puntos habituales de seguridad y referencia, y por lo tanto se refugia aún más en el teléfono móvil y en el protegido mundo del retiro psíquico que este lleva. Pero no tenemos que olvidarnos de que las vacaciones también pueden representar una oportunidad. Veamos cómo y por qué.

Resetearse en vacaciones

Las recomendaciones para convertir las vacaciones en una oportunidad para combatir la nomofobia y el tecnoestrés no son fáciles pues como que hemos dicho que se trata, en niveles avanzados, de adicciones reales.

Para escapar de una adicción es necesario tener algo más en lo que invertir, de lo que derivar otra fuente de placer y suministro narcisista: las vacaciones, pero también el post vacaciones, pueden convertirse en una oportunidad para ampliar los intereses, buscar otras fuentes de estímulo que pueden ser tanto actividades, relaciones humanas, o incluso una relación diferente con uno mismo, con la propia imagen.

Los niños, que hemos visto como los de mayor riesgo, deben permanecer con los adultos de referencia y con otros niños, no dejarlos solos frente a un móvil . Los adolescentes, en cambio, el discurso es más delicado. Porque aquí la intervención del adulto suele ser menos escuchada, aunque siempre es fundamental que los padres no rehuyan a un niño que vive retraído en su smartphone, sino que hagan sentir viva su presencia, aún siendo esta una presencia controvertida.

En cuanto a los trabajadores que sufren tecnoestrés, todo pasaría por tratar de cambiar las políticas de la empresa en favor de tiempos, horarios y tareas más compatibles con la capacidad humana de gestionar la carga de información, y de seducción, que conllevan las nuevas tecnologías, teniendo en cuenta desde un punto de vista psicológico que las tecnologías siempre tendrán una doble cara para nosotros: por un lado pueden desarrollar habilidades y creatividad, pero por otro pueden inhibirlas al inducir adicciones y retiros psíquicos en sujetos frágiles y predispuestos.

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