Felipe VI durante su mensaje a la nación

El Rey intervino para desbloquear la parálisis del Estado frente al golpe

Rajoy constató que solo contaba con el apoyo de Cs tras la felonía del PSOE

MadridActualizado:

El Rey decidió dirigir un mensaje a la nación en la noche del pasado martes con el fin de desbloquear la situación de parálisis en la que se encontraba el Estado en su respuesta al golpe separatista. Según el calendario previsto, en la noche del domingo sería el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, quien comparecería tras el intento del referéndum ilegal, y el lunes le tocaría el turno a los líderes de Ciudadanos y PSOE, después de reunirse con el jefe del Ejecutivo, supuestamente para reiterar su apoyo a la defensa de la Constitución y la unidad de España.

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Sin embargo, las cosas no salieron como debieran, y la opinión pública constató que ni siquiera en una situación tan alarmante como era un golpe de Estado, el Gobierno contaba con el apoyo del principal partido de la oposición. El martes cundió el desánimo, y los españoles, incapaces de asumir las malas noticias que llegaban de Cataluña, empezaron a reclamar con impaciencia la comparecencia del Rey.

Mientras Rajoy constataba que sólo contaba con el apoyo de Albert Rivera para hacer frente al golpe de Estado, el PSOE aprovechaba el momento para debilitar aún más al Gobierno y anunció una moción para reprobar a a la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría. Esa misma mañana, antes de la felonía del PSOE, el PP había dado a entender que, sin el apoyo de los socialistas, difícilmente podría aplicarse el artículo 155 de la Constitución.

El panorama no podía ser más desolador. Mientras en Cataluña los jueces no conseguían hacer cumplir sus órdenes y se humillaban día y noche a las Fuerzas de Seguridad del Estado, en Madrid un Gobierno abandonado en su soledad por la oposición daba muestras de parálisis ante el mayor ataque a la democracia.

«Extrema gravedad»

Ese fue el momento que escogió el Rey para dirigir su primer mensaje extraordinario a los españoles. En un momento de enorme confusión, Don Felipe urgió a los poderes del Estado (Cortes, Gobierno y jueces) a «asegurar el orden constitucional» y advirtió de que esta «situación de extrema gravedad requiere el firme compromiso de todos con los intereses generales». Además, advirtió claramente contra las deslealtades.

El Rey señaló el camino a los poderes del Estado para tomar las medidas necesarias en Cataluña que pusieran fin al golpe secesionista. Muchos interpretaron que estaba avalando la activación del 155, y que la respuesta de Rajoy podría ser inmediata, como le había exigido el líder de Ciudadanos, Albert Rivera.

Pero Rajoy, que ha estado en contacto permanente con el Jefe del Estado en los últimos días, mide los tiempos. Desde el Gobierno se insistió en que «están preparadas todas las actuaciones», incluida la aplicación del 155. La cuestión es decidir en qué momento se pulsa un botón jamás utilizado en la democracia, aunque es plenamente constitucional.

Por un lado, en La Moncloa confiaban aún ayer en que las palabras del Rey removieran al PSOE por dentro y apoyará la acción del Ejecutivo para frenar una declaración de independencia. Por otro, el Gobierno observa cada paso que da Carles Puigdemont, y también el Parlamento autonómico catalán. En cuanto este acordó ayer convocar un Pleno el próximo lunes, desde La Moncloa se apresuraron a precisar que, en principio, no era para aprobar la declaración, sino para analizar el «resultado del referéndum ilegal». En cuanto se dé un paso directo hacia la declaración de independencia, el Gobierno podría pasar de la observación a los hechos, y sería «una intervención rápida».