Rivera y Rajoy, en el Congreso - IGNACIO GIL

Ciudadanos, más duro contra Rajoy que contra los independentistas

Cs ha sido en Cataluña más implacable con el presidente Rajoy que con el independentismo. Ha fiscalizado al gobierno del 155 con mayor insistencia que a todos los gobiernos independentistas juntos

BarcelonaActualizado:

En esta legislatura, iniciada hace sólo 4 meses, y con la aplicación del artículo 155 todavía en vigor, el partido de Albert Rivera ha tramitado 363 solicitudes de información, mientras que durante la legislatura anterior, que duró 2 años y medio y que tuvo a Carles Puigdemont como presidente de la Generalitat -y la preparación y ejecución del referendo ilegal del 1 de octubre como principal y casi única actividad- Ciudadanos presentó hasta 120 peticiones menos, un total de 241. Y durante el último gobierno de Artur Mas, que duró más de dos años y medio (desde el 17 de diciembre de 2012 al 4 de agosto de 2015), Ciudadanos sólo consideró oportuno presentar 31 solicitudes de información, en el contexto de los preparativos y la celebración de la consulta secesionista del 9 de noviembre.

Además, las solicitudes de información que Ciudadanos ha tramitado, parecen responder mucho más a crear una sensación de acoso y derribo al Gobierno que a un interés real por aquello que se pregunta. Entre las demandas más insólitas están la «de una copia del Presupuesto destinado a políticas de vivienda y su relación respecto al presupuesto total de cada ejercicio, desde 1980 hasta la actualidad”; la «copia de la documentación en la que consta el número de cooperativas del sector cárnico»; y «la documentación en la que consta el número de viviendas de protección promovidas por la Generalitat en cada comarca de 1980 a la actualidad».

Otras solicitudes de información, que el Gobierno no ha podido satisfacer porque son sobre asuntos que están siendo objeto de investigación judicial, han llevado al partido de Albert Rivera al despropósito de pedir amparo al presidente del Parlament, Roger Torrent, para insistir a cualquier precio en el ataque al Partido Popular y a su presidente.

Cuando Rivera escenificó el miércoles que «rompía» con el Gobierno en Cataluña porque no vigilaba suficientemente a los independentistas, no estaba de hecho rompiendo nada, porque tal unidad jamás existió. Ciudadanos rechazó inicialmente, por excesiva, la aplicación del artículo 155, tachándola de venir a ser «un elefante en una cacharrería»; cuando al fin se dio cuenta del apoyo popular que tendría, pasó a exigir su aplicación más radical, a la que Rajoy se ofreció pero que no se pudo llevar a cabo por no contar con el apoyo del PSOE, y llegado el momento de colaborar, en lugar de ayudar al Gobierno -que no al partido que lo sustenta-, le ha organizado el más brutal y grotesco de los asedio, hasta el extremo de buscar la complcidad de Esquerra Republicana para atacarlo.

Rivera, como Puigdemont, necesita tensión en Cataluña para ser alguien, porque en la construcción política se siente incómodo, y así, que Inés Arrimadas ganara las elecciones no ha servido de nada. Puigdemont habría ido a unas nuevas elecciones si los suyos no se le hubieran sublevado, tal como Rivera, que ha basado su argumentación contra el independentismo en que la Ley está para cumplirla, le reclama ahora al presidente Rajoy que manifiestamente la viole manteniendo la aplicación del artículo 155 aunque se constituya un nuevo Govern.

Los dos grandes populismos de Cataluña intentan evitar, ya a la desesperada, que vuelva el tiempo de la política. Vale todo, desde tomar a los catalanes como rehenes hasta hacer filibusterismo con las carnicerías. Nosotros pensando que se trataba de preservar la Ley y la unidad de España y sale Albert a preguntar por los bistecs.