John McEnroe, durante la final de la Senior Masters Cup
John McEnroe, durante la final de la Senior Masters Cup - Carlos Vela
Senior Masters Cup

Broche final de altura para un torneo de leyenda

Carlos Moyá, campeón de la edición 2017, ante John McEnroe, en un fin de fiesta de auténtico lujo en Marbella

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«Claro que ha sido una derrota dura, mucho. Muchas dificultades. La pista, de tierra, y una tierra muy lenta. ¡Todo estaba en mi contra! Pero, ya sabes, di lo mejor que tenía. Y espero que los aficionados lo hayan visto, porque ha sido muy duro», se «quejaba» John McEnroe en el vestuario. Acababa de perder la final del Senior Masters Cup 2017 contra Carlos Moyá y al estadounidense no se le veía contento. Nunca lo estuvo con las derrotas. Aunque esta tuviera más de exhibición que de competitividad. El tenista se río tras la respuesta. Se lo había pasado bien. «Marbella es un magnífico lugar para los viejos tenistas. He jugado aquí como unas cinco veces. Me encanta, por supuesto», añadía. Volverá a las pistas pronto, porque tiene unos partidos en Estados Unidos. «Pero creo que terminaré la temporada. ¡Y necesito un descanso después de esto!».

Es el resumen de estos tres días de pasión tenística de alta calidad. Con un deje nostálgico, por sus estrellas, pero igual lleno de fuerza que cuando sus protagonistas disputaban los grandes torneos. Con un ambiente fantástico y un clima perfecto para el tenis, John McEnroe, Pato Clavet, Carlos Moyá, Albert Costa, Pat Cash, Yannick Noah o Mats Wilander han hecho las delicias de los más de 2.500 aficionados que han llenado la pista Manolo Santana del Club de Tenis Puente Romano de Marbella cada día.

Una mezcla de talentos, edades y experiencias que también han hecho disfrutar a los tenistas, en un reencuentro «vintage» que también celebran porque significa volver a lo que una vez amaron tanto y por lo que pasaron a la historia del deporte. «Es fantástico poder disfrutar de la competición ante alguien como John al que he admirado tanto. Me he sentido muy cómodo en el torneo y es una gozada poder jugar en esta pista abarrotada», dijo Moyá en la entrega de premios.

Una pista entregada al espectáculo, al buen tenis y a las personalidades que les brindaban su esfuerzo. Champán, refrescos y muy buen ambiente era el menú principal del torneo marbellí, que tuvo como colofón un sábado perfecto con una gran exhibición de tenis en la modalidad de dobles, con Yannick Noah y Sebastian Grosjean, y Albert Costa y Mats Wilander, para abrir el apetito antes de la gran final.

Por segundo año, McEnroe tuvo en su mano llevarse el trofeo grande de Marbella, pero si el año pasado fue Albert Costa, este año fue Carlos Moya quien se lo arrebató. Pesaron a favor del español los 17 años de diferencia y que en ese tiempo el tenis ha evolucionado muchísimo. Sin embargo, lo importante era que la gente disfrutara y alimentara su pasión por el deporte de la raqueta. Un reto conseguido que atrajo a espectadores de lujo como el seleccionador nacional de baloncesto, Sergio Scariolo o el entrenador internacional, Manuel Pellegrini.

Para terminar el fin de semana, la noche cerrada acogió al fiesta de despedida. Y si lo spartidos de tenis eran de gran altura, no lo iba a ser menos el adiós. Sobre el escenario, Yannick Noah, en su versión músico, al que acompañó Mats Wilander a la guitarra. Y al que se sumó el propio McEnroe. Todo, en un recinto de ensueño en el VIP Lounge decorado y preparado para la ocasión. Tres días de leyenda en la Senior Masters Cup.