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Manuel Benítez «El Cordobés» se divorcia de Martina Fraysse, la mujer de su vida

El diestro se separó en abril, pero acaba de firmar los papeles. Ella se refugia en sus hijos

Manuel Benítez «El Cordobés» y Martina Fraysse
Manuel Benítez «El Cordobés» y Martina Fraysse - ARCHIVO ABC

Cuando saltó la noticia de que Manuel Benítez «El Cordobés» (80) se separaba de su mujer, Martina Fraysse, tras 50 años de matrimonio, muchos fueron los que pensaron que se trataba únicamente de una estrategia del matador para «salvar» parte de su patrimonio. El anuncio de la ruptura coincidió en el tiempo con la demanda de paternidad que le interpuso Manuel Díaz «El Cordobés» y que salió favorable tras someterse al test de adn y dar en un 99 por ciento que era el padre biológico. Casualidades así no suelen pasar y por eso la noticia de la separación del que se creía era uno de los matrimonios más sólidos del panorama taurino fue un clamor y más cuando se publicaron las cifras de la fortuna de El Cordobés, cuyo patrimonio se calculó en cerca de 30 millones de euros.

Pero fueron tantas las informaciones que surgieron con esta tesis que Benítez se vio en la necesidad de aclarar que la separación nada tenía que ver con la victoria legal de El Cordobés hijo, a la vez que señalar que aunque alguno de los hijos figuraran en las empresas, la masa patrimonial seguía siendo suya y de su mujer y que hasta la fecha no había hecho ningún reparto entre los cinco hijos que tuvo con Martina a los que hay que añadir a María Ángeles Benítez, la cordobesa que también demostró legalmente que es hija suya y más recientemente a Manuel Díaz.

Negocios en común

El torero hizo estas puntualizaciones a través de una carta que envió al «Diario de Córdoba», donde no sólo se defendía de esas insinuaciones, sino que también anunciaba que tomaría medidas legales contra aquellos que siguieran por esa línea. En uno de los párrafos aseguraba que «es plenamente incierto que “el torero se ha encargado de poner todas sus propiedades a nombre de su mujer, asegurándose así que toda su herencia quedase en la familia” o que “a día de hoy, ella es la propietaria de la mayor parte de los negocios y propiedades inmobiliarias del torero”. Comparto con mi esposa nuestro patrimonio, como cualquier matrimonio con una vida en común de cerca de 50 años. Se confunde la titularidad de un patrimonio con las personas que lo gestionan, en un intento de tergiversar la verdad», decía entonces.

En ese comunicado, Benítez también aclaraba que sigue liderando las decisiones empresariales de la familia y así lo comparten todos sus integrantes, para luego recordar que «según el Derecho Civil español todo hijo tiene derecho a una participación en la herencia de sus padres y soy plenamente consciente de ello. La demanda de paternidad interpuesta en los últimos meses sólo a mí incumbe y no al resto de la familia», en un intento de zanjar una cuestión que consideraba muy incómoda e injusta.

Pues ha sido precisamente a mediados de agosto cuando el matrimonio ha firmado el divorcio confirmando así que no se trataba de una estrategia sino de una realidad como un templo. Han sido casi cincuenta años de vida familiar pero un desgaste muy agudo en los últimos tiempos que se ha acrecentado hasta el punto de poner fin a la unión.

Verano amargo

Aunque ninguno de los dos quiere pronunciarse al respecto, se sabe que este verano Martina ha estado muy arropada por sus hijos y ha disfrutado de sus nietos en la casa de Marbella y sin la presencia de su ya exmarido. Por su parte, El Cordobés no ha cambiado su forma de actuar con su hijo Manuel Díaz y el hecho de saber con el adn en la mano que es su padre no ha conseguido que quiera mantener un encuentro y quién sabe si recuperar el tiempo perdido. Según palabras de Manuel Díaz, hasta el momento no ha habido ninguna comunicación.

Cercanos a la familia han asegurado que durante todos estos años en casa de los Benítez Fraysse se hablaba muy poco de ese caso, pero cuando alguna vez salía el tema el torero siempre negó que fuera hijo suyo hasta el punto de apuntar en las tertulias que mantenía que era falso puesto que ni el joven ni su madre habían acudido a los Tribunales.

Cuando la pasada primavera Manuel Díaz se puso en contacto con el abogado Fernando Osuna para consultarle su caso la historia dio un giro radical. Una servilleta que había usado el veterano matador sirvió para realizar un test a nivel privado que ya daba la fiabilidad que necesitaban. El juez no tuvo ninguna duda de que podía haber una relación filial y de ahí que ordenara a Benítez someterse a la prueba de adn que, en caso de no hacerlo, sabía que iban a otorgarle una nueva paternidad como ya ocurrió con su hija María Ángeles. Esta vez sí aceptó acudir al Instituto Toxicológico y allí le pudieron explicar con claridad y certeza que era el padre biológico del torero que le ha hecho abuelo de tres nietos y que nunca dudó ponerse el sobrenombre de El Cordobés a la hora de presentarse en los ruedos siguiendo los pasos de un padre que nunca quiso reconocerle, ni siquiera en la más absoluta intimidad.

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