Tenis

El peaje de ganar a Rafa Nadal

Lucas Pouille ha sido el último en derrotar al tenista español y caer acto seguido en un Grand Slam

Rafa Nadal se lamenta tras perder un punto en su partido ante Lucas Pouille
Rafa Nadal se lamenta tras perder un punto en su partido ante Lucas Pouille - AFP

Podrá estar lejos de sus mejores años, aquellos en los que arrasaba en el circuito y ganaba Grand Slams en cada una de las superficies que pisaba, pero Rafa Nadal siempre promete una cosa al saltar a la pista: luchar hasta la extenuación propia... o la del rival. Su modo de entender el tenis siempre ha ido ligado al esfuerzo y a la capacidad de nunca darse por vencido, y sus contrincantes siempre han tenido que sudar como nunca lo habían hecho para derrotarle.

Los datos apoyan lo que podría ser simple percepción y Lucas Pouille, tenista que le derrotó en los octavos de final del presente Abierto de los Estados Unidos, es solo un miembro más del extenso club de jugadores que han visto como derrotar a Nadal en un Grand Slam antes de una final es sinónimo de fracaso. Y es que de las 25 veces que el balear ha participado en uno de los cuatro torneos más importantes del mundo de la raqueta y no ha llegado a la final, solo en una ocasión su vencedor ha levantado el título: Juan Martín del Potro en el US Open del 2009.

La tónica, además, es la seguida por el joven jugador francés: vencer a Nadal para caer solo una ronda más tarde. No en vano, de esas 25 ocasiones en quince ocurrió lo mismo que le ha sucedido a Pouille. Él lo hizo ante su compatriota Gael Monfils, en un gran momento de forma y que aprovechó el cansancio acumulado por Pouille tras acabar con el español en el «tie-break» del quinto y definitivo set.

Nadal, cariacontecido tras caer ante Verdasco en primera ronda del Open de Australia
Nadal, cariacontecido tras caer ante Verdasco en primera ronda del Open de Australia

Lo mismo le ocurrió a Fernando Verdasco en el Open de Australia de esta temporada: dio la campanada en primera ronda, también en un partido interminable, para perder ante Dudi Sela acto seguido. El resto del circuito debió respirar aliviado cuando Nadal se tuvo que retirar de Roland Garros en tercera ronda -su rival hubiera sido Marcel Granollers que, curiosamente, también perdió en su siguiente encuentro- y no participó en Wimbledon.

Tres números uno, víctimas

Pero no son los únicos que han sufrido el peaje de imponerse a Nadal en un partido a cinco sets. Prácticamente ninguno de los grandes jugadores con los que ha compartido un lugar en la élite se ha librado de ello, ya fuera justo a la ronda siguiente -más propio de derrotas sorpresivas como las dos de este año- o ante sus máximos rivales por el trono de la ATP.

Esto último le ocurrió a Novak Djokovic, que se veía triunfador en Roland Garros 2015 tras haber vencido en cuartos de final a su gran enemigo en tierra batida con comodidad. Parecía que Nadal cedería el testigo al número uno mundial. Sin embargo, cayó contra pronóstico ante Stan Wawrinka en la final y vio como su sueño de conquistar el Grand Slam -ganar el título en cada uno de los cuatro grandes- se aplazaba hasta este 2016.

Wawrinka consuela a Djokovic tras derrotarle en la final de Roland Garros 2015
Wawrinka consuela a Djokovic tras derrotarle en la final de Roland Garros 2015

Roger Federer sí ha conseguido librarse, hasta el momento, del mal fario, pero otros números uno anteriores al suizo también lo sufrieron. Una etapa en la que un adolescente Nadal comenzaba a hacerse un nombre en el circuito profesional mientras el suizo iniciaba su dictadura en el mismo. Antes de los memorables duelos entre ambos, Lleyton Hewitt y Andy Roddick ocuparon el asiento de mejor tenista del momento. Ambos derrotaron al español en 2004 y 2005 en pista dura, la superficie que más le costó conquistar, con idéntico resultado.

Ya desde sus inicios, Nadal hacía gala de las mismas cualidades y valores que le acompañaron en su subida a la cima y no le han abandonado en momentos más bajos. La conclusión debería ser clara para cualquier jugador: tanto antes como ahora, echarse a temblar si aparece por su lado del cuadro. O te gana, o te deja tan exhausto que no habrá masajista que pueda recuperar al cuerpo tras semejante desgaste.

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