Economía

El empleo crece ya a mayor ritmo que el PIB y se acerca a los 18 millones de afiliados

El número de ocupados aumenta un 3,44% hasta octubre, con la meta de 20 millones de afiliados para 2020 cada vez más cerca

Trabajadores de la construcción en Toledo
Trabajadores de la construcción en Toledo - ANA PÉREZ HERRERA

La desaceleración de la actividad parece que aún no se ha trasladado al empleo, de forma que la afiliación ha adelantado a la economía y ya crece a un mayor ritmo que el PIB. Esta velocidad de crucero en el empleo acorta las distancias con el objetivo del Gobierno de alcanzar los 20 millones de afiliados ocupados en 2020, es decir, al acabar la legislatura. En octubre se alcanzaron los 17,8 millones de afiliados de media, 101.335 ocupados más que en septiembre, según los datos que publicó el pasado jueves el Ministerio de Empleo.

En esta escalada continua, la afiliación crece a un 3,44% anual en octubre, un ritmo que supera al que estaba marcando el PIB entre junio y septiembre y supone el mayor incremento desde mayo de 2015. Mientras la economía redujo su expansión anual en dos décimas al 3,2% en el tercer trimestre, según el dato adelantado del INE, la creación de empleo lo aumentó en octubre. Actividad y empleo suelen ir ligados con un crecimiento casi idéntico, pero en los últimos meses parece que el segundo ha superado al primero.

Este «sorpasso» de la afiliación sobre el ritmo del PIB no ocurría desde el segundo trimestre de 2015, cuando la afiliación creció en junio un 3,42% y la economía lo hizo a un 3,1% anual. Pero entonces ambos crecían sin desaceleración a la vista. Ahora se une una segunda variable y es que la actividad va perdiendo fuelle y el empleo ha ganado velocidad.

Dos factores explican este fenómeno. Por un lado, la reforma laboral redujo el ritmo de crecimiento económico necesario para crear empleo. Si antes se requería de un crecimiento del entorno del 2%, este porcentaje se ha reducido. La economía creció un 1% interanual en el primer trimestre de 2014 mientras, la afiliación de marzo de dicho año repuntó un 0,71%.

Junto a ello, el empleo suele reaccionar con retardo cuando la actividad altera su comportamiento. Como explica Raymond Torres, director de coyuntura y estadística de la Fundación de Cajas de Ahorros (Funcas), la actividad reacciona a los cambios de ciclo con mayor celeridad que el empleo, que recogerá esta ralentización del crecimiento en unos meses.

Desde que la economía volvió al crecimiento en 2014, los afiliados han crecido en 1.408.133 ocupados, es decir, a un ritmo de entorno a medio millón por año. Pese a este aumento sostenido del empleo, la velocidad no es suficiente para alcanzar el incremento constante de pensionistas. Mientras el número de pensionistas ha aumentado un 13% desde 2008, los afiliados han menguado un 8%. España aún no ha alcanzado el número de afiliados que había antes de la crisis, a pesar de la mejora del mercado laboral. De hecho, el ratio de afiliados por cada pensionista es de 2,26, un nivel menor que el que había en 2013, el peor año de la crisis.

El nivel aconsejable para garantizar la sostenibilidad del sistema es de 2,5, un listón que no se ha recuperado desde 2010. Al acabar dicho año había 17.478.095 ocupados, 188.080 afiliados menos que en octubre de 2016, pero el ratio entre afiliados y pensionistas era mayor. Ello se explica porque el número de jubilados era más reducido. De ahí el objetivo de elevar los afiliados hasta los 20 millones en 2020.

Moderación salarial

Sin embargo, el problema no es solo de cantidad sino también de calidad. El sistema también adolece de que los nuevos sueldos no son suficientemente altos para garantizar las pensiones futuras. A ello se le suma que las pensiones de los recién jubilados son superiores a las de los pensionistas que abandonan el sistema. Desde 2008 la pensión media por jubilación ha subido un 27%, desde los 822 euros que suponía antes de la crisis hasta los 1.048 euros de octubre de 2016.

Al mismo tiempo, los salarios de los trabajadores que se incorporan al mercado laboral han sufrido una fuerte caída. Entre 2008 y 2014, el sueldo de los asalariados que llevan menos de un año de antigüedad ha pasado de 1.302 euros a 1.206, una reducción del 7,5%, según el decil salarial que publica el INE a partir de la EPA. En este periodo la pensión media creció un 23%.

Ello redunda en un crecimiento menor de los ingresos por cotizaciones sociales, que ahora mismo, pese al favorable ritmo de creación de empleo, crecen a la misma velocidad que el gasto en pensiones, en torno a un 3%. Sin embargo, las cotizaciones deben crecer mucho más para recuperar el nivel precrisis. Si en 2008 ingresaron 108.103 millones, en 2015 se quedaron en 100.492 millones, un 7% menos.

Las cotizaciones son la principal vía de ingresos de la Seguridad Social y entre enero y septiembre, aumentaron un 3,09% hasta los 77.467 millones de euros. Pese a este incremento, el ritmo parece insuficiente para cumplir con el objetivo presupuestado, de 117.242 millones. Las cuentas de 2016 preveían un crecimiento del 7% en cotizaciones sociales, un ritmo que entre un año y otro solo se había alcanzado en el apogeo de la burbuja, en 2007, justo antes de estallar la burbuja inmobiliaria.

Mientras tanto, el gasto en pensiones nunca ha dejado de crecer. Entre enero y septiembre alcanzó los 76.217 millones de euros (84.793 euros hasta octubre). La nómina mensual de pensiones ha crecido un 51% desde 2007 hasta los 8.576 millones que supuso en octubre. Con ello, el agujero de la Seguridad Social ha ido a más año a año y acabará 2016 con un déficit de 18.812 millones de euros. Una cuestión que deberá atajar el Pacto de Toledo en la presente legislatura en una de las reformas clave del recién formado Gobierno.

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