Fernando Díaz, ante la Virgen de la Soledad del Santo Entierro.
Fernando Díaz, ante la Virgen de la Soledad del Santo Entierro.
ENTREVISTA

Fernando Díaz: «Asumimos el reto casi como una llamada de socorro»

El nuevo responsable del Santo Entierro asegura que «tenemos la sensación de estar fundando una cofradía que tiene más de cuatro siglos de historia»

CÁDIZActualizado:

El hermano número catorce de la hermandad del Santo Entierro acaba de tomar las riendas de la corporación. Fue en 1989 cuando Fernando Díaz llegó a la cofradía de la mano del actual tesorero, Manuel Benítez. En anteriores etapas ha formado parte de la junta de gobierno y ha sido cargador de la Virgen de la Soledad a la que pregonó en 2013. Este gaditano es cofrade desde que era pequeño. Su vinculación con los Salesianos potenció sus valores religiosos y su primera estación de penitencia la realizó con la Oración en el Huerto en la Semana Santa de 1981. Fernando Díaz es también hermano de la cofradía de Sanidad donde ha ejercido como vocal de comunicación y fiscal. Además, en Cádiz ha cargado durante quince años el misterio del Prendimiento. Pese a la enorme experiencia ahora tiene ante sí un importante reto y una nueva responsabilidad al frente de una de las hermandades con más solera de la capital.

-¿Cómo encara el nuevo cargo de hermano mayor de la cofradía?

-La palabra más adecuada es con responsabilidad. Llevamos mucho tiempo asistiendo a la permanente crisis en la que ha venido viviendo la hermandad desde hace años, de ahí a que la junta de gobierno de la que formo parte asumiera el reto como casi una llamada de socorro. Puedo decir sin equivocarme que la cofradía estaba en una vía muy peligrosa y con un futuro muy delicado que ahora pretendemos asegurar.

-¿En qué momento se encuentra la hermandad?

-En una espiral de muchos problemas y grandes carencias. El patrimonio humano, el que corresponde a los hermanos, está muy tocado y la hermandad se mueve en unos parámetros muy inquietantes. La dinámica provocada por una gestión poco acertada desde hace bastantes años es ahora el reflejo de una corporación que sólo tiene fachada; histórica y con peso, pero muy vacía de valores y contenido en su interior.

-¿Qué objetivos a corto plazo tiene la nueva junta?

-Reorganizar todo desde el principio. Y hacerlo a marchas forzadas. Cerrar el traslado a una nueva casa de hermandad en la que se pueda desarrollar de mejor manera nuestra labor y en la que el patrimonio esté en el estado que entendemos merece. Tenemos la sensación de estar fundando una cofradía que tiene más de cuatro siglos de historia.

-¿Cree que Santo Entierro perdió o ganó con el cambio de día de salida en Semana Santa?

-Creo plenamente en un Santo Entierro en el día que ocupa actualmente. Otra cuestión es que esa autorización de la autoridad eclesiástica pertinente no se haya traducido durante estos años en un cortejo con el sello que debe arrastrar esta hermandad. Y que la estación de penitencia, el sentido primordial del culto externo, no haya estado acompañada de la exigencia que corresponde a una hermandad como la nuestra. La cofradía aún debe demostrar con hechos los motivos por los que solicitó el cambio del Viernes al Sábado Santo.

-¿Plantearía algún nuevo cambio en este sentido?

-No lo contemplo mientras estemos autorizados a realizar la salida el Sábado Santo. Los cambios, dentro de ese día, están ya en marcha en otra dirección que persigue dotar a la hermandad del mejor espíritu posible para que los hermanos, los devotos y todas las personas que acuden a ver a la cofradía durante la estación de penitencia, entiendan el verdadero sentido de lo que hacemos. Si todo no lleva su dosis de fe, convertiremos la Semana Santa en un parque temático.

-¿Qué propuestas plantea para ampliar la nómina de hermanos?

-Abrir las puertas de una cofradía limpia. Queremos una hermandad más transparente, con información completa al hermano y ayudarle en la tan necesaria formación. Estamos muy satisfechos de la respuesta que estamos recibiendo por parte de decenas de antiguos hermanos que llevaban años sólo como devotos. Nos encontramos en el camino deseado para cerrar el año con un notable empujón a la nómina de hermanos. Vuelven muchos que se fueron desencantados. Y regresan para quedarse porque necesitamos de todos y están identificados con lo que pretendemos.

-Es indudable el enorme patrimonio de esta hermandad, ¿cómo se puede mantener y realzar?

-Desde el sentido de la responsabilidad de saber y conocer lo que tenemos en nuestras manos. Por eso estamos obligados a contar con una nueva casa de hermandad que reúna las condiciones necesarias para el patrimonio y que sea una plataforma de crecimiento en el día a día de los hermanos. Podemos estar orgullosos de tener una gran sede canónica, pues debe suceder lo mismo con la casa de hermandad. Mucho de lo que llevamos en el programa depende de eso. Hacemos camino andando y, tal y como anunciamos en nuestro proyecto, el paso de la Dolorosa lo hemos trasladado de un aparcamiento de coches a un local exclusivo en el que entendemos que su conservación será más adecuada.

-¿Cree que falta formación entre los cofrades?

-No lo creo. Estoy convencido. De lo contrario no sucedería lo que, desgraciadamente, vemos en el mundo de las cofradías. La junta de gobierno, a través de la vocalía de formación, trabajará esta parcela con grupos según su edad y su papel dentro de la hermandad. Por ejemplo, no es lo mismo formar a cargadores que formar al grupo joven. La carta pastoral de nuestro obispo para el nuevo curso será la base a través de la cual nos sumaremos al gran reto de la transmisión de la fe y el camino oportuno para estar al servicio de la evangelización, donde las cofradías debemos tener un papel notorio.

-¿Cree que hay juventud en las cofradías que asuma el relevo?

-A pesar de la decadencia existente en la propia sociedad, creo que sí en la mayoría de los casos. En el nuestro ya está en marcha un grupo joven y otro infantil. Otro tema es dirigir de manera correcta a esos jóvenes para que no acaben abandonando. El plan pastoral hacia ellos debe ser equilibrado entre la exigencia por la responsabilidad que tendrán en un futuro y el hecho de hacerles disfrutar en el presente a través de su creencia.

-¿Existe unidad entre las hermandades de Cádiz?

-Desde fuera da la sensación de que es insuficiente. Como todo en la vida, depende de las personas que ostenten la responsabilidad. Del mensaje que sean capaz de dar a sus juntas de gobierno nacerá luego la relación, el apoyo y el hermanamiento entre las cofradías.

-Valore la Carrera Oficial

-Soy un convencido de que era necesario dar un giro a lo que conocíamos. No es tan mala como se dice. Esto no quita que haya muchos aspectos por mejorar y que su implantación debe contar con esa unidad de las hermandades por la que me preguntaba antes.