Vídeo: Así es Ignacio Racionero - ATLAS
Sociedad

La carrera delictiva de «Nacho el Raciones», el neonazi del Frente Atlético

La Policía Nacional cree que este sujeto, que fue detenido por el crimen de Aitor Zabaleta, acuchilló el miércoles a otro ultra por un asunto de faldas

MADRIDActualizado:

La Brigada de Información de la Jefatura Superior de Policía de Madrid detuvo a primera hora de la madrugada de ayer al presunto autor del triple acuchillamiento grave de un joven del Frente Atlético. Se trata de otro ultra (fue miembro destacado de Bastión, la rama racista de los radicales rojiblancos), Ignacio Racionero Fernández, conocido en ese mundillo como «Nacho el Raciones», de 40 años. Este sujeto ya fue arrestado por la muerte del hincha de la Real Sociedad Aitor Zabaleta, ocurrida en las inmediaciones del estadio Vicente Calderón en diciembre de 1998. Hoy declarará ante el juez.

El suceso del miércoles ocurrió apenas veinte minutos antes del inicio del partido de la Copa del Rey entre el Atlético y el Sevilla, en el bar El Rifle (y no El Zapatones, como se informó en un primer momento), situado junto a la avenida de Niza, en las cercanías del Wanda Metropolitano. A las 18.40, unas treinta personas se concentraban dentro del local, frecuentado por forofos rojiblancos. Entre ellos también había integrantes del Frente Atlético, explicaron a ABC fuentes de la investigación. Uno de ellos era Fernando, de 22 años y considerado por los agentes «un cachorro» de estos ultras. El encartado y su víctima se conocían de antes.

Y allí apareció Ignacio Racionero, buscando bronca. Nuestros informadores precisaron que se encontraba bajo los efectos de las drogas, puesto que había estado consumiendo cocaína. Las cámaras de videovigiancia del local grabaron el momento en que se enfrentó a Fernando, que presentaba evidentes signos de embriaguez, y se enzarzaron en una discusión, supuestamente, por una chica llamada María, a la que se quiere tomar testimonio. Así consta en uno de los audios obtenidos por la Policía. «El Raciones» sacó una navaja y se la clavó tres veces al chaval, en un muslo, un brazo y la espalda.

Los primeros testigos indicaron que «solo vieron un gran revuelo, sangre y cómo un hombre de complexión fuerte y cabeza rapada salía corriendo hacia la calle». Racionero huyó a la carrera y por el camino arrojó entre unos setos de un parque infantil una navaja, supuesta arma homicida. Fue hallada por la Policía poco después del suceso, junto a un cuchillo;aunque este segundo instrumento no está claro que fuese utilizado por «El Raciones», ya que podría estar allí tirado desde antes. La Brigada de Policía Científica está analizando ambos objetos.

El herido, durante la reyerta, se dirigió a otro miembro del Frente Atlético, al que le rogó: «¡Protégeme! ¡Protégeme!». Salió del local y se acercó a uno de los furgones de la Unidad de Intervención Policial (UIP) o antidisturbios.

En un primer momento, explicó a los agentes que había sido víctima de un atraco; pero luego reconoció la pelea con «un tal Nacho». Los testimonios iniciales solo proporcionaban el nombre de pila.

El Samur halló a Fernando en un banco junto a la boca del Metro. Había dejado a su paso un reguero de sangre que conducía a El Rifle. Tras estabilizarlo, lo trasladó a La Paz, donde fue operado de urgencia.Debe pasar 48 horas en la UCI.

Las grabaciones de las cámaras del bar y el testimonio de los testigos ayudaron a identificar al sospechoso. Fue arrestado a las 00.45 horas en su casa, junto a Alonso Martínez (Chamberí), donde reside con su madre, de 82 años. Una detención rápida de la que se encargó el Grupo 30º de Información, especializado en violencia en el deporte.

Atracos a farmacias

«El Raciones» fue arrestado en 1998 por la muerte de Aitor Zabaleta, junto a Ricardo Guerra y otros individuos, todos neonazis. Miembros del grupo Bastión, él y Guerra entraron en prisión provisional; finalmente, por el crimen solo fue condenado este último, a 17 años. Muchos le señalan como un «cabeza de turco» y se especuló con que el autor material fue Racionero. Pero solo le condenaron por desórdenes públicos. La Fiscalía no consideró que Bastión fuera una asociación ilícita. A raíz de aquella sentencia, en 2001, el club le retiró el carné de socio. En 2005, junto a otros radicales, «reventó» uno de los entrenamientos del Atlético en su ciudad deportiva del Cerro del Espino (Majadahonda).

Ese año entró en la cárcel, con sentencia firme, por robos a punta de navaja. Al menos, cometió tres, algunos a farmacias, y se lamentaba: «Me han metido en el trullo por solo 600 euros».