Patrimonio de Córdoba

Córdoba romana | Un tesoro de una sola moneda de oro

El Estado adquiere por unos 50.000 euros un áureo de Augusto que probablemente fue acuñado en Córdoba hace 2.000 años; la pieza apuntala la idea de una ceca imperial en la Colonia Patricia

Anverso y reverso del áureo de Augusto, en un excelente estado de conservación ABC

Rafael Verdú

En época del Imperio Romano abundaban las monedas. Había denarios, ases, sestercios y otras piezas fraccionarias más pequeñas (semis, cuadran, sextan...) que, como nuestros céntimos de euros, servían para completar las transacciones de la vida cotidiana. Con una economía sustentada en gran medida en el comercio, Roma disponía de un sistema fiduciario muy desarrollado.

Por todos los rincones del Imperio se acuñaban monedas. A diferencia de las casas de timbre estatales de la actualidad, que centralizan la emisión de capitales, Roma permitía a sus urbes disponer de cecas para el uso local . La enorme y necesaria producción de dinero ha hecho que buena parte de esas monedas hayan sobrevivido a nuestros días. Es fácil encontrar piezas auténticas en cualquier anticuario.

Pero hay excepciones. Unas pocas de esas monedas, por su rareza, diseño, contexto histórico o excepcional conservación son muy difíciles de encontrar y no están al alcance de cualquiera. En las casas de subastas se rematan por decenas de miles de euros, incluso más. Y una de ellas, que casi con seguridad fue acuñada en la ceca de Colonia Patricia (esto es, Córdoba) , fue adquirida el año pasado por el Ministerio de Cultura para engrosar los fondos del Museo Arqueológico Nacional.

Se trata de un bellísimo y raro áureo de la época de Augusto (27 a.C.-14 d.C.) con más de 2.000 años de antigüedad. Los áureos, que como su nombre indica estaban hechos de oro, eran la moneda de mayor valor que Roma emitía y ya entonces eran casi tan raros como lo son hoy en día. Para un ciudadano romano, fuera patricio o plebeyo, ver una de esas monedas era tan difícil como para nosotros tener en las manos un billete de 500 euros .

El áureo de la ceca patricia tiene 7,85 gramos de oro de primera ley, posiblemente de 24 kilates. Tenía un valor intrínseco, es decir, el mismo que su peso en oro . A comienzos del Imperio, los gobernantes romanos aún no habían aprendido a devaluar la moneda aleándola con metales comunes o reduciendo su peso, malas prácticas -todavía vigentes, aunque más sofisticadas- que más tarde provocaron graves problemas de inflación .

Además de su valor, una sola moneda como ésta dice muchas cosas. En el anverso aparece el retrato y el nombre de Octavio Augusto, una forma de propaganda que, cuando no había medios de comunicación de masas, el primer emperador usó con profusión, recuerda Otero.

En el reverso aparece la leyenda MAR - VLT , que se refiere al templo de Marte Vengador («Mars Ultor» en latín) también grabado en esa cara. El santuario, del que aún quedan restos en el Foro de Augusto en Roma, tenía un significado sobre todo político, pues fue levantado en conmemoración de la victoria sobre Bruto y Casio, los asesinos de Julio César unos años antes. Después, el hijo adoptivo del vencedor en la batalla de Munda convirtió el templo de Marte en un «tema central de su programa de propaganda estatal», en palabras de Paloma Otero.

También se muestran insignias militares y un águila, emblemas que, aclara la conservadora, «aluden a las legiones victoriosas, pero al mismo tiempo a la recuperación de las insignias militares que se habían perdido décadas antes en la guerra contra los partos, y que fueron devueltas por el rey de Partia» gracias a la mediación del emperador. Augusto se apuntó la victoria militar, la política y la diplomática en un círculo de metal precioso de tan solo dos centímetros de diámetro. Un maestro de la propaganda.

Rescate de la moneda

La pieza formaba parte de una colección privada cuyo propietario pidió sacar del país para su venta, según cuenta a ABC Paloma Otero, conservadora jefe del Departamento de Numismática y Medallística del Museo Arqueológico Nacional. El Ministerio estudió la solicitud y denegó el permiso sólo para dos de las monedas, el áureo de Augusto de Córdoba y otro de Vespasiano (69-96 d.C.) acuñado en Tarraco (Tarragona). De todo el conjunto, eran las únicas piezas que se supone fueron producidas en Hispania.

La operación de adquisición de las monedas se cerró mediante lo que se denomina «oferta de venta irrevocable» . El propietario de un determinado bien patrimonial, al solicitar el permiso de exportación, realiza una tasación previa que sirve como precio final para el Ministerio. En este caso no fueron baratas, precisamente: 102.000 euros por las dos monedas . «A nosotros no nos interesa tanto este precio, solo si es justo y aceptable; lo que cuenta es el valor histórico», explica la conservadora.

Y las monedas adquiridas lo tienen, desde luego. Sirven para demostrar la importancia de Córdoba y Tarragona dentro del Imperio. Las monedas que Roma permitía acuñar fuera de la metrópoli estaban hechas de metales baratos como el bronce. El oro se reservaba para la capital del Imperio y servía para pagar grandes dispendios, el comercio internacional o los onerosos gastos del Pontifex Maximus.

En los inicios de la era de Augusto, sin embargo, se produjouna reorganización del sistema fiduciario romano que otorgó el derecho a algunas ciudades, muy pocas, de acuñar moneda imperial , según relata Otero. La experta aclara que «otras ciudades además de Roma funcionaron como ceca imperial , pero controladas desde el poder del emperador, no desde la ciudad. Aglunas de esas son dos que desde el principio del siglo XX se atribuyen a Hispania», como Colonia Patricia Corduba y Caesaraugusta (Zaragoza), y más adelante también Emerita Augusta (Mérida).

La ceca de Corduba

Puesto que los áureos eran válidos en todo el Imperio y servían para realizar transacciones comerciales más allá de sus fronteras, no suelen ofrecer en sus inscripciones el lugar de acuñación . En esas condiciones, no se puede asegurar con total certeza que la moneda adquirida por el Estado proceda en Córdoba, pero la conservadora lo considera « muy probable . A lo largo de estas décadas [desde que surge la tesis de la acuñación de moneda imperial enm Hispania] no hay argumentos para negarlo, pero falta el argumento contundente» que lo confirme.

La ceca imperial de la Colonia Patricia no duró mucho , apenas un par de años a comienzos del reinado de Augusto, de ahí la singularidad del áureo adquirido por el Estado. La ciudad siguió emitiendo moneda local hasta la época del siguiente emperador, Tiberio (14-37 d.C.), pero ya sin emplear oro.

Destino, el Museo Arqueológico Nacional

El destino final del áureo de Augusto, tras dos milenios pasando de mano en mano, será el Museo Arqueológico Nacional , aunque no podrá verse aún. Las salas de Numismática de la colección estatal están cerradas al público por el momento debido a la pandemia.

Incluso después, cuando la crisis sanitaria no sea más que un recuerdo, la moneda que probablemente salió de un taller de Córdoba tendrá que competir para hacerse un hueco entre las 300.000 piezas que alberga la mayor colección numismática del país y una de las más grandes de Europa. «Exponer todo lo que tenemos es imposible. Nosotros no lo hacemos por la pieza en sí, sino dentro de un contexto histórico. Hay que encontrarle un lugar dentro del recorrido del Museo», concluye Paloma Otero, la conservadora que ya tiene en sus manos, en sentido figurado, esta pequeña joya acuñada en la rica historia de Córdoba.

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