España

Iglesias promociona otros rostros en Podemos para restar presencia a Errejón

Da alas al sector anticapitalista para luego evidenciar que solo él puede unir a todos

Íñigo Errejón junto a Pablo Iglesias en el Congreso de los Diputados
Íñigo Errejón junto a Pablo Iglesias en el Congreso de los Diputados - EFE

La mutación de Pablo Iglesias le está permitiendo mantener el control y el liderazgo de Podemos. La alianza tejida con sus otros rivales de Izquierda Anticapitalista le afianza al frente de un proyecto cuyo mando alcanzó de la mano de Íñigo Errejón como principal lugarteniente. Su antaño aliado es ahora su contrapeso y rival interno. El único capaz de arrojar sombra de dudas sobre su liderazgo. Más que número dos del partido, Errejón es líder de todo un sector, de un espacio de pensamiento que reivindica otro Podemos. El líder del partido quiere cambiar esa dinámica.

A finales de noviembre, Iglesias ya dio muestras de que su objetivo es que el secretario político siga ahí, pero que no tenga esa ascendencia, y que sea uno más de una serie de lugartenientes principales. «Yo quiero seguir teniendo a Íñigo a mi lado pero también quiero que otros que han estado mas lejos, como Miguel Urbán, como Echenique, tengan un papel crucial en el Podemos de los próximos años». Siempre que Iglesias se ve obligado a destacar el papel de Errejón ante las preguntas de la prensa lo acompaña con el elogio a otros miembros del partido como igualmente imprescindibles.

Un único liderazgo

Y en los últimos tiempos en boca del líder del partido aparece mucho la figura de Miguel Urbán, rostro visible de los anticapitalistas. Iglesias quiere contrapesos a un único liderazgo, el suyo. Esa es su estrategia para blindar su liderazgo, presentarse como el único capaz de mantener bajo un mismo proyecto a anticapitalistas y errejonista. Cualquier figura de esos sectores espantaría automáticamente al otro.

Hace poco Iglesias rechazó «un acuerdo precocinado» antes de la Asamblea. Lo hacía después de que desde el entorno de Errejón se delizase esta posibilidad para pactar el nuevo marco progrmático y organizativo, así como cierto reparto del poder orgánico. Todo apunta a que ese intento de acuerdo sí se llevará a cabo, pero el actual secretario general se encuentra en posición de fuerza tras las primarias de Madrid y en su entorno quieren ver un compromiso explícito de Errejón con el liderazgo de Iglesias.

Hasta ahora era difícil calibrar el reparto de fuerzas entre las bases. Pero las primarias en la Comunidad de Madrid han servido para arrojar luz. La candidatura errejonista capitaneada por Rita Maestre alcanzó la nada despreciable cifra del 43% de los votos. Insuficiente para ganar a Ramón Espinar y a su candidatura conjunta con los anticapitalistas de Reinicia Podemos, que obtuvieron el 50% de los votos. Menos de 2.000 votos separaron a Maestre de Espinar. Y la influencia de Reinicia parece clara, ya que su principal baza, Isabel Serra, fue la candidata al consejo ciudadano que más votos obtuvo. La lectura es evidente: sin esa alianza la candidatura de Maestre podría haber ganado.

Errejón ha perdido la batalla de Madrid, pero Iglesias sabe que su peso e influencia son demasiado grandes como para prescindir de él. De cara a Vistalegre II sus partidarios buscan diluir el papel de Errejón entre muchos otros portavoces.

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