Vídeo: Así eran los miembros de «La Manada» - ATLAS

Solo la familia cree ya a los cinco de «La Manada»

En dieciséis meses de prisión provisional, A. M. G. ha tenido un hijo que concibió en su primer «vis a vis», Alfonso se ha quedado sin pareja y la novia de Jesús se mantiene a su lado

SevillaActualizado:

El destino de los cinco sevillanos, acusados de haber violado en grupo a una joven en los sanfermines del año pasado ha quedado esta semana visto para sentencia. Un fallo judicial que genera mucha expectación, tanta que hasta el ministro de Justicia, Rafael Catalá, se ha pronunciado esta semana en los pasillos del Congreso. Catalá confía en que el tribunal dictará una resolución justa.

A centenares de kilómetros de Madrid y a casi un millar de Navarra, cinco familias aguardan una decisión judicial que presumiblemente no llegará hasta el año que viene. El proceso judicial, marcado por la expectación mediática, no parece haber hecho mella en la confianza que tienen depositadas los familiares, amigos y parejas de Ángel Boza, Jesús Escudero, José Ángel Prenda, A.M.G. -un auto prohíbe la difusión de su nombre- y Alfonso Cabezuelo. «Dentro de lo que cabe estamos tranquilos, porque estamos convencidos de que ellos no han violado a nadie. Lo que hicieron no estuvo bien, es una fechoría. Pero seguimos pensando lo mismo que el primer día».

José Luis es tío del militar suspendido, que hasta el año pasado trabajaba en el II Batallón de la UME, con base en Morón de la Frontera (Sevilla). Pese a la exposición pública del caso y a que quedan pocos datos personales por conocer de los cinco acusados, atiende a ABC sin recelo.

Poca exposición

José Luis no esconde el descontento con algunas informaciones vertidas. «Las madres, sobre todo, han pasado momentos difíciles leyendo algunas barbaridades que se han dicho de sus hijos». Su hermana enfermó, por ejemplo, nada más enterarse de la detención. «No fue un infarto como se dijo, pero sí que lo pasó mal».

Ante la posibilidad de que podían pagar un precio demasiado alto por exponerse a la opinión pública, la mayoría de familiares han optado por mantenerse lo más alejados posible del foco mediático, han delegado en sus abogados cualquier contacto con los medios. Aunque no han podido evitar que los desconocidos sepan quiénes son con sólo escuchar sus apellidos.

Así le ha ocurrido al padre del «Prenda» o Joselito «el Gordo» cuando en cierta ocasión lo llamaron en voz alta, con nombre y apellido, en el centro de salud donde esperaba a ser atendido. Notó al instante cómo se giraban las cabezas a su paso.

Dispuestas a testificar

La defensa de «La Manada» que hace el entorno de los acusados, incluidas las parejas sentimentales, es «inquebrantable». El letrado Agustín Martínez Becerra revela cómo tuvo que desaconsejar a las novias de tres de ellos que declararan como testigos. «Me reuní con ellas y no lo vi conveniente. No quería que las machacaran los medios de comunicación por seguir estando al lado de sus parejas a pesar de todo lo que se ha dicho de ellos».

Cuando viajaron a Pamplona para disfrutar de los sanfermines en 2016, Alfonso, el militar; A. M. G., el guardia civil, y Jesús, el peluquero, tenían pareja. Ha pasado casi un año y medio, una detención, un juicio y la posibilidad de 20 años de cárcel y dos de esas chicas siguen adelante con las relaciones. La novia de Alfonso decidió hace unos meses romper. «Pero el motivo no tiene nada que ver con todo este lío», afirma el tío del militar.

En cambio, el guardia civil suspendido ha sido padre de una niña tras la detención. En el primer «vis a vis» al que tuvo derecho en la prisión de Alcalá Meco donde se encuentra recluido «dejó embarazada a su chica».

Cuatro de los cinco jóvenes se conocen desde pequeños. Su barriada, Amate, es junto a Los Pajaritos una de las dos zonas más pobres de España, con una renta neta media de 12.307 y 13.180 euros respectivamente, según un informe del Instituto Nacional de Estadística (INE). Sus habitantes ganan diez veces menos que los de los barrios madrileños de El Viso y Piovera, que se sitúan a la cabeza de la estadística.

Un barrio popular

Sin embargo, a pesar de que la diferencia de renta es estrecha, dista un abismo en la situación social de Amate y Los Pajaritos. El barrio de los integrantes de «La Manada» es un entorno de familias modestas y trabajadoras, donde el paro ha hecho estragos en las economías domésticas. Sin embargo, Los Pajaritos soporta un grave problema de inseguridad ciudadana ya que entre sus calles se camufla uno de los principales mercados sevillanos de la droga al por menor.

Los orígenes de «La Manada» son corrientes y nada desestructurados. El padre de «Prenda» fue panadero, el de Alfonso tiene un taller de mecánica, el de A.M.G. trabaja en el sector de la aeronáutica, el progenitor de Ángel está jubilado. De madres amas de casas o limpiadoras, su comportamiento, de obtener reproche penal, no encuentra una justificación en un posible entorno problemático.

«No se comportaron como debían, eso es cierto. Pero nadie comete una violación y se marcha de allí tan tranquilamente, a seguir la fiesta. Lo normal es que hubieran cogido el coche y se hubieran vuelto a Sevilla», dice José Luis. La interpretación de la fiscal del caso, Elena Sarasate, fue muy diferente: «Creían que gozaban de una impunidad que afortunadamente no tuvieron. Pensaban que no los iban a pillar».

¿Y por qué le quitaron el móvil a la chica?, le pregunta esta periodista al familiar. «Es verdad, eso no lo debió hacer el guardia civil. Es un error y él lo ha admitido», responde José Luis. Otra pregunta a la que la fiscal respondió de forma distinta: «Si era una relación consentida lo lógico sería intercambiar los números de teléfono, no robárselo».

Alfonso salió unas horas

En la familia no dudan sobre la inocencia de los acusados, ni tan siquiera un ápice. El torrente de noticias, la difusión casi al detalle del contenido de la investigación judicial, nada les ha hecho titubear. Lo mismo ocurre con los amigos y aquellos que conforman el universo más cercano de estas cinco familias. «Son pocos los fines de semana que estos chicos se han quedado sin visita», señala el letrado Agustín Martínez.

Un viaje de ida y vuelta de más de 1.800 kilómetros a cambio de una visita de 45 minutos. Una rutina que sólo se rompió el verano para Alfonso, a quien le autorizaron salir de prisión, custodiado por la Policía, para visitar a su padre porque acababan de operarlo de una hernia. «Los policías, viendo el comportamiento que tenía, le dejaron sin esposas el tiempo que estuvo en el hospital».

Entonces, ¿qué explicación le dan a la denuncia de la víctima y que se haya ratificado en ella en el juicio? «Ese año en los sanfermines querían dar ejemplo con el tema de los abusos sexuales y les ha tocado a ellos».