El exconsejero Gaspar Zarrías durante su intervención en el juicio del caso ERE
El exconsejero Gaspar Zarrías durante su intervención en el juicio del caso ERE - EFE/Pool

Los clanes de los ERE: JaénZarrías decidía y el sindicalista Lanzas actuaba para mover 45 millones de euros

El conseguidor era la pieza clave de todo el entramado en el caso de los ERE, pero también la más débil

SevillaActualizado:

El nombre de Juan Lanzas es crucial en toda la trama de los ERE porque él fue el hilo que el gobierno de la Junta se dejó suelto en todo el entramado. El vicepresidente en tiempos de Manuel Chaves, Gaspar Zarrías, lo había conocido en Jaén, su tierra, porque Lanzas era Secretario General de la Federación de Alimentación de la UGT en Andalucía. El propio Zarrías lo admitió en la comisión de investigación sobre este escándalo que se realizó en el Parlamento Andaluz.

A partir de ahí, una larga lista de implicados en el fraude ha señalado la relación que ambos tenían y que acabaría destapando todo el fraude: Zarrías decidía qué empresas tenían que recibir el dinero y Lanzas se encargaba de toda la gestión. Ese estatus fue creciendo con los años, al albur de una omertá general, y el «conseguidor» se fue «enganchando» al dinero fácil ofreciendo EREs por todas las provincias. Hasta que el director de Mercasevilla fue grabado confesando cómo se conseguía una ayuda y a quién había que llamar.

En la lonja pública sevillana apareció, de hecho, el primer intruso. El hilo suelto. Se llamaba Antonio Garrido Santoyo y era compañero de Lanzas en la UGT, además de militante socialista de Baeza. No había trabajado jamás en el Merca, pero llevaba años cobrando una póliza.

A partir de ahí, la Guardia Civil abrió toda la madeja. Lanzas era el contacto para llegar a la Consejería de Empleo. El intermediario entre las empresas que iban a recibir un ERE y la Junta. Hay una foto, publicada por ABC en 1999, en la que aparece sentado en la mesa de negociación entre el comité de la empresa de Cárnicas Molina y el entonces presidente, Manuel Chaves, con su mano derecha, Zarrías.

E igualmente hay documentos que demuestran su presencia en el ERE de Dhul, empresa de la familia Ruiz-Mateos. Con todas esas compañías se relacionaba Zarrías, según relata la Guardia Civil en sus atestados, en los que recoge testimonios como el del abogado de Rumasa: «En una de las visitas de Lanzas a la vivienda de Somosaguas, se lo presentaron como el hombre que resolvía todos los problemas y que arregla todas las cosas de Andalucía. Que de igual forma, en otra ocasión, le presentaron a Gaspar Zarrías». Los agentes dan por seguro que el vicepresidente «gestionó» los ERE de estas empresas y de Cerámica Syre, todas ellas propiedad de personas de su círculo de influencias.

Pero el trabajo de fontanería lo hacía Lanzas. Las ayudas no se publicaban en el Boletín Oficial ni en ningún sitio. Para saber de su existencia había que conocer al «conseguidor» y negociar con él. Lanzas pronto descubrió que tenía un gran negocio en sus manos y comenzó a cobrar por esta intermediación. Utilizaba a un «hombre de paja», según la Guardia Civil, que se llama Juan Francisco Algarín, un parado que hacía los transportes del dinero de las comisiones que abonaban las aseguradoras.

Algarín y Lanzas quedaban en un bar que hay junto al Parlamento Andaluz en Sevilla para todas estas gestiones. En total, los agentes estiman que el famoso intermediario movió 12 millones de euros en sobrecomisiones con la compañía Vitalia, pagadora de las pólizas aprobadas. Su madre llegó a declarar que Lanzas tenía «dinero para asar una vaca» y en el registro de su casa la UCO encontró varias cajas con dinero en efectivo, una de ellas guardada tras un falso muro en la pared.

Sin embargo, su lucro personal fue mucho más allá. Aparte del enriquecimiento patrimonial de Lanzas con el manejo de las comisiones, el «conseguidor» metió a su mujer, Patrocinio Sierra en el ERE de la empresa Hitemasa como intrusa, donde también coló a las esposas de sus compañeros de UGT Rafael Mesa y Damián Jiménez.

Probablemente para no levantar sospechas, Lanzas metió a los intrusos de manera muy repartida. Al resto de su familia les encontró hueco en Dhul —ERE promovido por Zarrías— y les firmó una póliza de prejubilación en esta compañía a la hermana de su mujer, Ángeles Sierra, y al marido de ésta, Carmelo Cruz. Por otra parte, a otro hermano de su esposa, Ismael Sierra, le dio un cometido más técnico: si una empresa quería un ERE, tenía que contratar su asesoría a través de la sociedad Maginae Solutions. En Mercasevilla, por ejemplo, hizo un informe sobre la viabilidad del plan de prejubilaciones. Por último, Lanzas le arregló una póliza a dos amigos de toda la vida de su pueblo, Albánchez de Mágina, cuya vida laboral se resumía a la recogida de aceitunas.

Mientras tanto, Zarrías promovió ayudas para Molina, los Ruiz Mateos, Syre, Santana o el alcalde de Guarromán, Francisco García Martínez, conocido como Paquillo, que posteriormente fue secretario general de Empleo y que recibió 450.000 euros para «pagar los salarios de la empresa Faescom 92», de la que él era gerente. El propio Gaspar Zarrías presumió en su declaración ante la comisión de investigación de que conocía la provincia de Jaén «de cabo a rabo» y que por eso sabía quién era Lanzas. Pero el sumario asegura que la conexión existía. Hubo, por tanto, un clan en Jaén que repartió 45 millones entre la familia y los allegados. Una provincia donde siempre ha ganado el PSOE.