Manifestación de los vecinos de la Barceloneta contra los pisos turísticos - EFE

El vacío legal del uso de viviendas para alquiler turístico

El arrendamiento vacacional ofrece ya más plazas al consumidor que los hoteles, pero aún no cuenta con una regulación que limite su actividad

Actualizado:

Las plataformas de viviendas de uso turístico representan ya una imponente industria en España. Y sin embargo, todavía existen dudas sobre las normas que deben cumplir. Los últimos casos, en los que varios propietarios encontraron su vivienda alquilada ilegalmente en internet, ha puesto de manifiesto la necesidad de acotar los límites de esta actividad, que hoy en día ofrece más plazas de alojamiento en España que el propio sector hotelero.

Dado que no existe una legislación específica, estas plataformas han operado en España en un limbo legal. Aquel que se sitúa entre la ley de Servicios de la Sociedad de la Información y la legislación turística, en manos de las comunidades. Desde su creación, las plataformas sostienen que solo son intermediarios que ponen a disposición de los particulares un soporte para que realicen sus transacciones y, por tanto, deben ser reguladas por la primera norma. El sector hotelero ha rechazado este supuesto y reclama la aplicación de la norma del sector.

A falta de un nuevo modelo intermedio, las regiones y los ayuntamientos aplican a las plataformas la regulación de las empresas turísticas. El último caso se ha producido esta semana en Barcelona, donde el Ayuntamiento ha anunciado que proporcionará a Airbnb un listado de pisos turísticos ilegales que deberá retirar de su página. Barcelona, al igual que otras administraciones como la Comunidad Valenciana, ya sancionó a esta empresa por ofrecer este tipo de viviendas.

«Cada comunidad marca sus propias normas y esto nos crea inseguridad jurídica. En ningún otro país del mundo nos tenemos que ceñir a diecisiete regulaciones distintas», se defiende Joseba Cortázar, portavoz de Homeaway.

En distintas ciudades europeas ya se han desarrollado regulaciones específicas. En lugares como Ámsterdam, la legislación no impone casi restricciones; en otras como París o Lisboa, las plataformas asumen la tasa turística y en otras, como Londres, se impone un límite de días por los que un particular puede alquilar su vivienda al año.

Desde el Ministerio de Energía, Turismo y Agenda Digital, aseguran a ABC que no tienen «competencias para poder actuar directamente sobre el contenido de estas plataformas» y que, antes de desarrollar una norma estatal hay que tener en cuenta aspectos como la fiscalidad. «La contribución no puede recaer únicamente en el sector hotelero», explican. Tal y como adelantó ABC, el Gobierno está ultimando un real decreto que endurecerá los controles fiscales a los propietarios que utilizan estas plataformas.

Un fenómeno en alza

Si bien aún no cuenta con un encaje regulatorio, el alquiler de viviendas turísticas es un fenómeno al alza. «La gente viaja más de lo que nunca lo ha hecho. Pero la manera en que se viaja está cambiando. Los días de alojarse en el mismo tipo de habitación de hotel se están acabando». explican desde Airbnb. Según los datos manejados por Homeaway, el mercado español está dominado por mujeres (65,5%), entre 31 y 50 años (74,4%) y que viajan en familia (59,3%). De hecho, la plataforma señala que tres de cada siete familias pasará sus vacaciones de este verano en un apartamento turístico.

Airbnb, por su parte, estima que su actividad económica en España generó en 2016 4.170 millones de euros. Según sus cálculos, 5,4 millones de huéspedes utilizaron la plataforma para visitar nuestro país, gastando 3.520 millones de euros.

Lo cierto es que el 2016 supuso un punto de inflexión para este mercado. Por primera vez en la historia, las plazas en pisos turísticos (362.493) superaron a las de los hoteles (330.258) en las principales ciudades españolas, según los datos recogidos por la patronal turística, Exceltur (Alianza para la Excelencia Turística), en su barómetro Urbantur 2016. El índice muestra que, entre 2012 y 2016, el alquiler vacacional creció un 1.633%. en España.

José Luis Zoreda, vicepresidente de la asociación, considera que estos datos reflejan el «boom» que ha vivido el sector en los últimos años. Un crecimiento que se está produciendo por factores externos.

«Hemos pasado de 50 a 80 millones de viajeros, un fenómeno que se explica por las desgracias de otras regiones. Calculamos que tenemos hasta 14 millones de turistas ‘prestados’, por la inseguridad ya no solo los países del Mediterráneo, sino también en importantes ciudades europeas como París o Londres», asegura.

Turismofobia

Ahora bien, Exceltur también avisa que este crecimiento indiscriminado es responsable en parte de la turismofobia que se ha creado en ciudades como Barcelona. «Los hoteleros ya no temen la competencia desleal porque la llegada de turistas es masiva. Ahora hay preocupación por si se cree que este crecimiento desbordante, esta ‘turismofobia que existe ya en las grandes ciudades, es responsabilidad de todos», advierte Zoreda.