Uno de los estudios de Canal Sur Radio en la isla de la Cartuja de Sevilla
Uno de los estudios de Canal Sur Radio en la isla de la Cartuja de Sevilla - ABC

Canal Sur mantendrá a sus directivos a la espera de reformas profundas

PP y Ciudadanos crearán esta semana el ente público que dirigirá todas las políticas de comunicación del nuevo Gobierno andaluz

SevillaActualizado:

El Gobierno del cambio no cambiará nada en la RTVA. Al menos de momento. Porque lo que se busca no son medidas efectistas y a corto plazo sino una reforma profunda tanto de la RTVA como del resto de departamentos relacionados con la comunicación pública, incluyendo por ejemplo a la Dirección General de Comunicación Social, la encargada de regular el sector audiovisual en Andalucía, o incluso la Oficina del Portavoz.

El primer paso para esta «revolución tranquila» será la creación de un ente público colegiado entre el PP y Ciudadanos que será el que tome todas las decisiones en este sentido, aunque posteriormente, para poder llevar a cabo algunas propuestas sea necesario negociar en el Parlamento con más fuerzas políticas. En ese caso, el Gobierno pactará como un bloque y no como dos partidos independientes. Según han confirmado a ABC fuentes del Ejecutivo regional, los servicios jurídicos están buscando el modelo adecuado para este ente que, por el momento, estará formado por Juan Marín, vicepresidente del Gobierno y líder de Ciudadanos, y Elías Bendodo (PP), consejero de la Presidencia y portavoz del Gobierno andaluz, además de hombre de confianza de Juanma Moreno.

Ellos no serán, evidentemente, los únicos integrantes de este órgano, que se ampliará proporcionalmente con quienes consideren oportuno. Pero mientras todas estas reformas no se produzcan la RTVA seguirá como hasta ahora. Con un director interino, que lleva desde 2014 ocupando un cargo que no le corresponde por un acuerdo político entre PP y PSOE, y un consejo de administración que también está caducado hace un lustro y que tiene, además, tres plazas vacantes que no se han cubierto. «El problema no es Joaquín Durán como director», explicaban a ABC fuentes del Gobierno, «sino que hay que analizar qué modelo de televisión pública queremos».

Los trabajadores

En medio de esta incertidumbre están los trabajadores que no saben a qué atenerse. En primer lugar porque los cargos directivos de la cadena también viven en una situación inestable, sin saber hasta cuándo van a continuar en sus puestos. De hecho, los últimos nombramientos de directivos tuvieron lugar en 2016 y estuvieron rodeados de polémica. Entonces se nombró a Fernando García Mena como jefe de informativos (sin tener la titulación exigida según los sindicatos) y a Pilar Vergara como Directora de Antena, un puesto clave en el desarrollo estratégico de la RTVA.

La principal inquietud es la estabilidad de los puestos de trabajo de aquellos empleados indefinidos que no han entrado por oposición; hay, además, algunas personas que ocupan los puestos vacantes de los actuales cargos directivos que tendrían derecho a recuperarlos si son degradados en una eventual reforma.

Dejando a un lado casos particulares, todos los trabajadores de Canal Sur coinciden en su análisis: la RTVA se está desintegrando poco a poco, lo que lleva a una pérdida de calidad en el servicio público por múltiples factores, empezando por la falta de inversiones en tecnología en un sector, además, tan cambiante. Los medios de que dispone hoy en día la televisión pública andaluza se han quedado antiguos.

El comité intercentros de Canal Sur también pide una urgente renovación del consejo de administración, además de mantener la independencia de los consejos profesionales. Es más, demandan la creación de un Consejo de Antena conformado por miembros de la plantilla y elegido democráticamente.

Las productoras

Hay otro flanco abierto en la gestión de la televisión pública andaluza. Según los sindicatos UGT y CCOO, es necesario recuperar las externalizaciones realizadas en los últimos años a productoras independientes que, además, apuestan por programas en torno a las grandes figuras de la cadena, dejando a un lado la Cultura, la ficción o algunos formatos de riesgo. Según las cuentas públicas de la RTVA hay cada año unos 40 millones para las productoras privadas, muchas de ellas dirigidas por exdirectivos de la RTVA o por personajes clave de la casa como Juan y Medio.

Los programos de Índalo y Media (Juan y Medio) y Happy Ending con Gente Maravillosa de Toñi Moreno, siguen produciendo y cobrando en beneficio de sus trabajadores respecto a otros equipos y el personal de la casa. A estas se unen ADM que tiene Andalucía Directo y Vaya Mañana, o la productora de Jaume Roures, Mediapro, que es la encargada de La Báscula.

En este modelo de gestión se ha abandonado la programación de contenidos para la infancia y la juventud, a pesar de que fue una de las banderas de la cadena pública autónomica. Al menos dos generaciones de andaluces han crecido con La Banda, el programa infantil que hacía la competencia a la televisión basura en las tardes de los escolares.

Las audiencias

Sea como fuere, la realidad es que Canal Sur ha perdido audiencia de manera preocupante. Según los datos aportados por el director interino Joaquín Durán en la última comisión de control del Parlamento, 770.000 andaluces ven Canal Sur al menos una hora al día. Es una manera de maquillar el hecho de que la televisión pública regional interesa sólo a un 8,7% de los andaluces lo que muestra, además, una decadencia que se consolida. Así, en 2005, la audiencia era del 20,2% que bajó al 16,8% en 2008.

Desde el año 2013, cuando comenzó la interinidad de Joaquín Durán, Canal Sur no ha superado nunca el 10% de cuota de pantalla, unos pobres resultados que van, además, cayendo cada año hasta cotas preocupantes. Sólo se salvan los informativos que tienen cuotas de 247.000 televidentes a mediodía y de casi 200.000 en el de la noche.