Entrevista a Alberto Núñez Feijóo | Candidato del PPdeG a la Xunta de Galicia

«En estas elecciones, Galicia se juega la cordialidad social»

El aspirante a la reelección afila su mensaje. No se fía de las encuestas y advierte que la paz social en la Comunidad peligra si gana el populismo

El aspirante del PPdeG a la reelección, en el coche de campaña antes de participar en un mitin en Ames
El aspirante del PPdeG a la reelección, en el coche de campaña antes de participar en un mitin en Ames - M. MUÑIZ
JOSÉ LUIS JIMÉNEZ - @abcengalicia Orense - Actualizado: Guardado en:

La agenda es de locos. Alberto Núñez Feijóo (Os Peares, 1961) arrastra una media de siete actos diarios en esta campaña, en la que busca un imposible en la España actual: una mayoría absoluta que dice «tocar con los dedos» pero lejos de estar asegurada, aunque no hay encuesta que no la dé por hecho. La entrevista tiene lugar el miércoles, encajada en el viaje en coche desde Orense —donde a las once de la noche ha acabado su mitin central del día, ante más de 2.500 personas— a Santiago.

—¿Se cree las encuestas?

—Respeto mucho el trabajo demoscópico, pero fallaron en 2009 cuando dijeron que íbamos a perder, fallaron en el Brexit al vaticinar un sí a Europa, y tampoco acertaron en las generales. Las encuestas, encuestas son.

—¿Qué se juega Feijóo en estas elecciones?

—Mucho, pero no me preocupa lo que se juega Feijóo, sino lo que se juega Galicia: la cordialidad social, un gobierno que gobierne, una comunidad autónoma que sepa priorizar los problemas... Nos jugamos un modelo de sociedad.

—¿Y Mariano Rajoy?

—Mariano es el presidente del partido, es gallego, y para él Galicia es un punto de referencia. Tanto él como yo, desde el punto de vista político, nos jugamos cosas. Pero lo importantes es lo que se juega Galicia.

—¿El resultado gallego puede ser palanca para el desbloqueo de España?

«El resultado de Galicia puede ayudar. La estabilidad confrontaría con la parálisis que vive la nación»

—El resultado de Galicia puede ayudar, sí. Ayudó en el año 2009, cuando contra pronóstico le ganamos por primera vez al Gobierno socialista de Madrid, y acreditamos que se podía ganar. Y en el año 2012, demostrando que la austeridad era una política que los gallegos valoraban porque ellos también estaban siendo austeros. Y ahora, si acreditamos que los ciudadanos pueden votar directamente al presidente de la Xunta, y hay estabilidad, eso se puede contrastar con la parálisis que sufre la nación.

—Su mensaje en esta campaña se ha centrado en el votante desencantado de C’s y el PSOE.

—Y de los nuestros también, que se quedó en casa o que le dio su voto a Ciudadanos. Hay mucho socialdemócrata además que no está dispuesto a dar su apoyo a un gobierno populista. Sabemos que nunca se ha conseguido una mayoría absoluta entre cinco, y en este momento no las hay en España. Pedimos una excepción, pedimos a todos los gallegos que no quieran ese gobierno populista de Podemos ni estén de acuerdo con una ruptura social o que haya gente que los amedrente o descalifique, a todos esos les pedimos una gran coalición. Es la coalición de los demócratas, de los que se sienten tan gallegos como españoles, de los que hablamos un bilingüismo cordial, la coalición de la gente normal.

—Muchos dicen que Rajoy va a los pueblos porque usted no lo quiere cerca...

—Eso es una maldad. El presidente sabe que este diseño de campaña lo hicimos él y yo en 2009, lo proseguimos en 2012 y de nuevo en 2016. La fórmula funciona. Cuando un equipo gana los partidos, no se cambia la alineación. Yo no vi a Del Bosque cambiar jugadores cuando España lo ganaba todo. Y Rajoy sabe mucho de fútbol.

—...y que Feijóo esconde las siglas del PP en esta campaña.

—Fíjese usted, si hay algún gallego que no sepa que Feijóo es el candidato del PP de Galicia, yo estaría dispuesto a tomarme en serio la pregunta.

—Sabe que si gana le van a situar en Madrid al día siguiente.

—Si gano, los gallegos me situarán en el Pazo de Raxoi al día siguiente, que son los únicos a los que me debo. Los gallegos saben muy bien que estoy a su disposición.

—¿Y si no gana, dónde estará?

—A disposición del partido. Lo lógico es que tomemos una decisión para preparar el PP de 2020 y al candidato que vaya a ser. Disponibilidad y generosidad máxima, como la que tuvo Fraga en 2005.

—Si obtiene la victoria el domingo, habrá una parte de España que se preguntará cómo el PP no paga una factura electoral por la corrupción.

—Es que los gallegos sabemos distinguir entre la corrupción en Andalucía, Cataluña, Valencia, la que ha afectado a los partidos a nivel nacional y un gobierno que no ha tenido un solo caso de corrupción en estos ocho años. Cuando hubo casos que afectaron a algún alcalde, concejal, diputado o director general adoptamos decisiones.

—Sin corrupción en el PP, ¿existiría Ciudadanos?

«Sin ella en el PP, hoy no existiría C’s. La gente sabe distinguir que aquí hubo un gobierno sin un solo caso»

—En mi opinión, no. La crisis produce en los países autocráticos que los gobiernos usen el palo, para contener; en los países democráticos, se utiliza la zanahoria: prometer la felicidad, el pleno empleo y dinero sin esfuerzo. Ahí han nacido una serie de partidos, el populismo de extrema izquierda de Podemos, y otra formación de la que todavía no hemos concretado su espectro ideológico pero que, cuando habla, puede enganchar a votantes de PSOE y PP.

—Ha sido especialmente duro estos días con el candidato de En Marea, Luis Villares, antes juez y ahora político.

—El 99,9% de jueces en Galicia están muy sorprendidos con la actitud y el tono. Y ese mismo porcentaje pero de ciudadanos estará igualmente sorprendidos ante un juez que estaba dictando sentencias contra la Xunta a la vez que ya había decidido ser candidato de Podemos.

—¿Fallan las incompatibilidades?

—Es un asunto pendiente. El PSOE aprobó una norma para los jueces que había fichado según la cual tenían que estar un periodo de varios años antes de reincorporarse a la carrera judicial. El PP derogó esa norma y pueden volver al día siguiente. Yo creo que nos equivocamos. Tiene que haber una incompatibilidad. No se puede ser juez y parte.

—¿Teme que un gobierno de la Marea introduzca en Galicia el debate de la autodeterminación?

—Está asegurado y garantizado que será así.

—En esta campaña le han nombrado mucho a Baltar.

—No tenían mucho a quien nombrar.

Feijóo durante una de sus intervenciones en esta campaña
Feijóo durante una de sus intervenciones en esta campaña- MUÑIZ

—Dice C’s que, para obtener su apoyo en una hipotética investidura, tendrá que hacerlo dimitir.

—C’s acaba de decir eso hace unos días. Es sorprendente cuando llevamos un año con el sumario abierto. Han debido enterarse hace poco en Barcelona. Yo recuerdo que es una persona que no opta al Parlamento y que ha sido elegido hace poco para presidir la Diputación. Sobre ese sumario, las dos personas que lo conocen bien son el fiscal y el juez; el primero ha pedido reiteradamente el archivo, y el segundo ha convertido a la denunciante en también denunciada. En este contexto, vamos a observar cómo evoluciona todo. Lo demás, honradamente, no deja de ser una estrategia electoral.

—Dijo en la Plaza de Toros de Pontevedra que no compensa estar hoy en la política. ¿Por qué sigue entonces?

—A veces las decisiones personales no son la prioridad, sino lo que uno debe hacer. En este momento, la gente no entendería que yo abandonara la política porque es la posición más cómoda. Los gallegos que me votaron para ser presidente durante ocho años no se merecen que abandone la política por una posición cómoda. Yo haré lo que me manden los ciudadanos.

—De ganar, ¿es posible bajar más los impuestos?

—El primer año que subimos los ingresos redujimos uno al que le teníamos muchas ganas: impuesto de sucesiones cero para el 99% de los gallegos. Yo creo que tenemos que seguir bajando impuestos en el rural. Ya lo hemos hecho en esta última legislatura. El rural tiene que ser una prioridad, junto con los autónomos, de la próxima legislatura.

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