CÁNCER

Explican cómo las células tumorales 'engañan' al sistema inmune para colonizar otros órganos

Fuerzan a los neutrófilos a que lancen sus ‘trampas extracelulares’ para que digieran las paredes de los tejidos, posibilitando así la metástasis tumoral

Célula tumoral y neutrófilo con NET
Célula tumoral y neutrófilo con NET - CSHL

Las enfermedades oncológicas son ya la primera causa de mortalidad en nuestro país. De hecho, y por primera vez, en 2016 fallecerán más españoles por cáncer que por enfermedades cardiovasculares. Y es que a pesar de los numerosos frutos derivados de la investigación oncológica, el cáncer sigue siendo muy difícil de tratar. Una dificultad que, fundamentalmente, se explica por la incapacidad del sistema inmune para combatir eficazmente los tumores. De hecho, algunas de las células inmunes son engañadas y reclutadas por los propios tumores para que les ayuden en su crecimiento y expansión. Es el caso, como muestra un estudio llevado a cabo por investigadores del Laboratorio Cold Spring Harbor en Laurel Hallow (EE.UU.), de los neutrófilos, el tipo más común de glóbulos blancos y que, aun ‘inconscientemente’, traiciona al organismo ayudando a las células tumorales a llegar a nuevos órganos y tejidos –la consabida ‘metástasis’.

Como explica Mikala Egeblad, directora de esta investigación publicada en la revista «Science Translational Medicine», «lo más remarcable que hemos visto en nuestro estudio es la habilidad de las células tumorales para inducir a los neutrófilos cercanos a que lancen sus ‘trampas extracelulares de neutrófilos’ incluso cuando no hay ninguna infección ni organismo invasor. Y como muestran nuestros experimentos, estas ‘trampas’ pueden en estas ocasiones promover las metástasis».

Neutrófilos ‘traidores’

Los neutrófilos representan en torno al 60-70% de todos los glóbulos blancos o leucocitos y están especializados en combatir los invasores que, como las bacterias y los hongos, penetran en el organismo. Para ello, y ante la presencia de una amenaza, los neutrófilos lanzan redes de ADN –denominadas ‘trampas extracelulares de neutrófilos’ (NET)– con las que atrapan a los invasores. Y dado que estas NET están repletas de enzimas digestivas, los acaban destruyendo.

El problema es que, como muestra el nuevo estudio llevado a cabo con técnicas de microscopía de alta resolución que permite observar lo que sucede a nivel celular en seres vivos –en este caso, un modelo animal (ratones) de cáncer de mama triple negativo–, las células tumorales son capaces de engañar a los neutrófilos para que lancen sus redes cuando no hay ningún invasor presente y utilizar estas NET para abrirse camino y llegar a nuevos órganos.

Las NET ayudan a las células cancerígenas al comerse literalmente las proteínas que forman el armazón de los tejidosMikala Egeblad

Y exactamente, ¿cómo se aprovechan los tumores de estas NET? Pues el mecanismo preciso aún permanece desconocido, pero como indica Mikala Egeblad, «creemos que las NET ayudan a las células cancerígenas al comerse literalmente las proteínas que forman el armazón de los tejidos. De esta manera, abrirían pequeños agujeros y grietas que pueden ocupar las células tumorales. Se trataría de un primer paso en la formación de una colonia cancerígena en un sitio distante del tumor primario».

Llegados a este punto, ¿no habría una manera de evitar que los neutrófilos lanzaran sus redes y, así, no ayudaran a los tumores a expandirse? Pues es posible que exista una forma, pero en opinión de los autores sería más que peligroso dado que la supervivencia del organismo depende de que los neutrófilos eliminen a los invasores. Algo que sucede todos los días.

Posible tratamiento

La buena noticia es que, como destaca la directora de la investigación, «no hace falta evitarlo. Se pueden degradar y digerir estas NET según se van formando».

Para ello, los autores se fijaron en un tratamiento utilizado en la fibrosis quística, enfermedad en la que los pulmones no son capaces de eliminar las infecciones. En consecuencia, los pacientes están repletos de innumerables NET lanzadas por los neutrófilos en su intento de luchar contra las infecciones persistentes que asolan los pulmones. Sin embargo, los afectados ya cuentan con un fármaco inhalado que contiene una enzima –una ADNasa– que destruye todo lo que esté hecho de ADN, caso de estas NET.

Para su experimento, los investigadores diseñaron una nanopartícula cargada de ADNasa y se la administraron a los ratones con cáncer de mama triple negativo para ver si era capaz de destruir las NET y, por ende, detener la metástasis tumoral. Y de acuerdo con los resultados, las nanopartículas fueron capaces de reducir, e incluso evitar, las metástasis en el pulmón –el destino más común de la migración de este tipo de cáncer en estos animales.

En este contexto, cabe resaltar que las enzimas utilizadas en el experimento son las mismas que ya han sido aprobadas por la Agencia de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) para su uso en la fibrosis quística. Por tanto, el siguiente paso será encontrar un sistema adecuado de administración y, como concluye Mikala Egeblad, «identificar a aquellas pacientes con cáncer de mama que se beneficiarán en mayor medida de este tratamiento. Y es que es muy importante evaluar si esta práctica puede resultar peligrosa en algunos casos».

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