Nechama Rivlin junto a Doña Letizia
Nechama Rivlin junto a Doña Letizia - REUTERS

Nechama Rivlin, un ejemplo de superación

La figura de la primera dama de Israel ha emergido como un ejemplo ante su enfermedad crónica

Corresponsal en JerusalénActualizado:

La foto de Melania Trump caminando de la mano de Nechama Rivlin en Jerusalén hace seis meses, durante la primera visita oficial del presidente de EE.UU. a Israel, se volvió a repetir en Madrid, pero esta vez fue la Reina Letizia la que acompañó en todo momento a la primera dama de Israel. Los reyes de España recibieron a Reuven Rivlin, presidente del estado judío, y su esposa, y fueron las primeras damas las que centraron la atención de las cámaras por su inmediata sintonía. Nechama, de 72 años, padece fibrosis pulmonar y precisa un concentrador de oxígeno que le acompaña también durante los actos oficiales. En medio de las recepciones y galas en las que todo el mundo viste de etiqueta y todo parece perfecto, ese dispositivo para facilitar la respiración lleva a las portadas una patología seria que sufren millones de personas en el mundo.

Melania Trump junto a Nechama Rivlin
Melania Trump junto a Nechama Rivlin-REUTERS

Reuven Rivlin ocupa la presidencia del país desde 2014, una fecha en la que cambió la vida de esta investigadora jubilada de la Universidad Hebrea, de costumbres sencillas y poco amiga de las cámaras y la prensa. Un perfil muy diferente al de Sara Netanyahu, la esposa del primer ministro, Benjamín Netanyahu, que está cada semana en el ojo del huracán en la prensa local debido a sus escándalos con el personal de su residencia. Pese a las dificultades físicas, Nechama cumple sus obligaciones como primera dama, pero sin entrometerse en cuestiones políticas aunque comparte las llamadas a la tolerancia y a la convivencia que realiza su marido. La pareja contrajo matrimonio en 1970 y tienen tres hijos.

Lucha contra el tabaco

A los ocho meses de trasladarse a la residencia oficial, uno de sus primeros actos consistió en recibir a un grupo de madres que pasaban por momentos complicados. Cocinaron juntas y aprovechó la complicidad del momento para informarles su enfermad crónica y de los problemas que tenía para respirar, según reveló el portal Jerusalem Online. A partir de entonces comenzó también su trabajo de apoyo a campañas anti tabaco y en una visita al Shaare Zedek Medical Center de Jerusalén, confesó que «fui una gran fumadora» y que estaba feliz por haberlo dejado y por «participar en la guerra contra el tabaco y sus efectos». El tabaco, sin embargo, no fue el origen de su enfermedad, según declaró en el transcurso de la visita al centro médico.

En su agenda también ha encontrado huecos para enviar mensajes de paz y tolerancia en una sociedad tan dividida como la israelí. A finales de 2014 recibió a profesores y alumnos de la escuela Hand in Hand después de que radicales judíos prendieran fuego a una de las aulas del único centro de la Ciudad Santa en el que árabes y judíos comparten pupitre. El matrimonio convirtió la residencia oficial en una escuela por un día. El despacho se convirtió en un aula improvisada y el jardín en un campo de fútbol. Los Rivlin dijeron a los niños que «sois la prueba de que podemos vivir juntos en paz y no debemos dejar que las dificultades dañen nuestra habilidad para la convivencia». Meses después su marido recibió amenazas de muerte tras condenar el «terrorismo judío» de un grupo de colonos que asesinó Ali Dawabshe, un bebé palestino de 18 meses de la aldea Duma. El presidente lamentó y criticó en su perfil de Facebook el incendio en el que murió este bebé palestino y las fuerzas de seguridad tuvieron que reforzar la seguridad de la pareja ante la cantidad de mensajes amenazantes.

Tanto en la visita de Trump a Tierra Santa, como en el viaje oficial del presidente a España, la figura de Nechama ha emergido como un ejemplo de superación ante su enfermedad crónica.