El Paseo del Prado y el Retiro, candidatos oficiales a la lista de Patrimonio Mundial de la Unesco

La decisión la ha aprobado el Consejo Nacional de Patrimonio Histórico y el expediente se presentará antes del 1 de febrero

MADRIDActualizado:

El Consejo de Patrimonio Histórico en su última sesión ha aprobado la candidatura «Paseo del Prado y el Retiro. Paisaje de las Artes y las Ciencias» para su inclusión en la Lista de Patrimonio de la Mundial de la Unesco. El expediente será presentado por España ante la Unesco antes del 1 de febrero de 2019. Después, será estudiada y evaluada por el Comité de Patrimonio Mundial en julio de 2020.

El bien elegido se localiza en el corazón de Madrid, es «un paisaje cultural que ha ido evolucionando con el paso de los siglos. Su origen reside en la voluntad de dotar a la ciudad de un lugar vertebrador que aúne el disfrute de la naturaleza, al tiempo que se difunden las artes y la cultura», indica el director general de Bellas Artes del Ministerio de Cultura, Luis Lafuente. Este es el principal motivo de la candidatura.

Al acto ha acudido la directora general de Patrimonio Cultural, Paloma Sobrini, quien ha calificado la noticia de «oportunidad histórica». La candidatura basa este «valor universal excepcional» en la unión entre la naturaleza, la cultura y la ciencia presente en un área con una superficie total de 190 hectáreas de las cuales el 75 % son zonas verdes, ha indicado por su parte el consejero de Cultura, Turismo y Deportes de la Comunidad, Jaime de los Santos.

Este territorio incluye el Paseo del Prado entre Cibeles y la Plaza de Atocha, todo el parque de El Retiro, y el barrio de los Jerónimos. Engloba más de una veintena de monumentos que ya son Bien de Interés Cultural, entre ellos el Museo del Prado, la Puerta de Alcalá, la Academia Española de la Lengua y el Casón del Buen Retiro.

El Palacio de Cibeles, la Casa de América, el Banco de España, el Jardín Botánico y el Real Observatorio de Madrid son otros de los lugares concretos incluidos en esta candidatura, cuyo influjo alcanza también a los museos Reina Sofía y Thyssen-Bornemisza.