Richard Branson
Richard Branson - GTRES

Richard Branson resiste en su isla al huracán Irma

El multimillonario británico se refugia en la bodega de su mansión en las Islas Vírgenes ante el paso del ciclón que ha destruido parte del Caribe

Corresponsal en Nueva YorkActualizado:

Richard Branson defiende un «look» de Robinson Crusoe pop, con una melena platino alborotada, perilla abundante y un moreno permanente. El multimillonario británico, de 67 años, es además un amante del Caribe: su residencia más estable está en la isla Necker, un islote paradisíaco en las Islas Vírgenes que compró hace cuatro décadas, cuando empezó a labrar su fortuna en la industria discográfica. Esta semana, el fundador de Virgin Records y de un sinfín de aventuras empresariales -desde aerolíneas a compañías telefónicas- sintió la dureza del Caribe en su propia piel con el paso de Irma, el huracán que ha desolado varias islas y que amenaza con descargar su furia en Cuba y en Florida (EE.UU.). Pero Branson optó por parapetarse como un Crusoe contemporáneo en su isla y resistió el paso del huracán en su mansión, acompañado por su equipo. «En la isla Necker hemos construido edificios muy fuertes, con ventanas contra huracanes, que deberían ser capaces de soportar bien condiciones meteorológicas extremas, aunque con un huracán de categoría 5 nunca se sabe», escribió en su propio blog antes de que Irma llegara a la isla.

«Me quedaré en Necker con mi equipo, igual que las tres últimas veces que pasó un huracán en los últimos treinta años», anunció tras detallar que varios de sus invitados habían dejado la isla por razones de seguridad y otros habían retrasado su visita. Sus huéspedes no suelen ser cualquiera: una de las primeras cosas que hizo Barack Obama tras entregar las llaves de la Casa Blanca a Donald Trump fue pasar unos días con su mujer, Michelle, en esta isla. Antes, fue un refugio para celebrities y personalidades del rango más alto: Mick Jagger, Diana de Gales, Nelson Mandela, Robert de Niro, Harrison Ford o Kate Moss se bañaron en su playa. Antes de que Irma llegara a las Islas Vírgenes Británicas -la primera vez que un huracán de categoría 5, con vientos de cerca de 300 kilómetros por hora-, Branson mantenía el optimismo. En una foto se le veía jugar a los dados, entre copas de vino, con su equipo. En otra, aparecían amontonados entre literas y mochilas en uno de las zonas más seguras de la mansión. Antes de que Irma tocara la isla, anunció que pasarían la noche en la bodega. «Conociendo a mi equipo, sospecho que quedará poco vino cuando salgamos», dijo.

Necker Island
Necker Island- ABC

Tras el paso del huracán, el tono era menos jovial. «Necker y toda la zona quedaron completamente devastados», dijo en Twitter, después de asegurar que él y su equipo estaban sanos y salvos. «Nunca he visto nada como el huracán Irma. No puedo insistir más en ello: buscad un refugio seguro, quedaos dentro, quedaos a salvo», pidió a quienes están en la ruta del huracán. Branson, sin embargo, no ofreció ninguna foto de la destrucción en su propiedad y solo imágenes del satélite con la espiral enorme de Irma a su paso por el Caribe.