Aniversario del Círculo Financiero de Galicia
Aniversario del Círculo Financiero de Galicia - ABC

Los clubs financieros ocupan el vacío que deja la crisis interna de la patronal

La Coruña, Santiago y Vigo se agrupan en un único Círculo y se erigen como la voz del empresariado gallego

Sus responsables insisten en que las organizaciones son complementarias y pueden jugar cada una su papel

SantiagoActualizado:

Ante la larga crisis que atraviesa la patronal, los empresarios gallegos comienzan a elegir otros foros para alzar su voz. Los clubs financieros de La Coruña, Santiago y Vigo, agrupados desde hace algo más de un año en una única organización, el Círculo Financiero de Galicia, han ocupado el hueco de la Confederación de Empresarios (CEG). Sin presidente y con serios problemas económicos, la patronal gallega se ha movido a medio gas en los últimos cinco años mientras los clubs multiplican sus actividades.

«Los clubs no pretendemos competir con la patronal aunque podamos parecer semejantes», subraya Mariano Gómez-Ulla, presidente del Club Financiero Atlántico y del Círculo Financiero de Galicia. La Constitución española otorga a la Confederación de Empresarios la potestad única para negociar convenios colectivos en las empresas y la sitúa como la única entidad que representa legalmente a los empresarios, pero los clubs financieros han comenzado a erigirse como «lugar de encuentro de las empresas, para aprovechar sinergias y para que puedan formarse e informarse», explica Gómez-Ulla.

Para Venancio Salcines, vicepresidente del Club Financiero Atlántico, la patronal tienen un papel muy claro en la negociación laboral y en la intermediación con las administraciones. Salcines destaca que el rol de los clubs es otro. «Son actores de actividad económica que deben marcar temas para la agenda pública», subraya. Ese papel, que también podría corresponder a la CEG, es el que se había quedado huérfano en la Comunidad. «Lo pueden hacer las patronales pero debido a la crisis ya muy larga que atraviesan no lo están haciendo», reconoce Salcines. José Manuel Fernández Alvariño, fundador y miembro del consejo del Círculo de Empresarios de Galicia (el club vigués), y expresidente de la patronal gallega, también cree que ambas instituciones deben ser complementarias. «La CEG está tutelada por la propia Constitución, pero eso no es incompatible con que una serie de empresas decidan hacer lobby para dirigir una serie de mensajes a la sociedad civil o a la clase política», apunta.

Con la creación del Círculo Financiero de Galicia, en noviembre de 2016, los tres clubs intentaron también sumar fuerzas para superar uno de los problemas que ha arrastrado históricamente tanto a la patronal como la economía gallega, los localismos. «La unión hace la fuerza. Queríamos visibilizarnos como una sola voz y acabar con los localismos que se han impuesto entre provincias e incluso entre ciudades de la misma provincia», subraya el presidente del Círculo.

En la CEG las diferencias entre las provincias del sur y las del norte han lastrado la presidencia de la organización en los últimos años. Su última cabeza visible, el coruñés Antón Arias, dimitía el pasado enero tras un mandato «de constante pelea y confrontación permanente», según reconoció en la rueda de prensa en la que anunció que dejaba el cargo. Arias había llegado a la presidencia un año antes gracias a los votos de La Coruña y Lugo, pero con un fuerte rechazo en las federaciones del sur de Galicia, Pontevedra y Orense. Éstas últimas denunciaron entonces que se había negociado su nombre sin contar con ellas.

Para evitar las guerras de poder, el Círculo Financiero de Galicia —que ya suma unos 120 socios propios y agrupa a 1.200 empresarios de la Comunidad entre las tres organizaciones que lo conforman— decidió establecer una presidencia rotatoria. Cada año asume el mandato el responsable del club vigués, coruñés y santigués. La idea también se intentó en la CEG, pero no tuvo éxito. A finales del año pasado, el equipo de Arias trató de modificar los estatutos para que hasta 2021 cada año presidiera la patronal gallega una de las confederaciones provinciales. A partir de esa fecha, el turno sería bianual. La CEG busca ahora cerrar heridas e intentar presentar a las elecciones —retrasadas la semana pasada hasta el 20 de julio— un candidato de consenso que represente a todo el empresariado gallego.

Mayor actividad

Pero la organización de foros, encuentros, actividades para el empresariado o estudios por parte de la patronal ha descendido notablemente en los últimos tiempos. El testigo lo han recogido los clubs financieros con una agenda mucho más intensa de desayunos o comidas con personajes del mundo político o empresarial, y encargos de estudios económicos como el último informe de coyuntura de la provincia coruñesa impulsado por el Club Financiero Atlántico y el de Santiago. También se han convertido en habituales interlocutores con el Gobierno de Núñez Feijóo. «La administración es plural y se reúne con todo el mundo, aunque la representación oficial a la hora de los convenios sea de la CEG», sostiene Fernández Alvariño. Gómez-Ulla destaca la campaña de promoción de la Industria 4.0 que promueve el Círculo Financiero en colaboración con el Igape.