Embalse de Belesar, en el concello lucense de Portomarín
Embalse de Belesar, en el concello lucense de Portomarín - EFE

La Xunta financiará nuevos pozos en el rural para combatir la sequía

Feijóo recalca las ayudas para la contratación de seguros agrarios

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El Gobierno gallego tiende su mano a los agricultores y los ganaderos para combatir los efectos de la pertinaz sequía. El Consello dio luz verde ayer a un paquete «extraordinario» de medidas para que las empresas del sector primario mejoren sus redes de abastecimiento de agua y vayan esquivando la situación, al menos mientras no arrecian las esperadas aguas del otoño. Una de las principales iniciativas tiene que ver con la construcción de nuevas infraestructuras: la Xunta consignará un millón de euros para que los ganaderos puedan encargar pozos de barrena, ampliar los ya existentes o adquirir cisternas móviles para sus explotaciones.

La administración autonómica, avanzó Alberto Núñez Feijóo, subvencionará hasta el 50 por ciento de las obras si éstas no superan un importe máximo de 5.000 euros. El gobierno arrima así el hombro para aliviar en el rural los efectos de la falta de precipitaciones: como dato, solo en la cuenca del Miño-Sil ha llovido un 40 por ciento menos respecto a la media histórica.

El resto de medidas anunciadas por el presidente van encaminadas a hacer más densas las redes de emergencia de los ganaderos y los agricultores. La Xunta insiste en recordar a los agentes del rural que tienen a su disposición una partida de 4,7 millones de euros para financiar un seguro agrario. No se trata solo de acudir a las compensaciones para cubrir las pérdidas de las heladas, abundó Feijóo, sino que las pólizas también actúen contra cualquier otro fenómeno meteorológico. Vuelve así la batalla del Ejecutivo autonómico por incrementar el número de pólizas en el agro. En el sector del vino, por ejemplo, apenas un 30 por ciento de las cosechas se encuentran aseguradas, y la mayoría corresponde a grandes bodegas.

La tercera pata de las ayudas contra la sequía está vinculada directamente con Europa. La Xunta comenzará a mediados del mes de noviembre a repartir por anticipado 95 millones de euros de la PAC, la Política Agraria Común de Bruselas. Si lo habitual es que el adelanto de los ingresos no rebase el 30 por ciento del total, en esta ocasión se llegará hasta el 70 para que los agricultores puedan disponer de un mayor colchón económico. En ese sentido, la administración mantiene abierta su línea de incentivos para que las empresas del rural puedan obtener liquidez o refinanciar su deuda «a coste cero». Sin intereses.

Los sindicatos, sin embargo, exigen más. Se concentrarán el próximo 18 de noviembre en Santiago para que la Consellería de Medio Rural conceda, entre otras prerrogativas, bonificaciones para la Seguridad Social, más ayudas directas a los afectados y una subvención de hasta el 60 por ciento para la contración de los seguros, según enumeraron desde Unións Agrarias.

Más coordinación

En el plano administrativo, el presidente de la Xunta aseguró que la simbiosis entre su gabinete, los concellos y los organismos de aguas aún puede ser más intensa: «Tenemos que mejorar la coordinación». dijo. En la actualidad, el Gobierno gallego mantiene un contacto directo y permanente con la Fegamp y las confederaciones hidrógráficas para plantear medidas necesarias; aunque la gestión de las redes de abastecimiento es una competencia exclusiva de los concellos.

El responsable del Ejecutivo, además, envió un mensaje a los ciudadanos para que hagan «un uso comedido de los recursos» para tratar de esquivar futuras restricciones. Toda la ayuda es bien recibida.