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Elecciones gallegas Los errores de los candidatos en la campaña gallega

El PSdeG ha aprovechado la campaña para purgar a los críticos y Ciudadanos no tuvo programa hasta hace una semana

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PPdeG

Los populares gallegos han realizado una campaña conservadora e institucional, como se espera de un candidato que opta a la reelección. Alberto Núñez Feijóo no ha escapado al contacto con los ciudadanos, y en los mítines ha conseguido altas cifras de movilización, con eventos centrales que superaron el millar de personas.

Apenas dos errores subrayables, uno formal, y otro fruto del exceso de entusiasmo. El primero de ellos, cuando el presidente utilizó un atril de la Xunta de Galicia para «pedir el voto» a los simpatizantes de Ciudadanos en la rueda de prensa del Consello, si bien es cierto que lo hizo después de una pregunta de un medio de comunicación. El segundo, la gran metedura de pata de un orador popular en el mitin celebrado en la localidad coruñesa de Ribeira. El exalcalde de Outes y número once de la lista provincial, Carlos López Crespo, comparó desafortunadamente la agresividad de la oposición con el PP con la «violencia de género». «Hablo del género político, y ellos ejercen violencia contra nosotros», intentó matizar, con poco éxito.

PSdeG

El PSdeG ha prescindido de sí mismo durante la campaña. Lejos de aprovechar todos los cuadros del partido, la candidatura de Xoaquín Fernández Leiceaga ha consumado la purga realizada en las listas y los díscolos han aparecido los días justos. Uno de los casos más llamativos es el del alcalde de Vigo, Abel Caballero, quien solo acompañó al candidato a un mitin en la ciudad. También en Orense, el secretario provincial y candidato número dos de la lista, Raúl Fernández, vio limitada su proyección y ni siquiera intervino en el acto central de la ciudad.

Los socialistas también han prescindido de sus referentes nacionales. Ningún presidente autonómico visitó la Comunidad y Leiceaga se ha conformado con el devaluado secretario general, Pedro Sánchez.

En Marea

Los rupturistas iniciaron la campaña sin haber cerrado del todo las heridas del proceso de confección de listas y la entrada de Podemos en la candidatura. Algunas de las más de cien plataformas municipales se soliviantaron y eso obligó a un primerizo en política como el magistrado en excedencia Luís Villares a darse a conocer entre la militancia para apagar fuegos. Ese desconocimiento del candidato de En Marea no casa tampoco con la ruta de la caravana, centrada durante los primeros días en recorrer el interior de Galicia, la parte del territorio menos poblada. Tras los errores iniciales, el juez pidió ayuda a un grupo de asesores externos a espaldas de su equipo oficial de campaña. Esa fue la penúltima crisis, después de que Pablo Iglesias convirtiera los mítines de En Marea en el escenario de su última batalla con Íñigo Errejón.

BNG

Los nacionalistas habían tocando suelo electoral en las últimas convocatorias. Su última Asamble Nacional fue histórica por varios motivos. Desaparecía la tradicional bicefalia entre el líder del partido y el candidato a la Xunta y, por primera vez, un militante con el carnet de la Unión do Povo Galego -la organización comunista patriótica que mueve los hilos internos- iba a ser la candidata. Por eso que solo la radicalización del mensaje y una organización de cuadros muy mermados se pueden considerar lastres. Errores estructurales, si se tiene en cuenta la pérdida de confianza que Galicia depositó en un frente que llegó a ser el líder de la oposición durante la era Fraga.

Ciudadanos

Los sobresaltos en Ciudadanos Galicia son, como diría Ortega, una cuestión de conllevancia: de una forma u otra siempre están presentes. Desde la escisión de un grupo de militantes que acabaron formando la candidatura Cidadáns-Centrum hasta la rotulación errática del bus de campaña, con fallos ortográficos en el lema de campaña y la bandera de Galicia al revés. Sin programa hasta hace una semana escasa, la periodista Cristina Losada se ha enfrentado a varias críticas por no emplear el gallego en público -especialmente, en el debate de la Televisión de Galicia- y por no comunicar un proyecto con medidas propias para la Comunidad. Uno de los peores momentos para los naranjas llegó cuando ABC publicó las imágenes del número cuatro por La Coruña, Antonio Landeira, con lemas de los «Grobari», un grupo de hinchas radicales del Partizán de Belgrado. La dirección de Madrid lo expulsó.

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