DIABETES

Investigadores españoles identifican una nueva diana para revertir la obesidad

El incremento de los niveles de una proteína en el hipotálamo permitió que un modelo animal de obesidad perdiera peso sin dejar de comer

Investigadores españoles identifican una nueva diana para revertir la obesidad

A día de hoy conviven en todo el mundo más de 641 millones de adultos –o lo que es lo mismo, el 13% de la población global mayor de edad– con obesidad, enfermedad que, lejos de suponer un mero problema estético, se asocia a patologías tan graves –y potencialmente mortales– como las cardiovasculares, la diabetes y el cáncer. Una enfermedad cuya prevalencia se ha duplicado en poco más de tres décadas y que, de acuerdo con las estimaciones de los expertos, resultará incluso más común en el futuro. De ahí la importancia de la adopción de hábitos saludables para prevenir o revertir su desarrollo. O en su defecto, del diseño de tratamientos eficaces. Y en este contexto, investigadores de la Universidad de Santiago de Compostela (A Coruña) han identificado un nuevo mecanismo molecular de la obesidad que podría ser utilizado como diana terapéutica para combatir esta pandemia.

Concretamente, el estudio, publicado en la revista «Diabetes», muestra que el aumento de los niveles de una proteína –la chaperona molecular GRP78 o ‘BiP’– en el hipotálamo posibilita que un modelo animal –ratas– con obesidad pierda peso sin dejar de comer. Es más; el aumento de esta chaperona ‘BiP’ también mejora el estado metabólico de los animales, revirtiendo así la diabetes tipo 2 asociado a la obesidad.

‘Blanca’ por ‘parda’

El organismo contiene dos tipos de tejido adiposo: blanco –también conocido como ‘grasa blanca’– y marrón –‘grasa parda’–. Y mientras el primero se presenta fundamentalmente como un depósito de energía, el tejido adiposo marrón actúa como una ‘estufa’: quema su grasa para producir calor y mantener la temperatura corporal.

Llegados a este punto, ¿qué ocurre en las personas con obesidad? Pues que el tejido adiposo marrón no funciona como debería y no quema la grasa. El resultado es que, dado que las grasas no se ‘queman’, se acumulan, lo que conlleva un aumento de la masa corporal.

Entonces, en las personas con obesidad predomina la grasa blanca sobre la parda. ¿Y qué se puede hacer para cambiar esta situación? Pues, simplemente, ‘reactivar’ el tejido adiposo marrón para que lleve a cabo su función. O dicho de otra manera, transformar la grasa blanca en parda. Un proceso que, en inglés, se denomina ‘browning’ –lo que podría traducirse como ‘empardecimiento’.

Como explica Cristina Contreras Jiménez, directora de la investigación, «la inactivación del tejido adiposo pardo durante la obesidad dificulta la ‘quema’ de grasas y la disipación de calor, por lo que al conseguir cambiar la grasa ‘mala’ –la blanca– por la ‘buena’ –la marrón–, estaremos en disposición de revertir la obesidad».

En la obesidad y en la diabetes hay una alteración en la síntesis de proteínas, que lejos de presentar su conformación tridimensional idónea se encuentran mal plegadas y acumuladas –un fenómeno denominado ‘estrés del retículo endoplasmático’–. Concretamente, en los animales con obesidad o diabetes este fenómeno tiene lugar en el hipotálamo –esto es, la región del cerebro en la que se regula el estado energético de todo el organismo– y tiene como principal consecuencia la desactivación de la grasa parda. Por tanto, y con objeto de lograr que estos animales pierdan peso, habría que reducir el estrés del retículo endoplasmático, lo que han conseguido los autores del nuevo estudio con el aumento de los niveles de BiP en el hipotálamo.

Los animales obesos adelgazaron adelgazar sin comer menos y corrigieron su diabetes mediante la reactivación de la grasa pardaCristina Contreras Jiménez

Como indica Cristina Contreras Jiménez, «en nuestro trabajo disminuimos el estrés del retículo endoplasmático en el hipotálamo de ratas obesas, observando que no solo se reactiva el tejido adiposo pardo, sino que además la grasa mala se convierte en buena, pasando de acumular grasa a quemarla para producir calor».

Y esta reducción del estrés y esta transformación o ‘browning’, ¿conllevaron algún para los animales? Pues sí, y muy significativo. Como informa la investigadora, «los animales obesos consiguieron adelgazar sin comer menos, además de corregir su diabetes, únicamente mediante la reactivación de la grasa parda y, lo que es completamente novedoso, la conversión de los reservorios de energía –grasa branca– en estufas que ‘queman’ más grasa para producir calor».

Aún habrá que esperar

La implicación inmediata de estos nuevos hallazgos, como destaca la directora de la investigación, «permitirá identificar nuevas dianas terapéuticas para el tratamiento de la obesidad y el síndrome metabólico, que actualmente están alcanzando proporciones pandémicas en las sociedades occidentalizadas».

Sin embargo, debe tenerse en cuenta que se trata de un hallazgo en fase muy preliminar, por lo que aún deberá pasar mucho tiempo para que pueda ser empleado en la práctica clínica.

Como concluye Cristina Contreras Jiménez, «a pesar de que se conoce que el hipotálamo desempeña un papel importante regulando el metabolismo energético, los mecanismos moleculares implicados están comenzando a ser dilucidados y aún queda mucho por descubrir. La ciencia se escribe muy despacio».

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