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Irene Caruncho, la voz que ha enamorado a todo el país

La joven gallega, concursante en un programa de Telecinco, ya es una de las favoritas

Irene Caruncho, en «La Voz»
Irene Caruncho, en «La Voz» - MEDIASET

Bastaron un par de segundos para que Malú saltara como un resorte y pulsara el botón para girar su asiento y mirar a la cara a la dueña de esa voz prodigiosa. Dos estrofas fueron suficientes para que Irene Caruncho Iglesias (Cedeira, La Coruña, 1995) se metiera en el bolsillo al resto del jurado de «La voz» (Alejandro Sanz, Manuel Carrasco y Melendi) y, de paso, conquistara a quienes a esas horas disfrutaban del concurso de Telecinco.

Con su versión de «Run», de Leona Lewis, esta joven gallega dejó boquiabiertos a los presentes en el plató y, a buen seguro, a quienes estaban en el salón de casa. Malú, entusiasmada, prometió a Irene que si la elegía a ella como coach, iría directa a la victoria final: «El programa lleva cuatro ediciones con ésta. Mira que he escuchado voces grandiosas aquí, pero desde el momento en el que tú has abierto la boca, a mí se me han puesto los pelos, no ya del brazo, de todo mi cuerpo, de punta», le dijo. «Te lo digo con el corazón en la mano. Eres un bicharraco. Estás masterizada. Llevas algo en la voz y en el corazón cuando cantas. Te lo ruego: “vente a mi equipo”, que ganamos. Te lo pido», le suplicó. Fue tal su éxito, que los cuatro jueces llegaron incluso a hacer guiños a Galicia para ganarse a la joven: «Mi abuelo era de la tierra», bromeó Alejandro Sanz, por cuyas venas corre sangre gaditana.

Es la segunda vez que Irene se presenta al espacio de Telecinco, aunque en la primera no llegó a tener la oportunidad de mostrar su don. Las vacantes ya estaban cubiertas. Participar en él era su sueño. Casi desde la cuna, ya cantaba y bailaba. Lo ha mamado de su familia, tanto paterna como materna. Su tío le regaló un piano cuando era pequeña y su tía Andy, profesora de música, le enseñó solfeo y a tocar el clarinete. Además, «pertenece a un pueblo marinero, donde es típico este tipo de cosas», apunta Carlos Caruncho, su padre.

Creció bajo dos directrices: aprender a respetar a los mayores y tocar un instrumento. «Siempre tratamos de inculcarle la música. Es muy bueno y es algo que tendrá para toda su vida», explica su progenitor. «Cariñosa, trabajadora, inteligente, espontánea, amable y simpática», así es como la definen sus orgullosos progenitores, separados desde hace 17 años. También algo tímida de primeras, aunque a la hora de cantar se olvida de esa vergüenza inicial que tanto la caracteriza. Su vida no ha sido precisamente un camino de rosas. Su madre padeció cáncer de mama recientemente y sus abuelos también tuvieron graves problemas de salud. «Ella lleva una vida dedicada a ellos y por eso ha madurado tanto», explica su padre, feliz con lo que ha conseguido su hija hasta la fecha.

El tiempo libre que le deja su ciclo superior de Turismo en el centro Rodolfo Ucha Piñeiro (Ferrol) lo dedica a cantar. Pero no todo es música en su vida. También ayuda en el negocio familiar (Café Cacao): una conocida pastelería de Cedeira en la que aprendió a cocinar, su otra pasión. Además, le gusta pasear en lancha, ir al campo y la cultura gallega.

Éxito inesperado

No es el primer concurso en el que participa ni el primer escenario que pisa. Junto a su novio Gabriel, con el que lleva algo más de un año, Irene actúa en diversos locales de Ferrol. Él a la guitarra, acompañando su voz prodigiosa. Pese a esta experiencia previa, Irene está un poco asustada. «No sabíamos que iba a tener tanta repercusión. Todos estamos muy nerviosos», comenta Lorena Iglesias, su madre, consciente de la importancia que tiene este programa para su hija. «Sólo quiero que sea feliz. Para mí es una campeona y estamos muy contentos, pase lo que pase. Esto ya es un triunfo», continúa.

Hasta ayer, Irene no había salido de casa ni siquiera para ir a clase. Acaba de llegar a Cedeira junto a los suyos. Seguro que en su querido pueblo, rodeada de sus familiares y amigos, coge fuerzas para seguir sorprendiendo con sus actuaciones en el programa. De hecho, el vecindario se ha volcado con la joven y está pensando en hacer camisetas para apoyarla en su paso por el programa de Telecinco. En el caso de que gane el concurso, algo que no sería extraño (sin menospreciar a ningún participante), sus padres no saben qué hará con su vida. De momento, este año no seguirá con sus estudios de Turismo. Se tomará un descanso para disfrutar de su aplaudida experiencia televisiva.

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