Puigdemont, antes de firmar ayer la declaración unilateral de independecia - IGNACIO GIL/ Vídeo: ATLAS

Indepedencia CataluñaDos días que nos salvaron de la locura

Nadie avisó a la CUP del cambio de planes una hora antes del inicio del pleno

BarcelonaActualizado:

Las tensiones en el bloque independentista se parecen en su intensidad a las tensiones entre la Generalitat y el Gobierno. Mientras Puigdemont y la CUP, así como las organizaciones callejeras ANC y Òminum, prefieren la vía directa y el choque abierto, el PDECat busca soluciones intermedias y no ir al escenario de la confrontación total, donde calcula que Cataluña perderá. La vieja Convergència, aunque representada por sus líderes más recientes, espera todavía un pacto con el Gobierno, algo que les rescate de la marginalidad en el relato, de la decadencia en las encuestas.

Los encajes no son obvios ni fáciles. Puigdemont quiere la independencia. La CUP quiere mambo, anarquía y follón en las calles. Esquerra quiere asumir la realidad: hacer lo que se pueda, evitar morir por lo que igualmente es imposible y que Junqueras sea presidente de la Generalitat. La vieja Convergència, que es el nuevo PDECat, quiere parecer independentista en Cataluña, volver a ser en Madrid la garantía contra la independencia y el mambo, y empujar a Junqueras a cualquier excentricidad para arrebatarle el centro y retener la Generalitat: y si no lo consiguen, forzar la repetición de la candidatura unitaria para como mínimo salvar los muebles y tener algunos consellers y un centenar de altos cargos.

Bajo este paradigma se gestó desde el lunes de la semana pasada la intervención de anteayer del presidente de la Generalitat en el Parlament.

Lunes 2-O tarde. Ejecutiva PDECat. Francesc «Quico» Homs, en nombre de varios miembros del Govern y de los dos líderes el partido, Marta Pascal y David Bonvehí, pide a Puigdemont que se limite a hacer una declaración de independencia retórica, sin consecuencias jurídicas y que convoque elecciones autonómicas llamándolas «constituyentes». Homs argumenta que «podemos perder todo el capital que tenemos y el autogobierno». Mas asiente. Puigdemont responde con silencio y empiezan los contactos con la CUP.

Viernes 6-O. Principio de acuerdo con la CUP para que el presidente lea, en el pleno del Parlament y con todas las consecuencias, la declaración de independencia que el martes firmaron fuera del hemiciclo, en un acto simbólico y sin ninguna validez, los diputados independentistas. El pacto incluye suspender unas semanas la declaración y aunque se plantea dar el plazo concreto 15 días, se desestima para que no parezca un ultimátum. Lluís Corominas y Marta Rovira cierran el acuerdo con los anticapitalistas y con el visto bueno de la ANC y de Òmnium.

Sábado 7-O y domingo 8-O. Marta Pascal, Artur Mas y Santi Vila presionan a Puigdemont durante todo el fin de semana para que no lea la declaración de independencia en el pleno del martes y le advierten del peligro de darle validez jurídica. Tratan de convencerle de que Madrid no podrá actuar si no se lee en sede parlamentaria. No pocos prohombres de la burguesía barcelonesa nacionalista presionan a Puigdemont en el mismo sentido, varios de ellos en contacto permanente con Artur Mas.

Lunes 9-0. Las presiones a Puigdemont se escenifican en el Palau de la Generalitat. Motín convergente contra su líder para que acceda a la declaración meramente retórica y convoque elecciones autonómicas. Puigdemont cede con lo de la declaración retórica pero no acepta convocar elecciones.

Martes 10-O. Nadie avisa a la CUP del cambio de planes una hora antes del inicio del pleno. ERC, una parte del PDECat, Òmnium y ANC no logran entender por qué. Pero el viejo espíritu convergente se impone en sus ganas de despreciar a los antisistema por devolverles la decapitación de Artur Mas. Algunas instituciones europeas, a través de personas interpuestas, llaman a la Generalitat para pedir tiempo y que no se declare la Declaración Unilateral de Independencia (DUI).

La CUP se planta ante el cambio de planes. El Gobierno pacta con la CUP, ANC y Òmnium que la declaración de independencia no se leerá en el pleno pero se hará pública y la firmarán todos los diputados como muestra de compromiso. Marta Pascal, en nombre del PDECat, se niega. Incluso amenaza entre lágrimas con no acudir al acto de firma una vez terminado el pleno. Se queda en minoría, no tienen más remedio que acudir a firmar pero cuando termina corre a hablar para una televisión estatal y niega cualquier tipo de validez y consecuencia a tal declaración y al acto de firmarla.

‪Miércoles 11-O. Pascal saluda y acepta estar atenta a la propuesta de reforma constitucional que Pedro Sánchez acuerda con Rajoy. La nueva dirección del PDECat descarta fijar plazo alguno para cancelar la suspensión de «semanas» de la declaración de independencia de Puigdemont.‬

El independentismo se debate entre ganar tiempo y la guerra definitiva. La cuerda entre ellos está a punto de romperse y en los dos ríos hay cocodrilo.