Una de las Cuatro Fuentes, junto al Jardín Botánico - ABC
Paisaje Cultural

Un recorrido virtual por la historia del «Paseo del Prado y Retiro» para conquistar la Unesco

El viernes fue elegida la candidatura española para ser Patrimonio Mundial. El primer corte, en abril de 2019

MadridActualizado:

La carrera que puede llevar al «Paseo del Prado y Retiro. Paisaje de las Artes y de las Ciencias», a ser Patrimonio Mundial de la Unesco comenzó este viernes, tras la designación oficial por parte del Consejo Nacional de Patrimonio Histórico como bien que representará a España. Para ello tendrá que salvar varias etapas que durarán algo más de dos años. La primera será la presentación del expediente por parte del Gobierno central antes del 1 de febrero de 2019. En abril de ese año se elegirán un total de 35 propuestas y el lugar elegido, en junio-julio de 2020.

Nuestra candidatura reconoce «un paisaje cultural que ha ido evolucionando con el paso de los siglos pero ha mantenido su esencia. Su origen reside en la voluntad de dotar a la ciudad de un lugar que aunara el disfrute de los ciudadanos de la naturaleza, con la difusión de las artes y las ciencias siguiendo el espíritu de la Ilustración. Este espacio abarca 190 hectáreas e incluye el Paseo del Prado entre Cibeles y Atocha, el Parque del Retiro y el barrio de los Jerónimos. Engloba el Museo Reina Sofía, el Prado, el Thyssen-Bonermisza, el Banco de España, la Bolsa, la Puerta de Alcalá, la Real Academia de la Lengua, el Casón del Buen Retiro y el Jardín Botánico, entre otros.

El Paseo del Prado es el primero de los paseos arbolados urbanos europeos. Los ciudadanos lo usaron desde el siglo XV como lugar de esparcimiento y Felipe II se encargó de acondicionarlo y embellecerlo con árboles y fuentes. Fue durante el periodo ilustrado, bajo el reinado de Carlos III cuando se produjo la más importante intervención urbanística en este enclave, que se convertiría en modelo para muchas ciudades españolas y latinoamericanas.

Una característica que lo hace especial es la incorporación de las ciencias al paisaje urbano de la zona, con la creación del Gabinete y Academia de Ciencias Naturales –hoy Museo del Prado–, el Real Jardín Botánico, desde donde partieron las expediciones botánicas que exploraron los territorios de ultramar y reunieron un increíble tesoro científico que se conserva en su archivo, y el Real Observatorio Astronómico, situado en la llamada Colina de las Ciencias. Incorporaciones muy ligadas al espíritu pedagógico de instrucción de los ciudadanos característico de la epoca.

Y ha sido la ciudadanía quien ha hecho pervivir el espíritu del lugar, convirtiendolo a lo largo del tiempo en escenario de las grandes demostraciones populares de los madrileños, desde la proclamación de la II República el 14 de abril de 1931 en la plaza de Cibles, a las manifestaciones contra el golpe de Estado del 23-F y el terrorismo, pasando por la concurrida Feria del Libro.