Francisco Pérez Jiménez en el pabellón de Puente Genil
Francisco Pérez Jiménez en el pabellón de Puente Genil - VIRGINIA REQUENA
ENTREVISTA

Francisco Pérez Jiménez, vicepresidente de la Liga Asobal: «Pasear por los olivos no tiene precio»

Francisco Pérez reivindica a Puente Genil. El pueblo de 30.000 habitantes que ha obrado el milagro de resistir en la máxima categoría del balonmano. Trabajo, sacrificio y fe. Así se escribe el prodigio

CÓRDOBAActualizado:

No solo de membrillo vive Puente Genil. También de un milagro silencioso y sostenido en el tiempo llamado deporte base. Pocos pueblos de España presentan una trayectoria tan acreditada como la de esta localidad de la campiña cordobesa de apenas 30.000 habitantes. Su historial es portentoso. Tres campeonatos de España, dos subcampeonatos nacionales y un equipo en la máxima categoría de balonmano. El único, por cierto, de Andalucía. ¿Qué se esconde detrás de este prodigio? Francisco Pérez Jiménez, tesorero del club Ángel Ximénez y vicepresidente de la Liga Asobal, nos lo explica. Atentos.

En efecto, tres campeonatos de España, dos subcampeonatos nacionales y una docena de primeros puestos en la élite del deporte amateur. Además, un equipo profesional en la Liga Asobal, la máxima división del balonmano. ¿Milagro o lo siguiente?

Puente Genil siempre ha destacado en este deporte del balonmano. Y aquí hemos tratado también de formar a monitores y a profesores. Teniendo en cuenta que Córdoba es una plaza muy importante. Igual que Sevilla o Almería.

Son ustedes el único club andaluz en la Liga Asobal. ¿Dónde está el secreto?

Mucho trabajo desinteresado. Es muy difícil llegar hasta aquí. Cuando llegamos a la Asobal se nos vino el mundo encima. El presupuesto cambiaba más de la mitad y todo eran problemas. Era 2012 y las administraciones, por la causa de la crisis, habían recortado sus aportaciones en torno al 70 por ciento. Llamamos a todas las puertas y la primera que nos dijo «adelante» fue Iluminaciones Ximénez.

Aunque fundado formalmente en el año 1984, el club Ángel Ximénez se remonta a la década de los sesenta y setenta gracias al empuje de Francisco Manzano, profesor de educación física del hoy Instituto de Enseñanza Secundaria (IES) Manuel Reina. Su compromiso con el balonmano echó a rodar una energía deportiva que todavía ahora, cincuenta años después, mantiene viva su llama entre cientos de jóvenes. Doce equipos federados, cuatro escuelas deportivas y casi 270 jóvenes alimentan a diario un fenómeno que no tiene parangón en Andalucía.

Francisco Pérez Jiménez es asesor fiscal y se vinculó al balonmano para acompañar a sus hijos en su afición juvenil. De eso hace ya más de 12 años. Sus vástagos terminaron por abandonar la práctica deportiva pero él se quedó en el club. Es tesorero, responsable de la gestión económica y vicepresidente de una entidad que maneja un presupuesto de 600.000 euros para todas las categorías, uno de los más bajos de la Liga Asobal. El Ángel Ximénez lleva, contra todo pronóstico, cinco años en la división de honor del balonmano. Ocupa la antepenúltima plaza y afronta una recta final agónica de la liga. Pero ahí está. Vivo y luchando a muerte contra los elementos.

¿El balonmano es el hermano pobre del deporte español?

Yo no lo llamaría así. Desde luego, el fútbol lo canibaliza todo. Nunca se puede comparar el volumen de negocio. Somos el tercer deporte del país. Y hay quien nos ha considerado como la segunda mejor liga de Europa. El año pasado, la selección absoluta fue campeona de Europa. Los junior ganaron el Mundial. Los juveniles fueron subcampeones. Éxitos hay pero no mueven lo que mueve el fútbol.

«El fútbol lo canibaliza todo. No se puede comparar el volumen de negocio»

En el deporte y en la vida, ¿cola de león o cabeza de ratón?

Hay que tener siempre ambición. Nos jugábamos mucho y toda la afición, con el alcalde a la cabeza, estaba volcada en que el club tenía que salir para adelante. Con el paso de los años aprendes. La primera temporada fue la de más sufrimiento. Te sometes a auditorías y es harto complicado. Para nosotros, era un mundo dar el paso. Intentamos no gastar lo que no tenemos. Ahora queremos mejorar las instalaciones deportivas. Tenemos un pabellón de hace 40 años y se queda ya muy pequeño para algunas competiciones. Y tenemos la promesa de nuestro alcalde de librar la primera partida para uno nuevo: 500.000 euros para el proyecto.

¿Lo importante siempre es participar?

En el deporte base sí. Con el equipo profesional tienes que obtener también resultados positivos. Un equipo de esta categoría promociona a Puente Genil en los tres niveles: económico, social y deportivo. La repercusión a nivel de prensa ha sido tremenda. Se han televisado 12 partidos en directo. Y tienes presencia continua en los medios de comunicación.

¿Qué se aprende en el deporte modesto?

Se aprende y se sufre. Uno no tiene el corazón preparado. Sobre todo, con el equipo grande. Los chicos disfrutan más compitiendo y educándose en los valores del deporte: trabajo en equipo, superación, respeto, compromiso, esfuerzo. El equipo grande siempre pende de un hilo. Puedes perder el estatus de la categoría. Es duro. Y se sufre mucho.

¿Cuándo acaba el deporte y empieza el negocio?

Aquí no hay negocio. Somos una asociación sin ánimo de lucro. Ojalá hubiera beneficios. Y si hubiera se revertirán al club.

220 millones ha costado el fichaje de Neymar. ¿Estamos locos?

Yo creo que sí. Hay una burbuja evidente. Hace falta una nueva ley del deporte, donde se recojan mayores bonificaciones a las empresas para que el dinero privado revierta en el deporte. También hace falta ordenar la regulación de las profesiones deportivas y un modelo de financiación para fomentar su práctica y la mejora de instalaciones.

«Hace falta una nueva ley con bonificaciones a empresas para que el dinero privado revierta en el deporte»

Por cierto, en la década de los años 70 fueron las mujeres las que consiguieron mejores resultados.

Curiosamente fue así. Ahora estamos dando pasos otra vez con las chicas para intentar recuperar más equipos femeninos.

En la vida y en el deporte, ¿las mujeres lo tienen más crudo?

No creo. Este es un deporte de contacto y siempre ha habido tradición de la mujer en el balonmano. Parece que ahora la sociedad es más sensible a estos temas con objeto de que la mujer se incorpore al deporte. Sí es verdad que vende más el deporte masculino.

¿Y en la vida?

Sí creo que hay que avanzar más hacia la igualdad. Afortunadamente esa distancia se está recortando. Es necesario que esa igualdad sea al 100 por 100 para cualquier clase de profesión.

Es usted vicepresidente de la liga Asobal. ¿Qué se cuece en los despachos?

Pues mire, tengo dos vertientes. En la Asobal, trabajamos con el objetivo de que este deporte siga creciendo y ocupe el puesto que le corresponde en el ámbito nacional. En el club, deseamos que este logro alcanzado de competir en la máxima categoría perdure en Puente Genil muchos años más.

Datos de desempleo de enero pasado. Puente Genil: 21,5%; España 16,3% y Andalucía 24,4%. Ni el desastre, ni la gloria.

Puente Genil tiene una suerte: tiene su industria más diversificada. No depende de un solo sector, como sucede con Lucena y el mueble. Tenemos iluminación, industria agroalimentaria, sector agrícola. Y es un pueblo que se ha defendido un poco mejor en la bajada brutal de la construcción.

«Puente Genil tiene su industria diversificada. Tenemos iluminación, industria agroalimentaria, sector agrícola»

¿Reivindica la vida de pueblo?

A mí me encanta. Puente Genil está muy bien situado, aunque mis hijos no piensan igual. Tenemos buenas comunicaciones. AVE a 15 minutos. Media hora a Málaga y Sevilla. Y es una ciudad tranquila, quizás sin la oferta de ocio de otras ciudades.

Dígame tres virtudes invencibles del mundo rural.

Calidad, tranquilidad y sosiego para pasear por el campo, y aire de libertad de no estar rodeado de murallas de cemento. Pasear por los olivos no tiene precio.

¿Seguiremos en la máxima categoría?

Yo creo que sí: que vamos a permanecer un año más en la máxima categoría. Ganando un par de partidos o tres lo conseguiremos.