Balmón, en un vídeo de un acto celebrado en 2011; detrás, pancarta con presos del Grapo
Balmón, en un vídeo de un acto celebrado en 2011; detrás, pancarta con presos del Grapo - ABC
Polémica

José Balmón, el grapo de Córdoba: «Los proletarios no queremos limosna, lo queremos todo»

El activista cuenta con decenas de vídeos en Internet en los que explica su ideología radical y revolucionaria

CórdobaActualizado:

La ideología de José Balmón, el cabecilla del Grapo que participó en un homenaje organizado por el Ayuntamiento de Córdoba, es bien sencilla y puede entenderse siguiendo alguno de los numerosos vídeos que circulan en redes sociales en la última década. Se reduce a una división maniquea del mundo entre buenos y malos (o «explotados y explotadores»). En el primero bando sólo están él, los proletarios que no se hayan corrompido y las organizaciones en las que ha militado, como el Grapo, el Partido Comunista de España Reconstituido -PCE(r)- o la Organización Marxista Leninista de España (OMLE).

En el segundo bando, el de los malos, militan todos los demás. Balmón desprecia incluso a las nuevas formaciones de izquierda como Podemos y otras no tan nuevas como Izquierda Unida y hasta el PCE. Las compara, en un acto celebrado en 2011 en Madrid que puede verse en un vídeo en Youtube, con «un caramelo al que le pones un papel colorido pero dentro hay mierda».

Tampoco le vale a Balmón, que confiesa haber pasado 24 años de su vida en la cárcel, la clase media, porque hoy «cualquier currela está agilipollado por la tele, y se cree que por tener un chalé ya es pequeña burguesía». Según este líder del grupo terrorista Grapo, antes o depués «esa pequeña burguesía no tiene más remedio que unirse al proletariado», o corre el riesgo de quedarse en el bando de los malos. O sea, los «explotados».

Sólo la revolución

En la formulación más añeja del marxismo leninismo no hay sitio para las reformas; sólo cabe la revolución y la destrucción completa del sistema, sea el que sea. Un ejemplo es la Transición, donde «se ven los tejemanejes para que la izquierda se integre y se ve que el PCE está traicionando a los principios marxistas-leninistas. Así pues, y según sus teorías, «no basta con reformar la máquina que me está machacando», o dicho más explícitamente, los proletarios «no queremos limosna, lo queremos todo porque nosotros lo producimos todo».

¿Cómo se consigue hacer la revolución? Balmón es muy cauto en sus intervenciones públicas a la hora de hablar de violencia, pero sus insinuaciones no parecen apuntar a otro camino: «El día en que el proletariado quiera hacer algo, o se arma o recibirá la del pulpo». Esos lugares comunes y las comparaciones ramplonas son una constante en sus discursos, siempre bien recibidos por su público. Balmón considera que su participación en un grupo terrorista no es violencia, sino política. En otra intervención argumenta que «en democracia no se puede hacer política contra el Estado. Todo lo que esté a la izquierda del Estado se considera terrorismo». Por eso, asegura, «a mí los demócratas me metieron 42 años en la cárcel», de los que cumplió 24.

Como consecuencia, Balmón no confía en que la democracia libre sea un camino para aplicar en la práctica sus radicales ideas. En una de las alocuciones, sin asomo de broma, sostiene lo siguiente: «Cuando quiero ofender a alguien de verdad le digo demócrata, porque es la estampa de un hijo de perra vendido». En otra, sin embargo, afloran sus contradicciones, cuando pide «preguntarle al pueblo, sin trampa, que decida qué es lo que quiere y ajustar las cuentas de un millón de muertos». En ese caso Balmón se estaba refiriendo a un referéndum sobre la república, y para eso sí le vale la democracia.